El TEA no es cosa de niños

Actualizado: 14 de sep de 2020



POR GASPAR HANNI PAQUET

Fuente: Ruggieri, Victor. El Cisne de Mayo

Fotografía: BeFunky

Gijón, España 24/06/2020




El trastorno del espectro autista no solo afecta a niños, ya que al ser una condición permanente, estos niños acaban convirtiéndose en adultos que siguen teniendo necesidades especiales.




Es muy frecuente que cuando se piensa o se habla de autismo, nos centremos en los niños autistas, olvidándonos de que el autismo es una condición permanente en la vida y de que los niños crecen convirtiéndose en adultos, y casi todas las acciones van dedicadas a la detección temprana del mismo, sin tener en cuenta la formación de profesionales que ayuden a estas personas con necesidades especiales en su vida adulta.

Debemos tener siempre presente que los TEA sufren trastornos del neurodesarrollo secundario no vinculables a lesiones irreversibles, por lo que tienen capacidad de mejora gracias a la intervención terapéutica, que si bien gracias a la plasticidad del cerebro es mayor o más factible a edades tempranas, sigue siendo posible en edades más avanzadas.

Las personas englobadas dentro del espectro autista, sufren 3 veces más aislamiento que las personas con otras dishabilidades. La falta de profesionales especializados en su tratamiento en la edad adulta referida anteriormente, hace que una vez que estas personas abandonan la educación secundaria con sus pautas y ayudas estructuradas, vean gravemente ralentizada su capacidad de mejora e integración en la sociedad neurotípica, comenzando a desarrollar trastornos conductuales más serios.

Como definió Autismo Europa en 2014, todas las personas con TEA tienen derecho a trabajar, pero para ello es necesario dada su condición tener una información amplia y bien estructurada sobre su vocación profesional, sus fortalezas, debilidades y capacidades, así como buscar puestos laborales que se adecuen a las mismas.

Todas las personas tenemos derecho a una vida plena por igual, aunque en ocasiones se deje de lado en este aspecto a las personas TEA, con lo que se está favoreciendo su marginación y apartamiento de la sociedad, y por una vida plena no debemos entender solo su derecho a la vida y al trabajo, sino también por ejemplo, al ocio.

Para establecer un plan de ocio en personas TEA, es fundamental conocer sus intereses y habilidades, para definir así de forma correcta el marco en el que se van a desarrollar estas actividades, haciendo partícipe del mismo tanto a los profesionales que trabajen con ellas en el día a día como a sus familias, para no solo ayudar a que puedan disfrutar de distintas actividades de disfrute del tiempo libre, sino para también favorecer su integración en la vida cotidiana de sus círculos cercanos, primer paso imprescindible para una correcta integración en el resto de la sociedad.

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