Asperger o el “Síndrome del país equivocado”

Actualizado: 12 de sep de 2020

POR JORDI PERA

Fotografía: la Sexta

Fuente: Autismo en vivo



Para quienes están ya adentrados en todo lo referente a las personas con Síndrome de Asperger, sabrán que los “Aspies” (como muchos se autodenominan) tienen una forma de ser y una escala de valores a menudo alejada de lo que predomina en los países latinos, o al menos este es mi caso y el de muchos conocidos. La importancia que muchos Asperger dan a la integridad, el rigor, la buena organización, planificación y estructuración de las cosas principalmente en el ámbito del trabajo, pero también fuera de él, choca a menudo con la mentalidad preponderante en el sur de Europa. Aquí, la improvisación, la desorganización (por no decir el caos) y un concepto de ética a menudo excesivamente flexible, a mi parecer son relativamente frecuentes en contraste a mis estándares de referencia.

Hace años tuve la gran suerte de poder vivir un año entero en Finlandia, que según los propios nórdicos, es el país donde la influencia luterana persiste más profundamente, a resultas de lo cual ha estado valorado como el menos corrupto de Europa, aparte de ostentar muy buenas posiciones en ranquings internacionales de sistemas educativos, digitalización y otros factores clave para la competitividad económica. Es sin duda un país que raya la perfección en distintos aspectos clave: principalmente todo cuanto refiere a la confianza entre los ciudadanos y sus instituciones, los servicios públicos, el civismo y todo lo referente a asegurar que todo el mundo tenga acceso a unas condiciones de vida más que decente. Es una sociedad bastante más igualitaria que la mayoría de las sociedades europeas, que vive de forma austera, pero a la vez con un nivel cultural bastante alto y un nivel de ahorro muy superior a los países del sur.

Es también un país que se caracteriza por su limpieza, su eficiencia y su silencio. Respecto la limpieza, Helsinki ha sido considerada varias veces la capital más limpia de Europa, y es un reflejo de la consideración que se tiene por el bien común, el sentido de colectividad. Con respecto a la eficiencia, las reuniones de trabajo duran lo mínimo para decir todo cuanto, es realmente necesario y se trabaja de 9 a 16h en muchos casos, con una breve pausa para comer. Si se trabaja bien (organizado y eficiente) no hace falta trabajar tantas horas como muchos piensan. Con respecto al silencio, se da menos importancia a las conversaciones de cortesía y a la calidez como se entiende en el sur. Sí son cálidos en aspectos más sustanciales como la confiabilidad y la generosidad. Es frecuente que las familias tengan una casa de veraneo en el bosque o al lado de un lago, que suele estar algo aislada para evitar el ruido de los vecinos. El silencio está en la esencia del espíritu del país.

Viví 11 meses compartiendo piso con dos estudiantes finlandeses, y nunca olvidaré un día que al llegar yo a casa, uno de ellos estaba tocando el clarinete y, sin yo decirle nada, se fue a tocar el clarinete a un espacio de la comunidad fuera del piso para no molestarme. Qué delicia… viniendo de un país donde a menudo ser ruidoso está visto como divertido y simpático, mientras que ser respetuoso “no mola tanto”. Éste y otros detalles (o más que detalles) me enamoraron de este país, que se ganó para siempre un lugar privilegiado en mi corazón.

A decir verdad, como todos los países, tiene también su lado oscuro, que se sintetiza con un excesivo alcoholismo, la dureza del clima principalmente en otoño e invierno por la falta de luz, y una cierta tendencia a la monotonía del entorno, algo falta de imaginación e iniciativa para hacer cosas nuevas y diferentes que te alegren la vida. Finlandia es bueno en todo lo que carece el sur de Europa y carece también de lo bueno que tiene el sur de Europa, simplificando a grandes rasgos.

Sin duda, la valoración acerca de qué tipo de país prefiere uno depende de su escala de valores y sensibilidades, si bien al final uno puede ser feliz o infeliz en cualquier lugar según la suerte o acierto que tenga uno en rodearse de buenas o no tan buenas personas. No soy yo quién para representar el colectivo Asperger, pero me atrevo a decir que hay países que se merecen el distintivo “Asperger friendly”, y no son muchos por desgracia. Finlandia es uno de ellos, sin duda, que merecería dicha distinción con la máxima calificación. Casi diría que allí un Asperger pasa desapercibido, o en cualquier caso se respeta totalmente su forma de ser y se valoran mucho más sus cualidades.

Como también en los demás Países Nórdicos y por extensión los países de influencia protestante, la integridad y orientación a la calidad del trabajo que caracteriza muchos Asperger es altamente valorada y respetada, por más que en otros aspectos como las habilidades sociales la diferencia sea negativa. Las prioridades son diferentes, mucho más favorables a la forma de ser y de hacer de los Asperger.

Como no, una de las experiencias más duras de mi vida fue volver al sur después de haber vivido por primera vez en mi “dulce hogar” nórdico. Nunca en mi vida recuerdo haber echado nada de menos, excepto Finlandia cuando volví a mi tierra (donde por unos años viví en entornos de mentalidad radicalmente opuesta), después de un breve paso por Inglaterra. Si a veces se dice que los “Aspies” somos como peces de agua dulce en un mar de agua salada, países como Finlandia son sin duda el “lago de agua dulce” o el prototipo de zona de máximo confort para muchos de nosotros.

Esta experiencia me ha suscitado muchas reflexiones: por un lado, si los países que operan de forma más parecida a la lógica Asperger funcionan mejor al menos en cuanto se refiere a índices de corrupción, productividad e incluso felicidad, ¿acaso no se podría decir que la forma de ser y hacer de los Asperger debería ser tomada como un referente a tener en cuenta? ¿Podría incluso decirse que el nivel de confort e integración de los Asperger en un país u organización se puede considerar como un indicador de la integridad, buena organización y productividad de la misma? ¿Podrían los Países Nórdicos y los de influencia protestante y sus empresas valorar el Síndrome de Asperger como un “plus” a la hora de contratar trabajadores extranjeros, en tanto que garantía de integridad y focalización en objetivos y calidad en tanto que valores esenciales de su cultura?


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