Disfunción ejecutiva en niños con autismo




POR ANDRÉAS RB DEOLINDA

Fuente: Autism Parenting Magazine | 07/10/2021

Fotografía: Pixabay.com



La disfunción ejecutiva en los niños con autismo se ve afectada a menudo por la condición autista.


La disfunción ejecutiva en los niños con autismo es una cuestión clave. La función ejecutiva en sí se refiere a la planificación, la memoria de trabajo, el control de los impulsos, la inhibición, la iniciación y el seguimiento de las tareas o acciones. Todos estos elementos pueden verse afectados por el trastorno del espectro autista (TEA).


El funcionamiento ejecutivo está mediado por el lóbulo frontal, lo que significa que cualquier retraso en el desarrollo que implique al lóbulo frontal suele provocar una disfunción ejecutiva. La disfunción ejecutiva se observa en condiciones como el trastorno por déficit de atención e hiperactividad (TDAH), el trastorno obsesivo compulsivo (TOC), el síndrome de Tourette, la esquizofrenia y, por supuesto, el TEA. En este artículo se analizará la teoría cognitiva de la disfunción ejecutiva en el TEA.


El trastorno del espectro autista se caracteriza por las dificultades de interacción y comunicación social, los intereses restringidos y los comportamientos repetitivos. Estos rasgos del autismo hacen que el funcionamiento general sea mucho más difícil, y muchos científicos sostienen que la disfunción ejecutiva explica estos rasgos.



¿Qué es la disfunción ejecutiva?


El lóbulo frontal es conocido como la sede de la cognición y del procesamiento de orden superior. Desempeña un papel en el funcionamiento neuropsicológico y, durante el desarrollo de los niños y los adultos, también participa en la regulación de las funciones cognitivas de orden superior que ayudan a realizar tareas complejas. Estas funciones cognitivas de orden superior son lo que conocemos como "funciones ejecutivas". Según Otero, et al. (2014), estas funciones de orden superior incluyen procesos psicológicos como la selección y percepción de la información importante, el mantenimiento y recuperación de la información en la memoria de trabajo; el comportamiento autodirigido, la planificación y la organización; la regulación de las conductas y la capacidad de controlar la respuesta a un entorno invariable; la toma de decisiones.


A través de la investigación neuropsicológica, los científicos han descubierto que cualquier daño en el lóbulo frontal da lugar a dificultades como la torpeza o el comportamiento sociales inadecuado, la falta de iniciación, la impulsividad, la falta de concentración y compromiso en las tareas, y la desinhibición. Por consiguiente, los daños en el lóbulo frontal equivalen a una disfunción ejecutiva.


La disfunción ejecutiva describe una variedad de dificultades cognitivas, conductuales y emocionales que son causadas por trastornos del neurodesarrollo o como resultado de una lesión traumática del lóbulo frontal. Los retos debidos a la disfunción ejecutiva incluyen dificultades para planificar, organizar, resolver problemas y gestionar el tiempo.



La disfunción ejecutiva en el autismo


El vínculo entre la disfunción ejecutiva y el autismo radica en la presentación de comportamientos, en relación con las áreas clave que abarca la función ejecutiva. Por ejemplo, algunos rasgos del autismo incluyen la dificultad para iniciar nuevas tareas y la tendencia a fijarse en tareas específicas, la aparición de comportamientos repetitivos que dificultan la realización de otras tareas y las dificultades para controlar los impulsos o autorregularse.


A menudo, algunos niños con autismo se benefician de la orientación de otras personas para iniciar y terminar tareas, o requieren indicaciones constantes para que las rutinas sean más frecuentes. Uno de los puntos fuertes de muchos niños autistas es que se benefician de un estilo de vida rutinario y organizado/estructurado; lamentablemente, para algunos, la adopción de estos estilos de vida requiere apoyo externo.


El funcionamiento ejecutivo es, por tanto, una capacidad de autoafirmación para participar en las diversas tareas de nuestro entorno que requieren un funcionamiento ejecutivo sin la guía o el impulso de otra persona. Para entender en qué áreas la mayoría de los niños muestran signos de déficit de la función ejecutiva, veamos los dominios que engloban el funcionamiento ejecutivo por separado.



