La importancia de aceptarse uno mismo como persona




POR JUAN FRANCISCO RODRÍGUEZ PÉREZ

Fuente: Autismo en vivo | 17/08/2021, Madrid, España

Fotografía: Pixabay



Saber aceptarse tal y como es, es mucho más importante que ser aceptado por los demás, siendo una fuerza mucho más motivadora y potente de lo que la gente se imagina…


Introducción


Uno de los temas más comunes que hay en las víctimas de abuso emocional reside en una necesidad bastante imperativa de ser aceptado por los demás, algo de lo que es bastante frecuente en el colectivo autista debido a que son personas mucho más vulnerables al abuso, haciendo que estos busquen la aceptación como una forma de escape al vacío emocional que tienen las víctimas cuando han sido vaciadas por sus perpetradores. Cuando se habla de ser vaciadas, se habla de tener en sus cabezas los ecos del abuso, los maltratos recibidos, e incluso, en algunos casos, tener un vacío existencial.


Ahora, acá yo no estoy diciendo que hay que ir por la vida sin buscar la aceptación de nadie, ni siquiera de su propia familia, ya que somos animales sociales los cuales, necesitamos del apoyo de los más cercanos, estén donde estén. Eso se trata de una necesidad básica del ser humano, y, por ende, es también una necesidad básica del autista.


Tampoco se trata de algo que lo pueda hacer cualquiera ya que, desafortunadamente, no todos están dispuestos a aceptarse a sí mismos, por mucho que estén rodeados de gente que los quiera en gran medida, junto a una gran cantidad de bienes materiales o incluso un poder económico envidiable… pudiendo llegar, por supuesto, a aquellos sujetos que han tenido unas vidas verdaderamente tétricas en muchos sentidos, marcándolos en muchos casos, de por vida.


Sin embargo, por mucho que se trate de una necesidad básica el ser aceptado por los demás, una cosa que está muy por encima de todo esto radica en aceptarse a uno mismo, algo de lo que influye bastante en muchos elementos de la vida; elementos los cuales, podrán determinar la clase de vida que le espera, siendo esto muy importante para poder llevar a cabo proyectos muy ambiciosos.


Así pues, se hablará de este paso para que los TEAs que han sido abusados puedan, en el caso de que no lo hayan hecho, empezar a aceptarse a sí mismos, para así evitar consecuencias de las que hablaré más adelante, hecho está.



La importancia de quererse uno mismo

Lo primero que hay que tener en cuenta es que, la falta de aceptación de uno mismo viene generalmente de una falta de amor hacia ese mismo sujeto por el cual, no se acepta. Cuando uno no se acepta, esta persona, en general, va a tener la mente llena de pensamientos negativos y de prejuicios que, rara vez lo van a ayudar a progresar en la vida.


Se tratará de una persona en el cual, estará consumida por el miedo y la desconfianza, haciendo que, esa persona, aunque pueda mostrarse como alguien amable y simpático, haga lo que sea para evitar que sus peores temores les lleguen a entrar en un estado de pánico que les impida actuar con normalidad.


Evidentemente, aquí yo no estoy insinuando que ellos no pueden hacer vida normal. Si una persona no puede hacer vida normal es porqué esa misma persona debe tener algo mucho más que una simple falta de afecto consigo mismo, que es de lo que se está hablando como lo es por ejemplo la depresión, un trastorno del estrés postraumático o un trastorno obsesivo compulsivo.


No obstante, será de alguien que, si se junta con alguien, lo hará porqué él mismo necesita que esa persona le apruebe en todo para que sus horrores no salgan a la luz. No se trata de que la persona vaya a tener un ataque de pánico tan exagerado y extremo como para llamar a todo el vecindario de que algo pasa con él. Nada de eso tiene que ver. Pero, si esa persona tuviera la desaprobación de la otra, podría llegar a pasarlo tan mal que, dependiendo del perfil de la persona en cuestión, podría hacer unos esfuerzos innecesarios en recuperar la aprobación de esa persona, pudiendo convertirse en esa aprobación en una verdadera adicción hacia esa persona.


Otro elemento donde puede residir en la falta de aceptación en uno mismo reside en la clase de relaciones que tendrá el sujeto en cuestión, y es lo siguiente:


  • Una persona que no se quiera a sí misma, normalmente tendrá la costumbre de juntarse con gente tóxica o, en el peor de los casos, pudiendo ser muy habitual en ella, de juntarse con personalidades narcisistas y/o psicopáticas. Todo eso de “manera normal”, pero, en realidad, se juntan porqué las otras personas

  • Una persona que no se quiera a sí misma, rara vez va a tener un sentido del yo ya que las relaciones que tendrá no le permitirán desarrollar su yo mismo dado que, las personalidades tóxicas y/o abusivas, para evitar huir de ese vacío emocional tan desalentador que tienen, necesitan estar en poder y en control de los demás para no sentirse tan miserables, haciendo que la persona que no se ame a sí mismo se coma lo peor de los perfiles tóxicos y/o abusivos.

