La importancia de la anticipación (y más, en los tiempos que corren)

Actualizado: 9 de sep de 2020




POR MARIO SEOANE Fuente: Autismo en vivo Ilustración: Ariño'10 Pontevedra, España, 01/09/2020

Vivimos tiempos muy convulsos sanitariamente hablando, y me gustaría hacer un poco de “teoría de la mente” en este primer artículo que comparto en este portal, sobre la importancia de la anticipación en las personas en el espectro.

En el momento que escribo esto, poco falta para volver a la escuela, o en mi caso más cercano, a la universidad. Todos somos conscientes de que este virus no entiende nada de clases sociales, etnias, género; y cómo no, de neurodiversidad. También somos conscientes de que la situación es cambiante y que de repente, la situación cambia de un día para otro. Poco a poco, algunos de los que estamos en el espectro, somos capaces de estar alerta ante los cambios que pueden surgir. Sin embargo, me gustaría utilizar este portal para mostrar mi indignación de lo que la clase política en particular y la sociedad en general, ha dejado de lado el adaptar la educación a las nuevas circunstancias y se acuerdan cuando “les pilla el toro”, es decir, dejan la planificación del curso escolar para el último momento. Lo peor de todo, es que en estas circunstancias uno hace suposiciones. En mi caso, veía que lo más probable es que la situación estuviese calmada, es que se diese con toda la normalidad posible y sinó, se siguiese con la docencia online con algunas clases prácticas o interactivas de forma presencial. No obstante, en las últimas fechas, uno que escribe se entera de que las clases serán casi todas presenciales, con presencialidad rotatoria en la universidad, teniendo que llevar mascarilla en clase y con medidas de seguridad que, si uno está un poco informado, se da cuenta de que son obvias, y… ¿ya está?

Si muchos que sois padres estáis atemorizados por la mala planificación, ¿cómo creéis que me siento yo en estos momentos? Mi ansiedad es terrible ahora mismo, y a pesar de que soy una persona que defiende que la educación es muy importante para todo, entiendo a esos padres que tienen pavor a llevar sus hijos a clase. Y es lo natural, porque la supervivencia no es más que un instinto humano.

Me gustaría aprovechar este artículo para hacer algunas peticiones, que, como estudiante universitario, siento que tengo que hacer públicas en algún sitio. En primer lugar, me parece necesario que haya un consenso político para, acto seguido, adaptar el sistema educativo a los nuevos tiempos. Esta pandemia nos ha dado una bofetada en la cara a todos sobre el anacronismo del sistema educativo de España, donde se valora más el tener unos conocimientos uniformes que el “aprender a aprender”, es decir, el saber explorar y tener los recursos para acceder al conocimiento. Luego, también el potenciar las nuevas tecnologías para poder aprender, puesto que yo viví cómo la improvisación era lo que caracterizó al confinamiento desde marzo hasta mayo. En segundo lugar, creo que, en esta pandemia, las personas en el espectro vamos a ser grandes perjudicados con la llamada “nueva normalidad”. Yo soy una persona que, como muchas personas en el espectro, tengo TOC y Fobia Social; cosas que con esta pandemia, se me han aumentado y agravado. Lo voy a decir aquí directamente: TENGO PÁNICO A IR A CLASE EN ESTOS MOMENTOS. La vida debe continuar, es cierto, pero ya han sido muchos cambios muy repentinos para mí que me han dejado tocado y siento que no estoy preparado para asistir a clase en tiempos de “nueva normalidad”, y más aún, para reducir nuestros riesgos tanto de contagio como de desarrollar cualquier tipo de patología psicológica por esta nueva situación. Cuando uno ve, como es mi caso, que va a convivir con gente de diferentes partes de España (o incluso del mundo si viene algún erasmus); sabe que se va algunos fines de semana a su casa con un posible riesgo de contagio; tiene que coger un tren o autobús que, si ya le agobiaba sin el coronavirus, no os quiero contar cómo será ahora; que soy una persona que si me ya da corte hablar con otras personas, ya sean llamadas alistas o llamadas neurotípicas, o ya tengan la misma condición que yo, ahora me dará pánico por miedo a que me puedan contagiar. Dicen que depende de mí, de protegerme y así, pero cuando uno se informa y ve que hay otros países que no se atreven a volver con menos casos que nosotros, la cosa no es muy halagüeña. El tema, es que a pesar de que la Orden SND/422/2020, de 19 de mayo, por la que se regulan las condiciones para el uso obligatorio de mascarilla durante la situación de crisis sanitaria ocasionada por el COVID-19, menciona explícitamente de que las personas con diagnóstico de Espectro Autista, lo cierto es que por una parte están los “Gestapo de Balcón”, de los que ya hablaré posteriormente; y por otra, que la situación en los centros educativos para este tipo de alumnado no va a ser sencilla. En el centro educativo pueden ser los más vulnerables para ser contagiados por el virus o sufrir problemas psicológicos, debido a las dificultades que tendrán para adaptarse a las mascarillas, a los distanciamientos y a los protocolos; y en caso de confinamiento, pueden ser los mayores perjudicados debido a no poder tener acceso a los apoyos necesarios, ni a las terapias de atención temprana que pueden necesitar para lograr una mayor autonomía.

Quería hacer un llamamiento desesperado para que, de una vez por todas, tanto a los padres como a los alumnos, se nos dé una seguridad de que podemos ir a clase sin que corramos riesgo de que yo o mi familia, acabemos en un hospital entubados, que haya unos protocolos de seguridad que estén avalados por expertos (porqué yo ahora, no veo a ninguno que diga eso), y por supuesto, se dé la libertad de no asistir a clase a los pacientes que seamos de riesgo o a las personas que tengamos mayores dificultades psicológicas para adaptarnos a esta situación. Y entiendo que también es necesario, que las personas que queramos preservar nuestra salud física o mental, debemos tener el mismo derecho a acceder a la educación y al conocimiento que el resto de los mortales, que, al fin y al cabo, considero que muchas personas pienso lo mismo que yo. Según la declaración de los derechos humanos, la educación y la salud, son dos derechos IGUALES.

Gracias por dedicar este tiempo a leer esto. Unidos somos más fuertes.



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