Contacto visual en el autismo: no es fácil para los niños con TEA




POR YOLANDE LOFTUS, BA, LLB

Fuente: Autism Parenting Magazine / 22/02/2021

Fotografía: Pixabay



Evitar el contacto visual es un problema que preocupa a muchos padres con niños del espectro. ¿Hay que animar a su hijo con autismo a que establezca contacto visual y cómo se debe gestionar la evitación del niño sin inducirle ansiedad o estrés? Éstas y otras preguntas controvertidas se responden a veces con una visión estrecha y neurotípica.


La sociedad neurotípica da un enorme valor al contacto visual. El contacto visual se utiliza para conectar, mostrar interés, facilitar la comunicación y, a menudo, se fomenta como señal de respeto. Para muchos individuos con trastorno del espectro autista (TEA), el contacto visual es problemático, posiblemente porque no perciben los ojos como algo socialmente atractivo o significativo. El tema se complica aún más por la gran diferencia entre los individuos del espectro.


Las personas con autismo dan una amplia gama de respuestas cuando se les pregunta por qué les resulta difícil el contacto visual; algunos dicen que les resulta extremadamente incómodo o angustioso, otros dicen que lo evitan porque sencillamente no es tan importante para ellos, y otros dicen que el contacto visual les distrae, especialmente cuando hay otros estímulos sensoriales durante las interacciones sociales.


No es de extrañar, pues, que el autor John Elder Robison haya decidido titular sus memorias Mírame a los ojos; mi vida con Asperger. En su conmovedor relato describe cómo sus singulares hábitos, incluida la evitación del contacto visual, le valieron la etiqueta de "desviado social".


En este artículo, se examinará la falta de contacto visual como signo de autismo. Se discutirán los retos y dificultades específicos de establecer contacto visual para los niños con autismo, con especial énfasis en los consejos y sugerencias para facilitar a los padres y a los niños el manejo del contacto visual de forma cómoda.



¿Es la falta de contacto visual un signo de autismo?


La disminución del contacto visual es un síntoma destacado del autismo que se utiliza en los instrumentos y evaluaciones de detección temprana y diagnóstico (Asociación Americana de Psiquiatría). A menudo se advierte a los padres sobre el contacto visual inusual y su importancia como señal de alarma para el autismo.


Centrándose en la capacidad de los bebés para establecer contacto visual con los cuidadores, un estudio (Jones y Klin, 2013) encontró signos de autismo tan pronto como dos meses después del nacimiento. Se descubrió que los niños típicos se interesaban más por los ojos a medida que crecían, mientras que los niños con autismo empezaban a perder el interés entre los dos y los seis meses de edad.


El estudio utilizó tecnología de seguimiento ocular para observar dónde enfocaban su mirada los bebés. Los datos mostraron una marcada diferencia entre los niños típicos y los autistas. Mientras que los niños típicos pasaban más tiempo centrados en los ojos de los cuidadores (que en la boca, el cuerpo o la región de los objetos), el interés de los niños con autismo por los ojos de los cuidadores disminuía constantemente a partir de los dos meses de edad.


Esta pérdida de interés por los ojos de otras personas es probablemente el primer marcador conductual del autismo descubierto hasta la fecha. Curiosamente, los investigadores también descubrieron que cuanto más pronunciado era el descenso de la fijación de los ojos en los dos primeros años de vida, mayor era el deterioro social a la edad de dos años (Jones y Klin, 2013).


Otro estudio (Moriuchi et al., 2017) observó la diferencia entre los niños neurotípicos y los autistas cuando se les pedía que miraran a una zona específica. Sorprendentemente, los niños con TEA miraban durante más tiempo a las regiones que se les había indicado que miraran; si se les indicaba que miraran a los ojos, miraban durante más tiempo que los niños neurotípicos.


Esto puede apoyar la teoría de la indiferencia de la mirada (que se discute más adelante), que propone que los niños con autismo tienen menos contacto visual no porque sean incapaces o tengan aversión a él, sino porque simplemente no reconocen la importancia del contacto visual.


Sin embargo, la evitación o el contacto visual atípico no es un diagnóstico de autismo en sí mismo. Los niños pueden mostrar un contacto visual inusual debido a la timidez o la ansiedad, a un problema auditivo no diagnosticado o incluso porque su cultura puede considerar una mirada directa como irrespetuosa.


Aceptar que la disminución del interés por el contacto visual es un síntoma de autismo lleva a la siguiente pregunta (¡complicada!): ¿por qué es difícil o incómodo para las personas con autismo establecer contacto visual?



¿Por qué a las personas con autismo les cuesta establecer contacto visual?


Los niños mayores y los adultos son capaces de expresar por qué evitan el contacto visual. ¿Pero qué pasa con los bebés, los niños pequeños y los niños no verbales? Durante mucho tiempo se han propuesto teorías opuestas. Algunos creen que los niños con autismo evitan la mirada porque les resulta desagradable el contacto visual, mientras que los que no están de acuerdo proponen la teoría de la indiferencia de la mirada.



Teoría de la aversión a la mirada


La teoría de la aversión a la mirada sugiere que los individuos con autismo experimentan ansiedad y sentimientos de amenaza en respuesta a la mirada. Las investigaciones que apoyan esta teoría encontraron que el contacto visual activa ciertos mecanismos cerebrales a niveles anormalmente altos en individuos con autismo, cuando se les obliga a mirar a los ojos (Hadjikhani et al., 2017). Otros estudios han refutado estos hallazgos y, en consecuencia, han propuesto la teoría de la indiferencia de la mirada.