Áreas afectadas por la disfunción ejecutiva en el autismo


Planificación


La planificación es dinámica y requiere que el individuo comprenda el concepto de cambio, la adaptación a esos cambios, la capacidad de tomar decisiones y la ejecución y revisión de un plan en consecuencia. La planificación requiere que seamos flexibles y conscientes de que algunas cosas no siguen un formato lineal y, por lo tanto, debemos ser capaces de ajustarnos en consecuencia.


Hill (2004) descubrió que las dificultades de planificación varían en cada individuo autista y que los retos se presentan más cuando la planificación es compleja. Nuestra vida cotidiana requiere una planificación constante y un reajuste de los planes, lo que hace que la planificación sea una tarea compleja. Hill afirma que esta complejidad en la planificación es quizás la razón por la que algunos individuos autistas encuentran difícil la planificación diaria.


Además, es posible que las dificultades de planificación no se deban a los síntomas del autismo, ya que podría haber problemas de aprendizaje subyacentes en algunos individuos autistas.



Flexibilidad cognitiva


La flexibilidad cognitiva es la capacidad de cambiar los pensamientos o las acciones en función de la situación, es decir, la capacidad de adaptarse a un cambio. Por ejemplo, cuando ves que lo que estás haciendo no funciona, haces cambios para adaptarte a nuevas situaciones.


La flexibilidad cognitiva hace posible el aprendizaje y la resolución de problemas. Una persona con una buena flexibilidad cognitiva es capaz de tolerar cambios, es decir, tolerar planes alternativos, pasar de una actividad a otra, es capaz de ver diferentes puntos de vista y encontrar diferentes soluciones al mismo problema.


Si nos fijamos en las situaciones cotidianas, he aquí algunos ejemplos de flexibilidad cognitiva:

  • Cuando llegas tarde al trabajo y no tienes tiempo de dejar a los niños en el colegio, ¿haces planes alternativos en el trabajo? ¿Pides a un amigo o a un familiar que lleve a los niños al colegio? La flexibilidad cognitiva te ayuda a encontrar soluciones alternativas al problema.

  • Cuando estás preparando el desayuno y te quedas sin huevos, ¿piensas en cosas alternativas que podrías comer o hacer, o te enfadas y te vas al colegio o al trabajo? La flexibilidad cognitiva ayuda a encontrar alternativas cuando el plan original cambia inesperadamente.


Algunos niños con espectro autista muestran signos de perseveración (comportamientos repetitivos y continuos) y tienen dificultades para regular las conductas motoras. La perseveración en el autismo es el resultado de una escasa flexibilidad mental, consecuencia de una función ejecutiva deficiente. Ejemplos de ello son la incapacidad para detener las tareas, o repetir continuamente los mismos patrones en lugar de considerar otras formas de hacer una tarea. Hill (2004) afirma que la perseveración entre los niños autistas no se produce en todos los aspectos de su vida, sino sobre todo en ciertas actividades que requerirían la toma de decisiones alternativas.



Inhibición


La inhibición es la capacidad de detener un impulso o un comportamiento, ya sea de forma consciente o inconsciente.


A algunos niños con autismo les resulta difícil responder a las tareas de ir/no ir: la señal de ir le dirige a responder, mientras que la señal de no ir le dirige a no responder. En las pruebas, el test Go/No-Go es una prueba neurológica para evaluar el control inhibitorio.


Una forma de prueba de inhibición que se ha encontrado consistente entre los participantes autistas es la inhibición de una respuesta prepotente. Una respuesta prepotente es la respuesta natural a un refuerzo positivo o negativo, por ejemplo, cuando me ofrecen un caramelo, estoy naturalmente inclinado a aceptarlo. La inhibición de la respuesta prepotente se produce cuando rechazo mi deseo de aceptar el dulce y rechazo la oferta.


