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Mi … familia




POR ANA MARTINEZ

Fuente: Autismo en Vivo | 09/05/2022

Fotografía: Pixabay.com



La dificultad para encajar en el grupo no excluye ni los que, al menos teóricamente, más te quieren. Si además tienes unos cuantos tocapelotas y algún idiota entonces es aún peor


Es típico de los Asperger que no nos gusten las reuniones sociales, ni tampoco las de la familia, especialmente si hay mucha gente. Sé de varios casos en los que el Aspeger se va directamente a su habitación y pasa de todo, sin más. Por desgracia, esto sólo es posible si estás en tu casa y obviamente no siempre es así. Entonces toca aguantar, a no ser que seas un genio de las excusas, que no es mi caso ni el de la gran mayoría de los Asperger, que se caracterizan más bien por su franqueza y falta de picardía.


En mi caso, uno de los problemas ha sido con las parejas de mis parientes, pues yo no iba “a conjunto” con la harmonia del resto de la familia, que siempre hacen los parabienes con más o menos sinceridad. Hay quien se monta la paranoia de que si yo no actuo como los demás, el recién llegado va a pensar algo negativo hacia la familia en que se ha metido.


Hasta el diagnóstico, el comportamiento Asperger conlleva solamente reacciones negativas de muchos tipos. A partir del diagnóstico ya te dejan en paz. Curiosamente, con el tiempo empiezan a llegar más miembros Asperger en la familia y ya no eres el rar@, sino que ya somos un pequeño club, por así decirlo. A partir de ahí, la gente entiende las cosas un poco mejor, e incluso se dan caso que podía ser peor.


La verdad es que, en mi caso, por razones que no vienen al caso, he tenido una toxicidad superior a lo normal, hasta el punto de que el momento más feliz que recuerdo es cuando hube cortado relaciones con casi todos ellos, pensando que no los volvería a ver. Por suerte, no llegué a decir todo lo que pensaba, y unos cuantos fueron suficientemente listos i nobles para darse cuenta de que el problema eran otros y los pusieron en su sitio.


A pesar de todo ello, sigue siendo un suplicio asistir a las reuniones familiares, si bien al fin y al cabo son muy contadas ocasiones. La gravedad del problema es muy relativa, y la dimensión del mismo es también baja, por más que seria mejor no tenerlo.

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