Las citas a ciegas del pez cebra revelan la existencia de células "sociales" en el cerebro


Hola compañero: Los comportamientos sociales pueden ayudar al pez cebra a encontrar pareja o comida, y a mantenerse a salvo de los depredadores./ Cortesía de Sarah Stednitz y Philip Washbourne / Universidad de Oregón



POR MARISSA FESSENDEN

Fuente: Spectrum | 21/09/2021

Fotografía: Autism Spectrum



Una nueva prueba de comportamiento en el pez cebra podría ayudar a los científicos a conocer la biología de las interacciones sociales


Gracias a esta prueba, un equipo de investigadores ha podido localizar un tipo de neurona y una región del cerebro que dirigen las interacciones de los peces cebra. Existen células y regiones análogas en las personas, por lo que la prueba podría ayudar a los científicos a rastrear los circuitos sociales del cerebro alterados en el autismo.


Los peces cebra salvajes se agrupan (permanecen juntos) y nadan en la misma dirección. Cuando dos peces cebra se ven, se giran el uno hacia el otro o nadan en paralelo, dependiendo de una serie de señales. Estos comportamientos sociales pueden ayudar a los peces a encontrar pareja o comida y a mantenerse a salvo de los depredadores.


En la prueba, los investigadores colocan dos peces adultos en tanques vecinos divididos por una pared. La pared es opaca, pero está diseñada para volverse transparente cuando la atraviesa una corriente eléctrica. Una vez que los peces se ven el uno al otro, los investigadores buscan un cambio en el comportamiento de natación.


Un pez cebra ordinario y solitario nada de forma aleatoria en su tanque. Pero al ver a su vecino, el pez orienta su cuerpo de modo que forma un ángulo de 45 a 90 grados con la divisoria, según descubrieron los investigadores. Como resultado, los peces cebra se enfrentan entre sí, como lo hacen en la naturaleza.


Los peces no se giran para mirar a un objeto del tamaño de un pez que los investigadores colocan en la pecera vecina, lo que demuestra que necesitan ver un pez, y no cualquier estímulo visual, para cambiar su comportamiento.


Los peces cebra tratados con una sustancia química que impide las interacciones sociales en los ratones no se giran para mirarse cuando la pared se vuelve transparente. Este resultado indica que el comportamiento de orientación es de naturaleza social.



Células sociales


Mediante el seguimiento del tiempo que cada pez pasa orientado hacia otro, los investigadores pueden medir el aumento o la disminución de su comportamiento social.


El equipo lesionó dos regiones del cerebro del pez cebra y examinó el efecto sobre el comportamiento. En algunos peces, los investigadores lesionaron la parte inferior del telencéfalo, una región análoga a las áreas del cerebro humano que regulan la memoria, las emociones y el comportamiento social.



Emparejarse: Dos peces cebra se giran para enfrentarse cuando se encuentran por primera vez./ Cortesía de Sarah Stednitz y Philip Washbourne / Universidad de Oregón



Los peces dañados pasan menos tiempo orientándose hacia su vecino, lo que indica que la región es clave para el comportamiento social. Los peces que sufren daños en la parte superior del telencéfalo, sin embargo, se orientan hacia su vecino igual que los controles. Los investigadores describieron la prueba en agosto en Current Biology.


Para encontrar las células subyacentes al comportamiento social, los investigadores desactivaron genéticamente diferentes tipos de neuronas en el telencéfalo inferior. Descubrieron que la orientación social sólo se interrumpe cuando se desactiva un tipo de neurona que libera el neurotransmisor acetilcolina.


El hallazgo sugiere que estas neuronas son las responsables de la natación social, y encaja con la idea de que la falta de acetilcolina puede provocar comportamientos similares al autismo en los ratones.



Referencias


Stednitz S.J. et al. Curr. Biol.28, 2445-2451(2018) PubMed


https://www.spectrumnews.org/news/toolbox/blind-dates-zebrafish-reveal-social-cells-brain/


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