Autismo regresivo… ¿Por qué se produce?




POR AMY KD TOBIK

Fuente: Autism Parenting Magazine | 18/02/2021

Fotografía: Pixabay / Autism Parenting



¿Su hijo es hablador, comprometido y muy enérgico?, ¿se ha vuelto de repente callado y desinteresado? ¿Su hijo muestra hábitos nuevos e inusuales? ¿Ha notado una regresión en el habla? Si su respuesta es afirmativa, es posible que tenga lo que se denomina autismo regresivo.


Según los datos de los Centros para el Control y la Prevención de Enfermedades (CDC) de EE.UU., uno de cada 68 niños tiene autismo, incluido el autismo regresivo. El gobierno federal estadounidense gasta más de 238.000 millones de dólares al año para ayudar a las familias a tratar el autismo.


En este artículo, hablaremos de algunos datos sobre el autismo regresivo, sus signos y síntomas, y sus posibles tratamientos. También expondremos los pasos que pueden dar los padres si observan estos signos en sus hijos.



¿Qué es el autismo regresivo?


El autismo regresivo es un trastorno en el que un niño parece desarrollarse de forma típica, pero de repente empieza a perder el habla y las habilidades sociales. También se denomina autismo con regresión, regresión autista, autismo con retroceso y síndrome autista adquirido. Los signos y síntomas suelen aparecer entre los 15 y los 30 meses de edad. La pérdida de estas habilidades puede ser rápida o lenta. Suele ir seguida de un largo periodo de estancamiento en la progresión de las habilidades.


El nanual diagnóstico y estadístico de los trastornos mentales, quinta edición (DSM-5), publicado por la Asociación Americana de Psiquiatría (APA), define el autismo regresivo como cualquier tipo de trastorno del espectro autista (TEA) que implique una regresión, incluido el trastorno desintegrativo infantil.


Es fundamental que un niño con autismo regresivo reciba el diagnóstico adecuado desde el principio. Una vez diagnosticado, los padres y cuidadores pueden conocer las terapias adecuadas necesarias. Hay que tener en cuenta que todos los niños con autismo son diferentes y que el progreso dependerá de muchos factores.



Algunos datos sobre el autismo con regresión


Los estudios han demostrado que los niveles de deterioro social y académico de los niños con autismo son diferentes en cada caso. Las investigaciones también demuestran que los niños con autismo que reciben un tratamiento temprano muestran un mejor progreso. He aquí otros resultados de los distintos estudios:


La disminución de las habilidades en los niños con regresión autista se observó a la edad media de 19 meses. También se observó que la mayoría de estos niños ya habían empezado a mostrar ligeros retrasos en el desarrollo antes de que empezaran a mostrar una pérdida de palabras. Sin embargo, la mayoría de los niños con regresión han mostrado síntomas menos aparentes de su condición antes de su pérdida real de habilidades.


Casi el 77 por ciento de los niños que sufrieron la pérdida del lenguaje también experimentaron la pérdida de sus habilidades comunicativas. Los niños que solían ser muy habladores y de repente dejaron de hablar mostraron un patrón de desarrollo y pérdida de habilidades de comunicación no verbal. Estas habilidades incluyen la imitación, el contacto visual directo, la respuesta a su nombre, la participación en juegos sociales, las habilidades de lenguaje receptivo antes del habla y los gestos.


Existe la posibilidad de que una estructura regresiva causada por factores genéticos y ambientales pueda conducir al desarrollo del comportamiento autista en los niños. Esto se debe a que los patrones de desarrollo observados por los padres de los niños con autismo de tipo retroceso no eran graduales. Según los padres, se dieron cuenta de que había algo mal en sus hijos inmediatamente.



Posibles causas del autismo en los niños


A lo largo de los años se han realizado varios estudios sobre las posibles causas de los retrasos en el desarrollo y el TEA en los niños. Algunos de estos experimentos sobre el TEA han dado resultados positivos, mientras que otros han fracasado. En el estudio realizado por investigadores de la Universidad de California, Davis, titulado Disfunción mitocondrial en el autismo, se identificó una posible causa biológica del autismo.




