Los autistas apáticos

Actualizado: abr 7




POR JUAN FRANCISCO RODRÍGUEZ PÉREZ

Fuente: Autismo en vivo | 29/03/2021, Madrid, España

Fotografía: Pixabay



Aunque, generalmente, los autistas son gente bien intencionada y con corazón, existen realmente casos de autistas que pueden ser considerados como tóxicos o apáticos, algo de lo que también son un problema para los demás…


Introducción

Una de las cosas de las que, de una forma u otra, no se habla con mucha frecuencia en Internet, es el hecho de toparse con autistas que, a nivel personal, pueden ser considerados como tóxicos o apáticos. Esto no significa, y que quede claro, que estos autistas tengan que ser obligatoriamente narcisistas o psicópatas ya que, una cosa es tener una actitud o un comportamiento abusivo que está dentro de sí, y otra cosa muy distinta es tener un trastorno lo bastante grave o peligroso, como lo es por ejemplo el Trastorno de la Personalidad Narcisista o el Antisocial. Si alguno de estos “autistas” llegase a demostrar que, en el fondo, tiene uno de estos trastornos, lo más seguro es que se trate de algún terapeuta que los haya diagnosticado erróneamente de autismo por cuestiones de su gran timidez hacia los demás al tener un desprecio por el prójimo, algo de lo que va a florecer con el tiempo, pudiendo causar verdaderos casos de caos y destrucción en aquellos terapeutas ingenuos que creen que el autismo es siempre un salvaguarda de que ellos no pueden hacer el mal (o no al menos de forma intencionada…).


Sin embargo, a pesar de que, muy afortunadamente, no es un caso común toparse con un autista tóxico o apático, siendo de aproximadamente un 10% en lo que respecta a población mundial de autistas, se trata de un tema del que realmente muy pocas personas hablan de ello. Y es ahí donde se va a hablar de que, incluso un autista, puede tener un lado muy oscuro que nadie, pero nadie, quería verlo.



La realidad de los autistas tóxicos o apáticos

Por mucho que uno mismo pueda padecer de autismo (siempre hablando de personas que realmente lo padezcan de verdad, no de depredadores emocionales que han aprendido a actuar así para su propio beneficio), siempre estará el típico listillo en el cual, actúa de forma tóxica o apática con los demás. Y no de una forma momentánea, casual o aislada. Más bien se habla de una forma persistente y duradera.


Aunque, las experiencias de cada autista pueden variar, las personas autistas que se consideran tóxicas y/o apáticas es porqué, o bien se han visto influenciado por entornos tóxicos en el que los comportamientos tóxicos son lo común en él, o bien, al haber recibido al menos un caso de abuso emocional, ha considerado que cualquier cosa es válida para seguir hacia delante al considerar que cualquier persona del mundo lo va a apuñalar, como si la vida fuera una selva, que esa es realmente la forma en la que ven los narcisistas perversos o los psicópatas integrados.


Evidentemente, siempre estará la desventaja de que el autista tóxico tendrá problemas de comunicar y de mostrar sus sentimientos de forma genérica ante los demás, lo que le puede traer algo más de problemas que a los tóxicos neurotípicos. Sin embargo, esto no implica, y ni quiere decir, que estos casos de autistas tóxicos o apáticos no puedan causar mucho daño emocional porqué, lo pueden hacer.


Tal vez los daños emocionales que causan a sus víctimas no sean tan devastadores o grandes como lo es el de un narcisista perverso o el de un psicópata integrado. Sin embargo, esto no quita de que ellos, sean un tipo de tóxico al que subestimar, especialmente si estos actúan como los monos voladores de los narcisistas o psicópatas a los que siguen, con o sin consciencia del marrón al que se está sometiendo bajo las garras de alguien abusivo.


