¿Cómo ayuda el ciclismo a los niños con autismo?




POR OKONKWO NOBLE

Fuente: Autism Parenting Magazine | 24/06/2021

Fotografía: Pixabay.com



A medida que se buscan mejores formas para apoyar los niños con autismo, crecen también los métodos físicos para facilitar su desarrollo.


A medida que el mundo sigue buscando mejores formas de apoyar a los niños con trastorno del espectro autista (TEA), crece la necesidad de utilizar métodos físicos para facilitar su desarrollo. Según un informe publicado por la Organización Mundial de la Salud, al menos uno de cada 160 niños tiene autismo.


Los síntomas del TEA varían de un niño a otro, pero muchos niños con autismo tienen una falta de equilibrio físico en cierta medida y luchan con la coordinación o la conciencia corporal. Estos rasgos pueden ir acompañados de problemas de interacción social, discapacidades cognitivas y dificultades para prestar atención o concentrarse en una actividad concreta durante mucho tiempo.


Si se observan detenidamente, algunos niños con autismo pueden mover los brazos sin coordinación. El movimiento de sus piernas también puede mostrar una falta de control al balancearse en todas las direcciones.


Para afrontar mejor estos retos, estos niños suelen recibir terapia ocupacional. Este tipo de terapia implica muchas actividades que pretenden mejorar la capacidad del niño para realizar más tareas por sí mismo.


Estas actividades incluyen estrategias de aprendizaje, habilidades de juego, cuidado personal y creatividad. En los últimos tiempos, se han incorporado clases de ciclismo para apoyar a los niños con autismo y otros problemas físicos y de aprendizaje. Sin embargo, este método aún no se ha utilizado a gran escala.



Beneficios del ciclismo para los niños con autismo


Pedalear una bicicleta puede ser un reto para muchos niños que no tienen autismo. Cuando un niño del espectro intenta hacer lo mismo, puede convertirse en una tarea casi imposible. Debido a los retos de equilibrio y coordinación asociados al autismo, algunos niños con esta condición nunca aprenden a montar en bicicleta.


Sin embargo, en 2015, una investigación reveló que los niños con TEA podían mejorar su equilibrio físico cuando se les exponía a cinco semanas de entrenamiento constante en bicicleta sin pedales. La investigación se llevó a cabo con ocho niños con TEA. Sus edades oscilaban entre los seis y los diez años y no tenían experiencia previa en montar en bicicleta.


Cada semana, se reunieron durante tres días durante una hora como máximo cada día. Por término medio, montaban en bicicleta durante unos 15 minutos cada vez, lo que dependía del tiempo que pudieran concentrarse en el ejercicio de ciclismo. Durante el experimento, los niños fueron observados regularmente para registrar los cambios en su comportamiento físico.


Estos comportamientos incluían el equilibrio corporal en cuatro planos (derecho, izquierdo, trasero y frontal), el equilibrio estático con los ojos abiertos y el equilibrio con los ojos abiertos al estar de pie en superficies desniveladas.


El Dr. Andrew Shim, Presidente de Kinesiología y Desarrollo del Rendimiento Humano de la Universidad de Briar Cliff, que dirigió esta investigación, hizo una declaración sobre sus resultados.


Dijo: "Las puntuaciones de estabilidad en todos los planos del cuerpo mejoraron significativamente durante las cinco semanas de duración". También declaró el beneficio de empezar a montar en bicicleta sin pedales, comentando: "este enfoque puede ayudar a los niños con necesidades especiales en la transición a una bicicleta normal de dos ruedas sin la ansiedad de caerse o usar ruedas de entrenamiento".


Además de mejorar el equilibrio corporal del niño, montar en una bicicleta sin pedales también puede ayudar al niño en otras áreas. Una instructora de educación de la Central High School de Rapid City, Dakota, llamada Amy Houston, descubrió que montar en bicicleta sin pedales mejoraba la fluidez del habla, así como la interacción social y el comportamiento de los niños con TEA.


Las bicicletas Buddy también se utilizan para los niños con autismo. Las bicicletas de compañía están construidas de forma que un adulto pueda sentarse detrás del niño. Esto reduce la necesidad de habilidades técnicas para que el niño conduzca eficazmente una bicicleta.


El ciclismo mejora la coordinación de los movimientos corporales y la alerta sensorial, fortalece los músculos débiles y mejora el equilibrio. También aumenta el nivel de confianza de estos niños.


Sin duda, el ciclismo es una actividad que merece la pena para los niños del espectro autista.


Este artículo apareció en el número 113 - Transición a la edad adulta: https://www.autismparentingmagazine.com/issue-113-transitioning-to-adulthood/


https://www.autismparentingmagazine.com/cycling-with-autism/

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