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Àgatha y el ágata

Actualizado: 22 may 2023




POR GABRIEL MARIA PÉREZ

Fuente: Univers Àgatha | 21/05/2023

Fotografía: Univers Àgatha | Pixabay

Tengo una hija con autismo severo diagnosticado con un 88% de (dis)capacidad, lo que vendría a ser prácticamente un 100%, pero como tiene alguna movilidad, como caminar, este baremo disminuye.

Su nombre, ya lo sabéis, es Àgatha, y le pusimos este nombre porque de pequeño yo había coincidido alguna vez en el ascensor, con una vecina de mi escalera que llevaba de la mano a su hija, rubita, pequeñita y monísima, a quien le explicaba las cosas, diciendo primero su nombre, Ágata. Dulces momentos que se me quedaron grabados para siempre.

En realidad, el ágata es un conjunto de variedades cristalinas del cuarzo y se encuentra en rocas volcánicas cuyo tamaño puede variar desde milímetros a varios metros. Se caracteriza por presentar una serie de bandas concéntricas de colores similares, opacos y translúcidos, que recuerdan el corte de un tronco de árbol en sentido circular. Puede adoptar diversas formas y presentarse en muchas variedades. Es una roca dura y resistente a los reactivos químicos.

Recordemos que los trastornos del espectro autista TEA, son discapacidades del desarrollo causadas por diferencias en el cerebro. Algunas personas con TEA tienen una diferencia conocida, como una disfunción genética. Todavía no se conocen las causas específicas que lo provocan, hay muchas hipótesis y grandes estudios que poco a poco se aproximan a conclusiones no definitivas.

Cabe recordar que el autismo NO ES UNA ENFERMEDAD y, por lo tanto, NO TIENE CURA.

El Trastorno Generalizado del Desarrollo TGD, se vincula al diagnóstico de niños con Trastorno del Espectro Autista TEA, así como sus derivaciones. En estos casos, el individuo puede tener dificultades para socializar y comunicarse. También son típicos los problemas conductuales a los que convendrá una atención y tratamiento específicos individualizados.

Tras estas explicaciones con un toque científico, voy a volver a hablar de mi hija.

Me gusta decir de Àgatha que es un silencio, este silencio lo vinculo a su mudez y altísima dificultad en la comunicación: no dice ni una palabra, hace algunos sonidos guturales, algún grito, repiquetea sus cucharillas de plástico que le atamos suavemente a su mano derecha, haciendo extraordinarios malabarismos, y canta a su manera, cuando escucha alguna canción que le gusta.

Pero Àgatha también es como una piedra preciosa, quizás bañada por bandas de colores imaginarios, resistente, pues no entiende y no sabe interpretar el dolor (pobrecita), misteriosa cuando, por ejemplo, estás en casa y no la oyes porque se ha refugiado en la oscuridad de una habitación o del recibidor y quizás, volcánica, como el origen del ágata, ya que puede pasar de un estado de calma absoluta, a una efervescencia producto de una erupción de una posible nueva crisis, aunque en este caso, dada su ausencia de palabras, una erupción de origen difícil de averiguar.

¡Y qué bonita cuando lanza su reluciene sonrisa llena de colores!

Me parece que la quiero mucho, ¿No os parece?


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