Y claro, pensar que no pueda haber gente que sea cómplice de otros tóxicos es un grave error porqué esto le permite al autista poder causar más daños de los que un neurotípico tóxico se imaginaría por cuestiones de que el autista tendría la ventaja de pasar desapercibido por pensar que son personas carentes de maldad en todos los aspectos, algo de lo que, con razón, el mismo TEActivista Ignacio Pantoja ha criticado a la sociedad por considerar a los autistas como ángeles azules en el sentido de que, nada malo, pero nada, puede surgir de ellos…


Pero el que, por ejemplo, Ignacio Pantoja haya visto casos de autistas tóxicos, no es exclusivo de él ni mucho menos, por mucho de que, desde mi punto de vista personal, los TEActivistas, en general, por cuestiones de que ellos consideran a los autistas como un colectivo oprimido, excluido y, en algunos casos, hasta exiliado de la misma sociedad donde esta, hacen, muchas veces, que se enfoquen exclusivamente en el sentimiento de víctima que tienen.



El sentimiento de víctima de los autistas

Para mí, el problema no es tanto que se visibilice los abusos que ellos han sufrido, pudiendo hasta estar yo mismo si tuviera que incluir dentro de los autistas que fueron abusados, pero no con la misma intensidad ni la misma persistencia en la que otros lo han vivido según lo han escrito por internet, algo de lo que considero absolutamente necesario ya que así se desentierran una de las cosas que no les interesa que los narcisistas perversos lo vean. Ese elemento, el de ser seres completamente decadentes y desconsiderados con los demás, es lo que están visibilizando los mismos TEActivistas, aunque, apuntando a la sociedad en general en lugar de los narcisistas perversos, generalmente por su inconsciencia del tema del abuso narcisista. Eso, por no hablar de que ellos, muy rara vez van a pensar en ello ya que, la sociedad en general, todavía piensa que el psicópata es aquel que mata a sangre fría sin piedad mientras que el narcisista es aquel que se ama en exceso sin tener consideración de los demás.


El problema está en que, tanto se enfocan los TEActivistas en las historias de abusos emocionales que, si un autista ve la de historias que pueden abundar en Internet sobre como ellos mismos han sufrido, en algunos casos, unos abusos tremendamente inhumanos, ese mismo autista, con el tiempo, se volverá tóxico o apático con los demás. Tanto lo va a ser que, de forma automática, puede incluso a llegar a actuar como sus maltratadores al pensar que, abusar y maltratar a los demás es algo habitual, y el que, el mismo autista, que lo haga por ser autista, como tiene “problemas” de comunicación y de entender las emociones de los demás, no tiene nada de malo que él abuse por la excusa de que no entiende las emociones ni los sentimientos de los demás, pudiendo existir verdaderos casos de autistas manipuladores que se aprovechan al máximo de ello por cuestiones de la imagen que tiene la sociedad de los autistas.


Evidentemente, hay que recordar que, un autista, no necesariamente tiene que ser tóxico por ver muchos artículos de gente que ha sido abusada, para nada. La situación de cada persona, como es evidente, puede variar de las mil y una formas ya que, incluso, los casos de autismo en cada persona pueden diferir en gran medida, porqué… no es como con los narcisistas perversos o con los psicópatas en el buen sentido de que, si uno conoce a un narcisista, ese uno los conoce a todos.


También hay que recordar que, puede existir la posibilidad de que, casualmente, un autista pueda estar en las filas de una secta, culto, mafia, organización criminal o cualquier otra clase de grupo social que se caracterice por hacer el mal sin importar el precio a pagar, y que… aun así, haya tenido o no de forma oficial un diagnóstico de autismo, pero que no deje de ser autista… aunque con el tema de que hace el mal, siendo en este caso una cuestión de adaptación a los entornos sociales donde él ha estado, pudiendo aprender perfectamente las costumbres malignas y destructivas de esos entornos sociales para poder sobrevivir de las mil y una formas.



La raíz del mal está en todo ser humano

En cualquier caso, con estos casos que se pueden dar, se demuestra que un autista, realmente, puede hacer el mal. Incluso, recuerdo de algunos artículos de esta página, aunque extraídas de páginas inglesas / americanas, hablando sobre como los autistas delincuentes o criminales que acaban en la cárcel (Pero haciendo el mal de forma deliberada) son más maltratados de lo habitual por cuestiones del autismo… pero no porqué se abuse de él por ser autista, sino porqué, en las cárceles, generalmente, habrá de al menos un sujeto psicopático o narcisista maligno en el cual, olerá los puntos débiles de los demás para luego depredarlo libremente, lo que, incluso, las cárceles de esos lares critican las condiciones por las que viven estos sujetos por los ojos de depredador de estos seres trastornados que ven el mundo como un combate a muerte.