  • Una persona que no se acepte a sí misma, podrá tener, en algunos casos, gente que le dé la razón en el sentido de que el mundo es abusivo, que la sociedad margina y maltrata a los que piensan de distinta forma, etc., pero esto no lo van a hacer de manera gratuita, sino que lo van a hacer para así poder controlar los sentimientos negativos para que, si un tóxico o alguien que es narcisista o psicópata necesita de gente para imponer su razón o para destruir a alguien, que él mismo cuente con la lealtad incondicional basado en decirles que tienen la razón para así poder dominar la voluntad de los otros.

  • Una persona que no se acepte a sí misma, aunque aquí no se viene a juzgar su condición de víctima por los abusos que él mismo sufrió en el pasado, siendo esto muy común en el colectivo autista, va a ser de alguien que, si lo ha pasado muy mal en la infancia, adolescencia y/o a inicios de la edad adulta, va a usar su condición de víctima como un carné de identidad del que va a estar pensando todo el rato que ser víctima es lo único que le espera, especialmente cuando usa su condición de víctima para escudarse de todos los traumas y paranoias del pasado con el objetivo de huir de ellos. Esto hará que, el sujeto en cuestión, se junte con gente similar ya que la gente positiva no le va a consentir ni tolerar una cantidad de negatividad que, en algunos casos, puede resultar hasta inaceptable.

  • Una persona que no se valore a sí misma, si se topa con alguien del género opuesto al que le guste o sienta atracción, normalmente va a sentir una necesidad muy grande de querer que la otra persona le quiera o incluso le ame, pero más para tapar sus vacíos personales y sus carencias, pensando que la otra persona le va a suministrar lo que a este le falta para sentirse “completo”, que para llevar a cabo un viaje de vida entre dos personas. Como consecuencia de esto, puede ser de alguien que, o bien nunca haya tenido pareja por cuestiones de haber notado esa necesidad de querer a la otra persona como pareja para tapar sus vacíos, o bien será de alguien que, podrá tener de uno/a a varios/as exs, pero que, el desenlace de esas relaciones haya sido fatal para la vida del sujeto en sí.

  • Una persona que no se valore a sí misma, será mucho más susceptible y vulnerable a caer en relaciones abusivas, aunque esta misma no lo quiera, mediante engaños y mentiras las cuales, se aprovechan al máximo de su estado de vulnerabilidad. A tanto lo van a aprovechar las otras personas que, el sujeto en cuestión, ni se va a dar cuenta de que él, está en un entorno muy similar a un culto o a una secta, algo de lo que le puede costar muy caro la situación. Si bien es cierto que conocer a alguien que ha estado en un entorno de ese calibre puede ser bastante raro, pero… no se engañen. Que pueda ser raro no quiere decir que no exista, y… por lo tanto, tampoco sería raro que alguien que no se acepta a sí mismo se meta en lugares de dudosa reputación para buscar de manera desesperada cosas las cuales, puedan “tratarse de manera mágica”.

  • Y, finalmente, una persona que no se valore a sí misma, normalmente va a ser alguien que pierda un montón de oportunidades con gente que le puede ayudar a cambiar la vida, haciendo que su sentimiento del pesimismo y su visión negativa se amplifiquen más, a tal punto que, en algunos casos, pueden llegar al odio por no haber llegado a tratar bien las cosas.


Ya no es que solamente las relaciones de alguien que no se da el valor que se merece van a ser paupérrimas o de carácter cuestionable…


Es que, la persona en cuestión, al estar en un entorno muy negativo, que va a ser lo normal, por muy positiva que sea la familia en la que viva, va a ser de alguien que piensa que cualquiera va a tener intenciones de atacarlo, haciendo que tenga un pensamiento rígido donde este se piense que tiene la razón absoluta, junto al hecho de creer que, si nadie le sigue, es de alguien a quien considerarlo como malo dado que se trata de alguien que solo ve lo negativo, y nunca lo positivo.


Por ese mismo motivo, va a estar siempre a la defensiva, tomará cualquier clase de crítica como un ataque e incluso, llegará a un punto del que no se pueda hablar con él, salvo tal vez aquellos que piensen de igual forma con él, y… muy sinceramente hablando, que dos o tres negativos se junten entre sí, rara vez va a tener algo bueno ya que, aunque puedan tener esa dependencia emocional entre gente negativa “saciada”, no se garantiza de que ellos vayan a tener buenas intenciones, y menos cuando de lado hay de un tóxico o de un psicópata que se aprovechará al máximo de la situación para así poder causar caos y destrucción en los demás.


