Bautizos, bodas y comuniones




POR FRANCISCO LOPEZ

Fuente: Autismo en Vivo | 19/07/2022

Fotografía: Pixabay.com



Como sucede con las dinámicas de grupos, los eventos sociales resultan ser un auténtico castigo para muchas personas con autismo


Estar en un evento con mucha gente a quienes tienes que saludar y no tienes especial ilusión de hacerlo resulta una auténtica tortura psicológica, especialmente en la medida que le hayas dado muchas vueltas desde ya los días antes al evento, como es previsible.


Obviamente, hay grados de gravedad: desde los eventos en que supuestamente tienes que saludar a todos y no quieres ver a casi nadie, o no sabes o no tienes nada que decir, hasta los eventos donde tienes algunas personas con quien te apetece hablar, pero no suficiente como para que te apetezca el evento. El solo hecho de tener que actuar con los que no te importan y también la cantidad de gente a tu alrededor suponen ya de por si un estrés psicológico que hay que saber gestionar.


Sin duda, las relaciones de mayor calidad se producen en “petit comité” o en encuentros de uno a uno. Ahí es donde cada persona puede ser él mismo con mayor libertat, sin la presión del grupo, sin tener que actuar, por lo menos en muchos casos.


A las bodas, bautizos y comuniones cabria añadir las fiestas de Navidad, la fiesta de fin de año, las despedidas de soltero y las fiestas de cumpleaños, a parte de todas las que uno se pueda inventar con uno u otro motivo. En mi caso, por no asistir a alguna de estas fiestas, se ha deteriorado la relación con otras personas o incluso se ha cortado, pero la verdad es que va tanto contra mi bienestar emocional, que muchas veces resulta demasiado difícil de justificar.


La excusa perfecta es vivir lejos de casa, para poder justificar la no asistencia, si bien en algunos casos también resulta difícil de justificar aún en estas condiciones, y por más que te joda, te sabe mal deteriorar una relación que aprecias. Conviene decir que te disgustan estos eventos, aunque esto solo se lo puedes decir a quienes tienen capacidad de comprenderlo y aceptarlo, para que no se lo tomen a mal si no vas.


Muchos otros no lo van a comprender y por lo tanto se lo van a tomar mal si no vas, o incluso creen que te hacen un favor invitándote. Resulta un poco desagradable tener que jugar el papel para satisfacer a los demás o simplemente mantener la relación, sin poder lograr que la otra persona comprenda el sacrificio que te supone, y peor aún cuando se piensa que te hace un favor.


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