¿Qué se pretende decir con esto?

Que los autistas, en general, no se libran de hacer el mal si demuestran hacer el mal de forma deliberada. Hasta yo mismo, y esto para dar un poco de humildad en el artículo, puedo ser declarado culpable si yo mismo actúo de forma tóxica o abusiva con cualquiera porque…


Si un autista no acepta el mal que hay dentro de sí mismo, lo que le va a pasar es que él, tarde o temprano, acabe siendo consumido por esas emociones y sentimientos negativos que lo carcomen y lo destruyen por dentro, causando que, esas cosas son las que le van a dominar por dentro, no solo por demostrar que él mismo huye de su lado más oscuro, teniendo esa ingenua e inocente creencia de que las buenas personas no pueden tener nada de malo en sí mismas. También se convertirá en lo que pretende no ser, todo ello por producto de negar esa oscuridad que hay en sí mismo, no siendo pocos los autistas los que se vuelven tóxicos o apáticos en el proceso de huir de los rasgos malvados que puedan tener (Que, no quiere decir que tengan que ser automáticamente psicópatas o narcisistas en el proceso ni mucho menos), queriendo dárselas de seres de pura bondad al creer que ellos son así cuando nadie, absolutamente nadie, es así. Y menos los mismos autistas que son vistos como seres angelicales.


Por ese mismo motivo, un autista, por mucho que lo sea, no puede dárselas de ser alguien completamente inmune al mal, o que, todos sus actos malvados son siempre accidentales ya que eso refleja que él mismo, en el fondo, no se acepta como tal.


También esto puede causar, debido al pensamiento rígido del que es caracterizado los mismos autistas, que este cree que, por ser lo más bondadoso del mundo, que él nunca pueda mentir de forma deliberada, ya sea por cuestiones de supervivencia o por el hecho de querer hacérselas pagar al otro porqué le hiciera daño, pudiendo tener la falsa creencia de que todo lo que ha visto, pero todo, es la verdad absoluta.


Ese pensamiento rígido, de surgir, no solo va a causar que este pueda tener problemas con los demás, sino que él, por lo que sea o lo que sea, se convierta en uno más del montón de los miles de tóxicos que hay en el mundo, uno más del montón en el cual, realmente no va a ser muy distante de los narcisistas perversos o de los psicópatas integrados que hay en el mundo, exceptuando que, tal vez, por cuestiones de la empatía, no lleguen a destruir por completo la vida del otro por no tener un egoísmo que está por encima de la vida, que ese es uno de los rasgos característicos de los narcisistas perversos o de la psicopatía, tener un egoísmo que esté por encima de la vida de los demás.


Aparte, el autista tóxico, también puede mostrarse apático (Que no quiere decir que sea sádico, aunque algunos los hay, hecho está) con los sentimientos y las emociones de los demás al creer en su interior que los demás van a tener una indiferencia absoluta con lo que este siente, lo que hace que este haga lo mismo con los demás como una forma de responder ante aquellos que le rodean.



Consecuencias de ser un autista tóxico

Aunque, como todo en la vida, la situación depende por completo de la historia y de los entornos sociales que tiene, normalmente un autista tóxico acabará condenado a estar en entornos tóxicos debido a su naturaleza tóxica. No podrá progresar más allá de ahí dado que los entornos tóxicos están hechos para enfermar y debilitar a los integrantes de un entorno tóxico dado que carecen de empatía y de piedad por el prójimo, algo de lo que, por supuesto, esto puede repercutir negativamente en el progreso de la vida del mismo autista que está ahí.