En su análisis, los investigadores descubrieron que el autismo o los retrasos en el desarrollo pueden deberse a la pérdida adquirida por el niño de la capacidad de producir energía en sus células, a un aumento del estrés oxidativo y a daños en las mitocondrias o las fábricas de energía de las células. Dado que la función cerebral y el neurodesarrollo dependen en gran medida de la energía, el hecho de que las mitocondrias no produzcan suficiente energía para alimentar el cerebro puede dar lugar a retrasos en el desarrollo y, posiblemente, al autismo.


Otro avance es el estudio dirigido por el doctor Paul Ashwood, del Instituto de Investigación Médica de los Trastornos del Neurodesarrollo (M.I.N.D.) de la Universidad de California en Davis. En el estudio, Ashwood y su equipo encontraron pruebas que relacionan la regresión del autismo con la disfunción inmunitaria, los cambios cerebrales, el malestar gastrointestinal (GI) y los comportamientos repetitivos graves.


Los investigadores también descubrieron niveles elevados de las células inmunitarias denominadas células dendríticas en los niños autistas. Esta anomalía inmunitaria puede deberse al agrandamiento de la amígdala, que es la parte del cerebro que controla las respuestas emocionales. El estudio demostró que el autismo regresivo está asociado a un mayor nivel de células plasmocitoides, un tipo de célula dendrítica que suele encontrarse en los órganos linfoides periféricos.


Por otra parte, un estudio de 2013 dirigido por Betty Diamond, directora del Centro de Trastornos Autoinmunes y Musculoesqueléticos del Instituto Feinstein de Investigación Médica, en Long Island (Nueva York), demostró que el autismo puede estar causado por los anticuerpos anticerebrales que son capaces de penetrar la barrera hematoencefálica inmadura de un feto en desarrollo mientras está en el útero. Los anticuerpos pueden entonces causar daños en el cerebro del feto, dando lugar a autismo o a retrasos en el desarrollo al nacer.



Algunos signos de regresión del autismo en los niños


Varios estudios han demostrado que alrededor del 25-30 por ciento de los niños con TEA dejan de hablar después de empezar a decir algunas palabras, normalmente antes de cumplir los dos años. Algunos niños pierden el desarrollo social en lugar del lenguaje, y otros pierden ambos. He aquí otros signos de regresión del autismo.



Señales tempranas de TEA en un niño


  • Evita o no le gusta el contacto visual

  • No responde cuando se le llama por su nombre (inicialmente se puede sospechar que el niño es sordo)

  • No puede señalar objetos o cosas de interés, o no muestra interés

  • En general, quiere estar solo

  • No comprende ni reconoce los sentimientos de los demás, ni los suyos propios

  • Experimenta ecolalia, o la tendencia a repetir palabras y frases pronunciadas por otras personas una y otra vez

  • Tiende a dar respuestas inconexas a las preguntas que se le hacen

  • Intereses obsesivos

  • Le gusta agitar las manos, girar en círculos y balancear el cuerpo

  • Se altera por pequeños cambios en las actividades diarias

  • Muestra habilidades sociales bajas o nulas

  • Muestra reacciones inusuales, como una sensibilidad excesiva o insuficiente al sonido, el olor, el sabor, el aspecto y el tacto de diversas cosas

  • Tiende a invertir el uso de los pronombres y utilizar el "tú" en lugar del "yo"

  • Detesta o evita el contacto físico

  • Demuestra poca atención a la seguridad y es muy poco consciente del peligro

  • Otros signos y síntomas del autismo.