En relación con el autismo, se realizó una prueba de inhibición de respuesta prepotente en un estudio realizado por Hughes y Russell, (1993) en el que se colocaron dos cajas delante del niño, una tenía un chocolate y la otra no. Para que el niño obtuviera el chocolate, tenía que señalar la caja sin el chocolate. El resultado de la prueba fue que el niño no inhibió el deseo prepotente de señalar el chocolate y, por tanto, no recibió el chocolate.


El estudio anterior muestra la incapacidad de resistir ciertos impulsos o comportamientos que se dan en algunos niños autistas.



Autovigilancia


La autovigilancia es la capacidad de controlar los propios pensamientos y acciones.


Las dificultades en la autovigilancia están estrechamente relacionadas con el comportamiento perseverativo y la inhibición (ya que la perseveración es un comportamiento continuo o repetitivo). Cuando una persona no es capaz de controlar su comportamiento por sí misma, la perseveración está destinada a producirse. La autovigilancia ayuda a controlar nuestros comportamientos y a determinar lo excesivo que es algo y cuándo debe producirse la inhibición.


La autovigilancia es la capacidad cognitiva de saber cuándo hay que desentenderse de una tarea, acción o pensamiento en relación con el contexto o el entorno. Se ha comprobado que esto es un reto para algunos niños autistas.


Sin embargo, debemos tener cuidado con lo que categorizamos como déficit de la función ejecutiva en el contexto de la capacidad de autocontrol. Cuando observamos los rasgos del autismo, comportamientos como la estimulación pueden parecer a los demás como una falta de capacidad de autocontrol; sin embargo, la estimulación es una forma de autorregulación.



Ayudar a los niños autistas con disfunción ejecutiva


Nuestra capacidad para realizar tareas y responder al entorno es tanto innata como enseñada. Las funciones ejecutivas nos ayudan a realizar estas tareas con facilidad, al tiempo que nos ayudan a ser funcionales. Las disfunciones ejecutivas conllevan muchos retos y pueden afectar a la capacidad de un niño autista para ser funcional, adaptarse y "ajustarse" a las normas sociales.


Los científicos consideran las disfunciones ejecutivas desde un punto de vista teórico, pero cuando lo bajamos al nivel del niño y su capacidad individual, nos damos cuenta de las capacidades individuales del niño. Puede haber alguna forma de "disfunción" que distinga a un niño autista de un niño "neurotípico", pero eso no significa que esos dominios de las funciones ejecutivas no existan.


Por lo tanto, para ayudar a los niños autistas a mejorar sus funciones ejecutivas, es importante tener en cuenta sus puntos fuertes y qué forma de función ejecutiva se ve afectada. Muchas terapias e intervenciones están centradas en el niño y tienen como objetivo enseñar y mejorar sus habilidades.



Consejos para mejorar la función ejecutiva


1. Mejorar la inhibición/control de los impulsos


La regla de los cinco segundos es muy popular cuando se trata de la comida. En algún momento se nos cae la comida y gritamos "¡la regla de los cinco segundos!". Esta regla dice que, si recojo esto en cinco segundos o menos, aún puedo comerlo. ¡Sea científicamente correcta o no!


La regla de los cinco segundos también puede utilizarse para enseñar a controlar los impulsos. Se trata de enseñar a tu hijo a contar hasta cinco antes de responder a cualquier estímulo verbal o a algo que pueda desencadenar su respuesta impulsiva.


Puede ser útil enseñar esto en presencia de un desencadenante. Por ejemplo, digamos que su hijo tiende a desencadenarse cuando se produce un sonido fuerte, mientras usted presenta el sonido, dígale que cuente hasta cinco. Con el tiempo, el niño aprenderá que, cuando se produzca ese desencadenante, tiene que contar hasta cinco. Contar hasta cinco ayuda al niño a controlar su respuesta cuando se produce.



2. Para mejorar la flexibilidad cognitiva


Cambia las rutinas. Esta es una regla de oro a la hora de enseñar a tu hijo a ser flexible. A menudo, los niños autistas se encierran en la mentalidad de hacer una tarea de la misma manera.

  • Cuando realice tareas, si está acostumbrado a utilizar un tipo de papelería concreto, pruebe a introducir materiales diferentes.