Esto se reflejará sobre todo a la hora de echar la culpa a los demás. Las personas que piensan que no valen nada, son las primeras en pensar que todo lo que les pasa es culpa de los demás. Dado a eso, no va a ser nada raro que, si se sienten ofendidos, que ellos causen culpa, pudiendo, o bien hacerlo a modo de mecanismo de defensa, o bien habiéndolo aprendido de un entorno tóxico que le permita lucir su ego para ocultar sus grandes heridas emocionales. Como tales, ellos echarán la culpa a todos y a todo dado que piensan que ellos son controlados y dominados por los demás, causando que estos se vuelvan bastante conflictivos.


Si esto es insuficiente, una persona que haya tenido una vida muy negativa a lo largo de su vida, puede llegar a desarrollar enfermedades mentales que se traducen en trastornos que le pueden condicionar de por vida. Trastornos en el cual, igual en una edad juvenil no va a pasar, pero… de los 50 en adelante, su vida puede haberse sido marcada por experiencias completamente negativas, y… en algunos casos, muy traumáticas.


Aparte, va a ser de alguien que, si se siente solo, va a preferir antes lo malo conocido que lo bueno por conocer… porqué lo que busca la persona en cuestión es que la gente le apruebe hasta su misma existencia, siendo esto un tormento que lo va a condenar a dar más valor a los demás que a sí mismo, viviendo, en algunos casos, en la absoluta amargura e infelicidad que, podría llegar a la depresión.



Conclusión


Por ese mismo motivo que, una persona que busca ser aceptado por los demás, pero que, nunca se acepta consigo mismo, por mucho que este se sienta “curado” o “sanado” por la influencia de los demás, la negatividad de su mente no desaparece, seguirá siendo tan impotente e infeliz como lo ha sido hasta ahora, confundiendo en gran medida el empoderamiento y la felicidad con la dependencia hacia los demás, dando a entenderse que la felicidad depende de lo que digan los demás, siendo alguien muy condicionado por el exterior a tal punto que va a pensar que, si el exterior no sigue la voluntad del infeliz que no se acepta a sí mismo, que él nunca será feliz, aferrándose a una cúpula de infelicidad que, puede llegar a engendrarse en odio, primero hacia sí mismo, y luego hacia los demás.


Lógicamente, no es nada sencillo ni fácil aceptar los peores defectos que uno pueda tener, algo de lo que se puede conseguir con ayuda profesional, pero, por mucho que los TEAs que han sido abusados estén en su derecho de expresar sus emociones y sus sentimientos cargados de traumas, paranoias, abusos, maltratos y acoso recibido en su vida pasada, hay que tener en cuenta que:


  • El exterior no va a cambiar los problemas que hay en el interior de alguien que no se quiere a sí mismo.

* Con esto, aún habiendo cumplido sus fantasías de que el exterior se ha adaptado a él,

la persona que no se quiere, nunca se va a querer dado que, secretamente, va a tener

la impresión de que no ha hecho ningún logro importante en su vida, haciendo que se

sienta mucho más impotente e infeliz de lo que se pueda imaginar.

  • Nadie va a estar para tapar los vacíos personales que hay en uno mismo.

* Si uno busca a un salvador, debería buscar inmediatamente ayuda profesional lo más

rápido posible ya que buscar a un salvador implica estar expuesto a personas tóxicas

o, siendo también muy frecuente, en personalidades narcisistas o psicopáticas las

cuales, van a aprovecharse de su situación para cumplir sus agendas personales.

  • El ser víctima no es motivo para estar atrapado ahí durante toda la vida.

* Y, si alguien se sigue aferrando, esa persona va a perder un montón de oportunidades

en la vida, oportunidades que le podrían haber servido para cambiar por completo su

situación. En el peor de los casos, esa misma víctima, puede ser hasta captada para

verse forzada a cumplir unos fines mucho más oscuros y siniestros, fines que pueden

rozar lo ilegal y lo peligroso.

  • Nunca es tarde para cambiar y empezar de cero, aunque se cuente con dolor, mucho dolor.


Así pues, como he dicho en varios de mis artículos, nadie es responsable de los abusos que se ha sufrido, pero la gente sí es responsable de lo que puede hacer desde ese momento, algo de lo que, por supuesto, ya no se puede echar tanto la culpa a los abusadores, ni a la “sociedad neurotípica” de la que tanto critican los autistas como si los neurotípicos no tuvieran nada que hacer en la vida que no sea maltratar a autistas como si fueran una amenaza social… y menos al mundo o a cualquier clase de cosa que implica huir de las responsabilidades que le corresponden a él (Que, lógicamente, no quiere decir que tenga que ser responsable de todo, todo, pero sí de los elementos más esenciales que están en posesión de su vida).


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