Cómo sanar traumas emocionales (II)




ANTONIO LOPEZ

Fuente: Autismo en Vivo | 15/07/2021

Fotografía: Pixabay.com



Como se explica en el articulo “El poder del subconsciente: clave para afrontar la vida”, los traumas emocionales tienen un efecto muy nocivo en nuestra salud mental y nuestros resultados. La meditación Vipassana es una de las soluciones posibles.


Más allá de las terapias típicas entre los profesionales del ámbito de la psicología, resulta interesante también probar con otras técnicas del ámbito de la meditación. En este articulo hablaremos de la meditación Vipassana.


La meditación Vipassana tiene su origen en la India y cuenta con la organización Dhamma Neru como máximo exponente de su divulgación, con centros en multitud de países de todos los continentes, si bien la mayor concentración se da en la India y Myanmar. Esta organización no tiene ánimo de lucro y de hecho los cursos se pagando con una donación, en función de lo que pueda pagar cada alumno y de su valoración del curso. Para los no iniciados se organiza un curso de diez días, a lo largo de los cuales el alumno aprende la técnica hasta experimentar sus beneficios terapéuticos. Entre ellos, están la liberación de emociones bloqueadas (traumas emocionales) y la sanación de problemas psico-somáticos, a menudo relacionados con dichas emociones bloqueadas.


El curso de iniciación de diez días tiene varias particularidades. Los primeros nueve días el alumno debe permanecer en silencio y solo puede comunicarse con el profesor y el manager del centro por cuestiones inherentes al curso. Además, el alumno debe dejar su móvil en la recepción al llegar y no disponer del mismo hasta el último día. A la vez, no se puede disponer de ningún tipo de libro, bloc de notas, ni dispositivos electrónicos (tablet, ordenador, etc.).


El propósito de todo ello es que sean unos días de profunda introspección, sin ningún tipo de distracción. A lo largo del día hay un horario con varias meditaciones en grupo a cumplir, más varias optativas o a cumplir según prefiera el alumno, en la habitación o en la sala donde se imparte el curso. La comida es vegana y solo se come dos veces, más un tentempié por la tarde a modo de merienda. Realmente, no hace falta más.


Para los ya iniciados, que ya han hecho el curso de diez días, hay disponibles otros cursos más cortos y también pueden seguir accediendo a los mismos cursos de diez días. Hay un calendario anual de cursos y es conveniente apuntarse con mucha antelación, pues suele haber larga lista de espera.


Por experiencia propia puedo decir que funciona, o al menos éste fue mi caso. Yo tenía fatiga crónica, lo que me obligaba a dormir muchas más horas de lo normal y salí como nuevo, en sólo diez días. La primera meditación, opcional, es a las 4.30 de la mañana, algo que ni en sueños podía pensar que lograría hacer cuando llegué. De hecho, les conté mi problema, por el cual yo no podría seguir los horarios, al menos los de primera hora de la mañana. No me pusieron ningún problema, pues de hecho, el propósito del curso es precisamente sanar problemas psico-somáticos como la fatiga crónica, entre otros.


Así pues, durante los primeros días, no hice más que dormir durante todos los tiempos libres o de meditación opcional, hasta que poco a poco pude ir adaptándome a los horarios normales. Durante los últimos tres días, incluso llegué a levantarme para la meditación de las 4.30, algo inimaginable al principio. Llegué a casa lleno de energía, aunque pasados unos pocos días, el ambiente toxico en el que vivía me hizo volver al nivel de fatiga inicial. El centro de Dhamma Neru era como una burbuja en el que no había energía negativa, más bien la positiva de estar en medio de la montaña, con un amplio jardín para pasear y gozar del aire libre.


A propósito de la sanación de traumas emocionales, sí noté claramente haberme liberado de una emoción negativa bloqueada durante la práctica de la meditación en la segunda fase del curso, cuando se llega al nivel potencialmente sanador. Fue una sensación maravillosa, como si se deshiciera un nudo en el cerebro o se liberara una tensión, que diera pie a una mayor relajación. Fui muy consciente de qué trauma se había liberado, uno de los que tenía más presentes por aquel entonces.

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