Un niño con autismo también puede presentar signos y síntomas como:


  • Impulsividad o actuar sin pensar

  • Ansiedad y fobias extremas, así como fobias inusuales

  • Muestra intereses y comportamientos inusuales

  • Le gusta jugar con los juguetes siempre de la misma manera

  • Muestra un comportamiento muy activo o hiperactivo

  • Muestra hábitos de alimentación y sueño inusuales, incluyendo la regresión del sueño

  • Muestra estados de ánimo o reacciones emocionales extrañas

  • Muestra falta de miedo o más miedo del previsto

  • Le gusta poner en fila los juguetes u otros objetos

  • Muestra gusto por partes específicas de los objetos, como las ruedas de los coches de juguete



Herramientas de diagnóstico para niños con sospecha de TEA


Los especialistas y los profesionales de la salud utilizan ya muchas herramientas para evaluar si un niño tiene TEA. En la evaluación, varios especialistas trabajan juntos para identificar el estado real de un niño.


El equipo multidisciplinar suele incluir un psicólogo, un logopeda y un pediatra o psiquiatra infantil. La realización de esta evaluación puede dar lugar a un diagnóstico más preciso. El diagnóstico también puede identificar el mejor plan de tratamiento para un niño con autismo.


La prueba para determinar si un niño puede tener TEA consiste en varios procedimientos. Entre ellos, se observa cómo juega el niño y cómo interactúa con los demás, se realizan entrevistas con los padres del niño y se revisa y evalúa el historial de desarrollo del niño. El equipo de médicos también mide los puntos fuertes y débiles del niño en áreas como el movimiento, la comunicación y el pensamiento.



Herramientas de detección para evaluar posibles TEA en niños


Si usted, como padre o cuidador, sospecha que un niño puede mostrar signos de TEA, aquí tiene una herramienta que le ayudará a evaluar y/o examinar al niño para detectar posibles síntomas de autismo:


Lista de verificación modificada para el autismo en niños pequeños, revisada con seguimiento (M-CHAT-R/F)


Esta herramienta es un proceso de cribado en dos fases, informado por los padres, para evaluar un posible TEA en los niños. La herramienta está diseñada para identificar eficazmente a los niños de 16 a 30 meses de edad. Determina si el niño debe someterse a una valoración o evaluación más exhaustiva para detectar posibles signos tempranos de retraso en el desarrollo o de comportamiento autista.


La lista de comprobación es una de las herramientas recomendadas por la Academia Americana de Pediatría (AAP) para la detección de posibles TEA en niños. La herramienta de detección se aplica en dos etapas. Las etapas son:



1. Evaluación del desarrollo


Se trata de una prueba breve para determinar si el niño está aprendiendo las habilidades básicas apropiadas para su edad o si está experimentando algunos retrasos en el aprendizaje. Durante el cribado, el médico que lo atiende puede hacer varias preguntas a los padres o hablar y jugar con el niño durante el proceso para observar cómo aprende, se comporta, habla y se mueve.


Cualquier retraso observable en estas áreas puede ser un signo de autismo. Los niños deben ser examinados para detectar discapacidades y retrasos en el desarrollo durante las visitas regulares al médico. Las edades ideales son los 9 meses, los 18 meses y los 24 o 30 meses.



2. Evaluación diagnóstica exhaustiva


Este segundo y último paso del proceso es una evaluación exhaustiva para evaluar a fondo la salud y el comportamiento del niño. El proceso incluye un examen auditivo y visual, pruebas genéticas, pruebas neurológicas y otras pruebas médicas. También incluye examinar el comportamiento y el desarrollo del niño y entrevistar a los padres sobre el niño y su familia.


En algunos casos, el médico de familia puede remitir al niño y a la familia a un médico especialista para que realice un diagnóstico y una evaluación adicionales. El especialista puede ser un pediatra del desarrollo, un psicólogo infantil o un neurólogo infantil.



Algunas pruebas y herramientas de cribado para el diagnóstico del TEA


Si sospecha que su hijo sufre retrasos en el desarrollo o autismo, debe llevarlo inmediatamente a su médico de familia, a un pediatra o a un especialista en autismo para que lo evalúe y diagnostique. Estos profesionales de la salud suelen utilizar el manual del DSM-5 para desglosar los signos y síntomas del TEA en categorías que permitan confirmar eficazmente el diagnóstico de autismo.


