El riesgo de la actitud íntegra




POR ALEX GARCIA

Fuente: Autismo en vivo | 02/05/2021

Fotografía: Pixabay



Una de las características habitualmente diferenciales de las personas con Síndrome de Asperger es su carácter algo o muy rígido en temas que considera importantes, como es la honestidad en todos los ámbitos. Esto puede a veces tener un coste doloroso.


La integridad es sin duda una de las características Asperger que lo hace asemejarse a las sociedades de influencia protestante y confuciana, como ya se ha explicado en varios artículos. En estas sociedades la honestidad más que ser un valor positivo es un requisito imprescindible, mientras que en otras sociedades la honestidad si es un valor positivo, pero se toma con mucha más flexibilidad, por así decirlo.


No hace falta contar que hay sociedades con un índice de corrupción muy superior a las otras, y que dicha corrupción so es cuestión solamente del gobierno de turno, sino que es una forma de funcionar de gran parte de la sociedad a todos los niveles. Es ahí donde una persona Asperger se va a sentir, por lo menos, muy incómodo.


Para empezar, le va a costar entender todas las normas y códigos no escritos asociados a las prácticas corruptas o pseudo-corruptas. A partir de ahí, en muchos casos es difícil que se avenga a colaborar con la forma de funcionar corrupta e incluso se rebote “de mala manera”. Esta “inadaptación” a la práctica deshonesta o corrupta es uno de los factores de aislamiento social y de rechazo en muchos casos.


Se sabe de la condición Asperger de algunas personas que han destapado escándalos de corrupción, lo cual en algún caso puede acarrearle problemas tarde o temprano. En algunas sociedades, muchas personas acaban comportándose de forma explícita o implícitamente mafiosa, ya sea por acción o por omisión. Ello deja a los Asperger en fuera de juego, con consecuencias desagradables por lo menos. Sin ir más lejos, las sociedades en que la unidad de la familia, la amistad o la armonía (paz y unidad del grupo) son valores primordiales, es fácil que la integridad acabe en un segundo término en dicha escala de valores, con todas las consecuencias que ello puede conllevar.


El aislamiento es seguramente lo mínimo que puede pasar, pero a veces la cosa va más allá, con episodios de bullying, acoso o amenaza por no seguir las “directrices del grupo”. El Asperger, que ya de por si piensa diferente, sin ser influenciado por el pensamiento grupal, reflexiona más acerca de cuál es la actitud verdaderamente integra en cada situación, mientras que la mayoría de neuro-típicos siguen las dinámicas de grupo más o menos conscientemente sin entrar en consideraciones profundas ni darle más importancia.


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