Los Asperger y la religión

Actualizado: 14 dic 2021




ANTONIO LOPEZ

Fuente: Autismo en Vivo | 28/11/2021

Fotografía: Pixabay.com



Como en otros ámbitos, la interpretación del Asperger acerca de las reglas y los códigos de conducta suele ser distinta del resto, lo cual también sucede en los colectivos religiosos.


A lo largo de casi toda mi vida he estado dentro o cercano a círculos sociales de marcado carácter católico, tanto en la familia como en comunidades explícitamente católicas. En este entorno se pone de relieve una de las características propias del Asperger: su poca o incluso nula permeabilidad al pensamiento colectivo, y más estrecha vinculación ideológica con la interpretación literal de las reglas, en la medida que la religión resulta en un código de conducta, más allá de las creencias propiamente dichas.


El código de conducta católico, definido en los diez mandamientos, y en el que destacan los valores de la humildad, el amor y la integridad, pone un listón muy alto, muy difícil de sostener para el 99% de la gente, incluso para mucho de los que entregan su vida a la religión. Dichos valores son difícilmente aplicables más allá de los círculos de más confianza, precisamente porque es en las relaciones de confianza en las que nos sentimos más proclives a dar lo mejor de nosotros mismos, ser más generosos y buenos con los demás, en el sentido más amplio del término.


Sin embargo, en nuestra sociedad la confianza social es baja, y resulta muy costoso aplicar este mismo código más allá de las personas en quienes confiamos. Ni hace falta decir que el coste de aplicar dicho código de conducta con quienes no tienen ninguno más allá del que se deriva del puro egoísmo, es excesivamente alto e insostenible. Seguramente también, dada la mala imagen que tiene la Iglesia Católica en gran parte de la sociedad, muchos católicos se sienten atacados y reaccionan con una gran desconfianza y recelo hacia quienes no lo son, lo que algunas veces les lleva a conductas distantes a los valores que ellos mismos predican, principalmente en lo que refiere a la humildad y el amor hacia los demás.


Sin duda, ser humilde y amar a quienes no te aman o incluso no te respetan es algo casi inhumano, sólo al alcance de quienes buscan la santidad. Pero la lástima es cuando uno se desvía excesivamente de su código de conducta y a raíz de ello llega a ser tachado de hipócrita. Al final esta conducta acaba dañando la reputación de dicho colectivo. Se dan muchas contradicciones que resultan en un bucle o círculo vicioso, como el hecho de que quienes más acérrimamente defienden la Iglesia son los partidos de derecha o extrema derecha y medios de comunicación afines, que a la vez son más proclives a los discursos con espíritu de confrontación y crispación. Nada más lejos del amor y la humildad.


Ahí es donde un Asperger se encuentra en fuera de juego. Se lee la Bíblia y literatura sobre el cristianismo, y encuentra repetidamente los términos amor y humildad, muy por encima de cualquier otro, y cómo no, se queda perplejo ante la realidad de este tipo de conductas, en la que la dichos valores brillan por su ausencia con bastante frecuencia si se observa con exigencia. Como he dicho antes, el listón que se pone es muy alto, pero curiosamente los valores más centrales son los más descuidados. El Asperger tiene tendencia a la interpretación más literal e íntegra de las reglas y valores, por lo que tiene una forma de entender la religión signitivamente distinta de los demás en muchos casos.


La realidad es que no podemos ni cambiar la religión y sus códigos ideales, ni tampoco las limitaciones propias de los humanos, en las que entra la influenciabilidad al pensamiento y comportamiento colectivo, más aún cuando se trata de colectivos cada vez más minoritarios y con unas creencias y códigos éticos distintos al resto. Es pues muy necesario mirar este tema con mucha perspectiva, sensatez y ánimo de comprensión.


Siguiendo con la perspectiva Asperger del cristianismo, y sin ningún ánimo de crear polémica, muchos Asperger considerarían que los católicos deben votar partidos de izquierdas, por cuanto son quienes proponen más políticas de solidaridad con los más desfavorecidos y humildes, priorizando los valores mencionados, si bien dichos partidos suelen tener una actitud algo hostil hacia la Iglesia y otros temas muy sensibles como el aborto, la eutanasia y el matrimonio entre homosexuales, por poner tres ejemplos paradigmáticos.


A mi modo de ver, realmente no hay ningún partido que represente en su ideario la totalidad de los valores católicos, y ahí depende de dónde uno decida focalizar las prioridades. Siguiendo la interpretación literal acerca del amor y la humildad, la decisión es bastante clara, pero también se puede comprender el punto de vista contrario. La impermeabilidad del Asperger al pensamiento colectivo hace que dicha decisión no sea, por lo menos tan evidente como lo es para la mayoría de los católicos.

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