A continuación, se presentan otras pruebas y herramientas de detección que pueden ayudar a evaluar si un niño tiene autismo:


  • Entrevista diagnóstica del autismo, revisada (ADI-R)

  • Programa de Observación del Diagnóstico del Autismo, Segunda Edición (ADOS)

  • Lista de comprobación modificada para el autismo en niños pequeños (M-CHAT)

  • Escalas de valoración del autismo infantil, segunda edición (CARS-2)

  • Lista de comprobación del comportamiento del autismo (ABC)

  • Perfil Psicoeducativo - Tercera Edición (PEP-3)

  • Cuestionario de comunicación social (SCQ)

  • Lista de comprobación del comportamiento del desarrollo (DBC)



Algunas terapias educativas, conductuales y de otro tipo recomendadas para los niños con autismo


Los expertos han recomendado el uso de terapias educativas y conductuales como posibles tratamientos para los niños autistas debido a su eficacia, especialmente cuando se combinan con intervenciones dietéticas y médicas. Se anima a los padres, hermanos y cuidadores de los niños con TEA a que se formen en estas terapias para que ellos mismos puedan aplicar estos tratamientos. Estas terapias recomendadas son:



1. Análisis conductual aplicado (ABA)


Esta terapia implica principalmente los servicios de un terapeuta que trabaja intensamente con el niño en sesiones individuales durante 20 a 40 horas a la semana. Las sesiones suelen comenzar con ejercicios estructurados formalmente, como aprender a señalar un objeto determinado cuando se le da su nombre.


En las sesiones se enseñan al niño habilidades como el aprendizaje de los distintos colores en un sencillo proceso paso a paso. Se afirma que los programas ABA son más eficaces cuando se inician pronto (antes de los cinco años), pero también son beneficiosos para los niños mayores.


Debido a su eficacia, se han desarrollado diversas intervenciones conductuales que se consideran ABA. La Asociación Médica Americana y el Cirujano General de Estados Unidos también han recomendado esta terapia para los niños con TEA.



2. Terapia del habla


Como los niños autistas suelen tener dificultades en el habla, la realización de una terapia del habla puede ser muy beneficiosa. El uso de lenguajes de signos, así como un sistema de comunicación de intercambio de imágenes (PECS), también se recomienda como herramienta para desarrollar el habla en los niños con autismo.



3. Integración sensorial


Algunos individuos con autismo, si no todos, tienen problemas sensoriales en diversos grados, desde leves hasta graves. Las terapias sensoriales pueden ser muy beneficiosas para mejorar. Esta terapia se centra en tres sentidos: el vestibular o sentido del movimiento y el equilibrio, el táctil o sentido del tacto y la propiocepción o sentido de la locomoción, el movimiento o la posición. Hay muchas técnicas utilizadas en la integración sensorial para normalizar los sentidos de las personas del espectro.



4. Intervención auditiva


Esta terapia tiene como objetivo mejorar el procesamiento auditivo de los niños con autismo, así como eliminar su sensibilidad al sonido y reducir sus problemas de comportamiento. Existen varios tipos de intervenciones auditivas como el Entrenamiento de Integración Auditiva de Berard (AIT), el enfoque Tomatis, la Terapia de Sonido de Samonas y el Programa de Escucha.



5. Entrenamiento visual y lentes Irlen


Estas herramientas están destinadas a resolver los problemas que experimentan las personas con TEA con respecto a su entorno visual y/o a su entorno. Entre estos problemas pueden figurar la escasa capacidad de atención, el exceso de movimientos oculares, la dificultad para escanear o seguir los movimientos, la facilidad para distraerse, la marcha de puntillas y la precaución al subir o bajar las escaleras.


La realización de un programa de entrenamiento visual que incluya el uso de lentes de prisma ambiental y ejercicios visomotores puede disminuir o eliminar totalmente muchos de estos problemas. El uso de las lentes coloreadas o tintadas denominadas lentes Irlen en este programa también ha demostrado ser eficaz en el tratamiento de individuos autistas con hipersensibilidad a ciertos tipos de iluminación como las luces fluorescentes y la luz solar brillante, así como aquellos con dificultades para leer textos impresos.



6. Intervención para el desarrollo de las relaciones (RDI)