Puede que el autista tóxico, el que por ejemplo hace de mono volador, le dé la impresión de estar en un puesto privilegiado… porqué ha sido víctima de numerosas estafas y fraudes emocionales en el cual, se le va a prometer estar en uno de puestos de prioridad en el que le den todo lo que él quiera…


Puede que el autista tóxico, estando en un entorno donde él mismo se pueda sentir mejor “en casa”, pueda tener la sensación de que las cosas van bien debido a la naturaleza tóxica que este ha obtenido la sensación de que las cosas se han hecho con una justicia divina de la que nadie puede dudar de ello, especialmente si él ha conseguido avergonzar a su competencia en base a la envidia, celos y rencor que este ha heredado al estar en entornos tóxicos.


Sin embargo, todo eso le va a pasar factura a él, pero todo.


Y, en el caso de que el autista tóxico sea el mono volador de un depredador emocional, puede ser verdad (Que, no quiere decir que todos lo hagan) que a él le recompensen por hacer el mal con dinero (Lo que se estaría hablando de sobornos), privilegios que nadie más puede tener en la vida o de bienes materiales que él precise. Pero esto no va a implicar, y tampoco a querer decir, que el autista tóxico no deba nada a él. Es más, el hecho de que estos vampiros emocionales den muchos regalos a aquellos que los siguen, especialmente su séquito personal de monos voladores, en realidad se trata de un contrato que tiene letra pequeña en el sentido de que, todos esos regalos que hace, pero todos, son en realidad inversiones que espera recibir a cambio… ¿Qué puede significar esto de entrada?


Que, si el autista tóxico recibe una compensación de 10.000€, algo muy exagerado, pero posible si él sirve a un narcisista perverso con un gran poder económico, esos 10.000€ deberán ser devueltos, junto a una cantidad de intereses que él va a exigir sin que este diga nada, pero que lo va a hacer por su sentido excesivo del derecho…


Las relaciones tóxicas realmente pasan factura, ya sea de forma pasiva o activa, y… aunque el autista tóxico que, por ejemplo, está en un entorno tóxico, no le pase nada por estar a favor de ese entorno tóxico, eso no va a garantizar ni implicar que a él no le va a pasar nada… porqué claro, en un entorno tóxico, a las personas no se las valora como tales, sino que se las valora como objetos en el sentido de que ellos, tienen un valor en base a lo que ofrecen ese entorno tóxico.


Un entorno tóxico, es siempre dar, dar, y dar… y nunca recibir, recibir, recibir… o no al menos gratuitamente. Se habla de nunca recibir de forma gratuita ya que, si el entorno da algo a sus integrantes, siempre es mediante una agenda oculta, siempre.


Y esto es así porque, esos mismos autistas, de una forma u otra, salvo que tengan ya un nivel de toxicidad que los haga básicamente imposibles de tratar por el tiempo al que han estado sometidos en ese entorno tóxico, se darán cuenta de que han estado en un pantano lleno de cocodrilos y serpientes, lo que hace que él pueda estar en verdaderos problemas de todo tipo.


Problemas que, pueden ir, desde la desaprobación de su familia hasta la pérdida de amigos no tóxicos y el que, a la larga, lo puedan expulsar del trabajo por su toxicidad.


Incluso, hasta los mismos psicólogos, afirman que, siempre existirá de una o varias ovejas negras dentro del colectivo autista en el cual, se dedicarán a causar problemas de forma deliberada e intencionada, lo que hace que, aunque no se hable mucho de una forma tan públicamente por cuestiones de que ellos luchan para visibilizar el autismo en general, que lo tengan muy en cuenta para que, si alguno se pasa de la raya, hacerles recordar a aquellas personas, incluyendo autistas tóxicas, lo que les pasa por pensar que nada de lo que hace va a tener consecuencias en su vida.



Conclusión

El autismo no es sinónimo de ser inmune al mal. Tampoco es inmune de sufrir la intoxicación narcisista o psicopática para convertirse en un cómplice de estos depredadores emocionales que buscan causar caos y destrucción pase lo que pase.

El que es buena persona, lo será sin importar si tiene autismo o no, porque, a la larga, todo eso se hará recordar a esos autistas tóxicos que vienen a causar daños colaterales en los otros escudándose en el mismo autismo.


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