  • Cuando vaya a la tienda, si está acostumbrado a una ruta concreta, cámbiala. Al principio puede causarle cierta ansiedad, pero se acostumbrará.

  • Enséñale a preparar diferentes comidas para que aprenda a hacer una variedad de alimentos. Si se le acaba la leche puedes decirle: "Se acabó la leche, ¿qué otra cosa podemos hacer?". Tu hijo debe ser flexible y pensar en una comida alternativa que no requiera leche



3. Para mejorar la planificación y la organización


  • Enseñe a su hijo a planificar su día diariamente

  • Enseñe a su hijo a utilizar tableros de visión o un horario. Permítale planificar sus propias tareas; usted puede ayudarle a hacerlo, pero permita que el niño utilice su iniciativa para dar el primer paso

  • Establezca un objetivo para el día o la semana. Pregúntele al niño qué debe hacer antes de cumplir la tarea. Si al final del día o de la semana este objetivo no se ha cumplido, anime al niño a reorganizar su horario



4. Para mejorar la memoria de trabajo


  • Los juegos de memoria ayudan a mejorar la memoria de trabajo

  • Al final del día, pregúntele a su hijo sobre su jornada. Esta es una buena práctica para mejorar la memoria de su hijo



5. Para mejorar la iniciación


  • Cree tareas con su hijo y establezca tiempos para hacer cada tarea. Es conveniente que su hijo entienda el concepto de tiempo. Al seguir el horario y el tiempo de cada tarea, podría animar a su hijo a empezar las tareas por sí mismo

  • Hacer preguntas como "¿por dónde empezamos?" ayuda a enseñar a su hijo el orden en que debe completarse una tarea utilizando su propia iniciación



6. Mejorar el autocontrol


  • Enseñe a su hijo a comprobar cómo se siente. Comprometerse con sus sentimientos es una buena práctica para el autocontrol del comportamiento

  • Si su hijo se siente provocado por algo o se siente incómodo, pídale que le comunique sus sentimientos

  • El niño puede hacerlo describiendo cómo se siente o utilizando imágenes o un tablero de estados de ánimo

  • Cuando esto ocurre, los padres pueden enseñar al niño cómo manejar mejor esas emociones de una manera más eficiente


La disfunción ejecutiva es una discapacidad del neurodesarrollo. Sin embargo, los aspectos que engloban el funcionamiento ejecutivo pueden enseñarse. Hay tres componentes clave que son cruciales a la hora de enseñar a un niño del espectro: consistencia, organización y rutina. Por tanto, los padres deben adoptar una mentalidad centrada en el niño y una estrategia de enseñanza que reconozca sus puntos fuertes en lugar de la norma general.



En conclusión


Cuando tratamos de mejorar el funcionamiento ejecutivo de los niños autistas, necesitamos nivelar el campo de juego, para no generalizar la disfunción a un grupo de individuos. El autismo es un espectro y, por tanto, los síntomas asociados a él serán diferentes en cada individuo autista.


Pueden producirse algunas disfunciones que no se ajustan al estándar "neurotípico". Sin embargo, la intervención temprana, así como un Plan Educativo Individualizado (PEI) pueden ciertamente ayudar al niño a mejorar esas áreas para que sea más adaptable y funcional.



Referencias


Hill, E. L. (2004). Evaluating the theory of executive dysfunction in autism. Developmental Review, 24(2), 189–233. https://doi.org/10.1016/j.dr.2004.01.001


Hill E. L. (2004). Executive dysfunction in autism. Trends in cognitive sciences, 8(1), 26–32. https://doi.org/10.1016/j.tics.2003.11.003


Hughes, C., & Russell, J. (1993). Autistic children’s difficulty with mental disengagement from an object: Its implications for theories of autism. Developmental Psychology, 29(3), 498–510. https://doi.org/10.1037/0012-1649.29.3.498


Otero T.M., Barker L.A. (2014) The Frontal Lobes and Executive Functioning. In: Goldstein S., Naglieri J. (eds) Handbook of Executive Functioning. Springer, New York, NY. https://doi.org/10.1007/978-1-4614-8106-5_3

https://www.autismparentingmagazine.com/executive-dysfunction-autism/


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