Teoría de la indiferencia de la mirada


La teoría de la indiferencia de la mirada ofrece evidencia de hipoactividad (anormalmente inactiva o subactiva) en varias áreas del sistema del "cerebro social" (Moriuchi et al.,2017) avanzando la idea de que los individuos del espectro no consideran los ojos como algo atractivo. Esta investigación sugiere que los niños pequeños con TEA no tienen un contacto visual reducido porque sea estresante para ellos, sino que el contacto visual no es particularmente significativo o atractivo para ellos.


Moriuchi et al. (2017) no utilizaron la evidencia que apoya la indiferencia de la mirada para refutar completamente la teoría de la aversión a la mirada y toda la investigación que la apoya. En cambio, se hicieron algunas observaciones interesantes sobre la ansiedad (debida al contacto visual) que se desarrolla solo a medida que el niño crece, en lugar de una aversión natural al contacto visual. Esto explicaría por qué los niños pequeños son simplemente indiferentes al contacto visual, mientras que los niños mayores y los adultos suelen manifestar una aversión al contacto visual.


Entonces, ¿qué pueden hacer los padres para facilitar el contacto visual de manera que ayude al niño a reconocer su valor sin inducirle estrés y ansiedad? Quizá la mejor manera sea centrarse en el niño en lugar de en las expectativas sociales convencionales.



Ideas para fomentar, no forzar, el contacto visual


Aunque reconozcamos y respetemos la indiferencia o aversión del niño al contacto visual, la sociedad fomenta el contacto visual para desenvolverse en situaciones sociales.



Explicar el razonamiento social del contacto visual


Fomentar el contacto visual es mucho más fácil si tu hijo es mayor y eres capaz de explicarle por qué el contacto visual es importante. Siguiendo las conclusiones de la investigación mencionada anteriormente, es posible que tu hijo no comprenda la importancia del contacto visual. Por eso, una explicación puede ser el primer paso para ayudarle a entender la motivación social que hay detrás del contacto visual.


Utiliza un lenguaje alentador (adecuado a su nivel de comprensión) para explicar algunos de los aspectos básicos del contacto visual. Algunas ideas son:


  • Los profesores pueden exigir el contacto visual para asegurarse de que el niño está escuchando o prestando atención.

  • El contacto visual proporciona importantes señales sociales. Olvídate de tu comprensión natural cuando le expliques esto a tu hijo; puede que no sea consciente de cómo una mirada directa puede indicar interés, atención o expectativa

  • También puedes explicarle el importante papel que desempeña el contacto visual en la comunicación no verbal, y cómo la gente ve el contacto visual constante como una señal de que alguien está interesado o comprometido en una conversación u otro tipo de interacción social



La práctica hace que el contacto visual sea superficial


Aunque es posible que su hijo no comprenda la importancia del contacto visual (especialmente a una edad temprana), este comportamiento podría aprenderse mediante la práctica y los elogios. Si se enseña a su hijo a sentirse más cómodo con el contacto visual, puede disminuir la aversión a la mirada directa que experimentan muchos niños mayores y adultos con autismo.


Empiece poco a poco, sobre todo si su hijo parece dudar. Si su hijo consigue mirar a alguna parte de la región de los ojos, elógielo y vaya aumentando el contacto visual completo.


Intente practicar el contacto visual cuando su hijo esté relajado. Un buen momento sería cuando se esté comunicando sobre algo que le interese. Si presta atención a lo que está tratando de comunicar con una mirada directa e interesada -en lugar de la mirada distraída del teléfono de la que todos somos culpables-, estará modelando el comportamiento exacto que está fomentando.


Cuando su hijo se sienta más cómodo y le mire a los ojos cuando se comunique, sonría, elógielo y hágale saber lo mucho que le gusta que participe con usted. Ayude a su hijo a entender que usted le escucha y le entiende mejor cuando le mira a los ojos. Un buen momento para practicar esto es cuando le pide algo. Ponte a su altura y dile lo mucho que te gusta mirarle a los ojos.



Resumiendo


Cuando comprendemos la probable insignificancia que los niños con autismo conceden al contacto visual, resulta más fácil gestionar nuestras expectativas. Con paciencia y comprensión, el contacto visual puede aprenderse y practicarse. Un niño pequeño con autismo que se da cuenta de la motivación social que hay detrás del contacto visual puede animarse a adquirir esta habilidad. Esto puede aliviar parte de la ansiedad que muchos niños experimentan más adelante, cuando la sociedad espera que me miren a los ojos.



Referencias


  1. Diagnostic and Statistical Manual of Mental Disorders, 5th Edition (DSM-5; American Psychiatric Association [APA], 2013).

  2. Hadjikhani, N., Åsberg Johnels, J., Zürcher, N.R. et al. Look me in the eyes: constraining gaze in the eye-region provokes abnormally high subcortical activation in autism. Sci Rep 7, 3163 (2017). https://doi.org/10.1038/s41598-017-03378-5

  3. Jones, W., & Klin, A. (2013). Attention to eyes is present but in decline in 2-6-month-old infants later diagnosed with autism. Nature, 504(7480), 427–431. https://doi.org/10.1038/nature12715 Moriuchi, J. M., Klin, A., & Jones, W. (2017). Mechanisms of diminished attention to eyes in autism. American Journal of Psychiatry, 174(1), 26-35.





Yolande Loftus


Yolande Loftus es periodista, creadora de contenidos e investigadora jurídica. Ha vivido en Dubai y Francia, pero en la actualidad es que su hogar está en Sudáfrica. Se licenció en periodismo por la Universidad de Johannesburgo y en derecho por la Universidad de Sudáfrica. Como escritora y editora de la revista Autism Parenting Magazine, espera promover la concienciación sobre el autismo en los países en desarrollo, rompiendo el estigma y las percepciones culturales erróneas provocadas por la falta de educación.



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