Día del Síndrome de Asperger. Cada día con más dudas




POR MARIO SEOANE

Fuente: Autismo en vivo / 18/02/2021, Pontevedra, España

Fotografía: Pixabay



Quiero hablar en este artículo sobre las sucesivas divisiones que cada vez son más evidentes entre las personas autistas/con autismo que nos gusta hablar sobre nosotros mismos, nuestras vivencias, así como los que proponemos cosas y medidas para vivir en un mundo un poco mejor.

Durante estos días, en diferentes cuentas por las redes sociales se pueden ver diferentes posts con detractores y defensores de Hans Asperger, quien presuntamente, fue el precursor de los estudios del diagnóstico que lleva hoy en día su nombre.


Por una parte, están sus detractores, quienes le acusan de sus ideas nacionalsocialistas y de haber trabajado para el régimen nacionalsocialista de Adolf Hitler. Se describen circunstancias horrendas como experimentos con humanos, torturas y asesinatos a niños y niñas con estas características. Muchos movimientos autistas feministas defienden la figura de la psiquiatra ucraniana Grunya Sukhareva, quien ha sido otra estudiosa del autismo y que, los movimientos patriarcales han silenciado por ser mujer.


Los detractores consideran que no tienen nada que celebrar, ya que supuestamente el doctor Asperger invisibiliza a colectivos invisibilizados dentro del autismo como mujeres o LGBT.


Por otra parte, veo personas que felicitan el día ya que sí consideran que tienen algo que celebrar por todo lo que hemos conseguido por nuestros propios méritos, a pesar de las barreras que nos pueden aparecer, así como que consideran que nuestro diagnóstico debe ser visibilizado, y que este día es la ocasión para que sepan que existimos.


En algunos casos, hay comunidades de amigos que comparten diagnóstico que tienen un sentimiento de pertenencia, sentimiento a veces arraigado con cuestiones que quizás son pasadas o anacrónicas, pero es algo a lo que estamos acostumbrados.


Y ahora os preguntareis… ¿Cuál es mi opinión? Pues la verdad que aquí viene el meollo de la cuestión más importante. Voy a intentar ser breve, pero me va a costar.


Quien os escribe, en primer lugar, no se puede ver el pasado con las gafas del presente, y, en primer lugar, tanto Hans Asperger, como Leo Kanner, como Grunya Shukhareva vivieron en un periodo de entreguerras, donde la geopolítica era muy importante y había luchas de ganar la batalla de dominio mundial, y quizás en aquel tiempo, también había que ganar la batalla cultural y científica. Quizás el tema era la lucha entre potencias mundiales y sí, por entonces la mujer tenía un papel que hoy por suerte ya no tiene y, afortunadamente, la mujer está presente en el ámbito científico de manera notable. No hay referentes pasados porque por entonces no se permitía el acceso de la mujer a la ciencia, pero hoy ya se permite, y ojalá, en el futuro sí haya referentes femeninos en la ciencia.


Por otra parte, hay que decir que Hans Asperger sí trabajó para el régimen nazi. Pero... ¿Trabajó porque realmente creía en esos ideales o porque fue adoctrinado y quizás amenazado de ir a un campo de concentración si no trabajaba para el régimen? Austria estaba gobernada por el régimen nacionalsocialista y quizás muchos trabajaron por miedo. A la pregunta hecha, prefiero que reflexionéis vosotros, los lectores.


Hay que decir que Sukhareva nació y vivió en Ucrania, también dominada por el régimen soviético. También ha hecho descubrimientos que han evolucionado hasta nuestros días de forma que cuestiones como la diferenciación de la esquizofrenia o hablar de “psicopatía autista” son términos que hoy rechinan. No quiero tampoco criticarla por esto, ya que en aquellos tiempos, la ciencia no tenía los avances que hoy tiene, y que en un futuro aún serán mejores. ¿Quién dice que Sukhareva no ha trabajado para el régimen comunista y no han pasado cosas horrendas con personas que se encontraban en los gulag?


Mi conclusión es que, nuevamente, la historia no debe ser vista con los ojos del presente. Creo que, en el día de hoy, deberemos hablar de los descubrimientos que hayan hecho todos los científicos. Creo que es la oportunidad de hablar de Hans Asperger, de Leo Kanner y de Grunya Sukhareva, porqué a pesar de sus defectos y de sus participaciones en contextos históricos terribles, han hecho contribuciones a la ciencia que otros han seguido hasta nuestros días.


Hay que decir que, en su día, el DSMV ha quitado el Síndrome de Asperger de su manual. Muchas personas, me acuerdo bien, se han encontrado confusas y ha habido hasta revuelo, ya que temían que, con la desaparición del Síndrome de Asperger de dicho manual, fuese un diagnóstico que desapareciese y, por ende, los diagnósticos hechos en el pasado fuesen inválidos. Hoy en día, hay muchas corrientes que directamente, rechazan el DSMV debido a que, especialmente las personas que defienden el paradigma de la neurodiversidad, detestan que todo aquello relacionado con el autismo sea considerado como una patología o un trastorno, ya que al igual de que las personas homosexuales quieren o se sienten de otra forma,

las personas en el espectro no tienen nada malo, no necesitan que les curen ni que les enseñen a ser neurotípicos, sino que la sociedad tiene que aprender a aceptarlos como son.

Otras personas piensan que el autismo no es una enfermedad mental, pero que tampoco es

nada malo tener un trastorno generalizado del desarrollo, que provoca que tu cerebro madure de forma diferente y, en consecuencia, aparecen problemas y necesidades de apoyo.


La forma de ver el autismo desde la perspectiva de un diagnosticado depende mucho de las circunstancias individuales del mismo, ya que mi visión como hombre heterosexual, blanco, cis y con algunas necesidades de apoyo para algunas cosas no es la misma que la de una mujer transexual. Las circunstancias individuales son diferentes porque como digo muchas veces, antes de ser autistas o con autismo, somos de “nuestro padre y de nuestra madre”. Por lo tanto, es importante dejar que cada uno se exprese cómo se sienta. Es por esto que me he dado cuenta de que no pertenezco a ninguna comunidad, ya que entre nosotros somos muy distintos y ésta, desde mi punto de vista, debería ser la primera clave para evitar la aparición de mitos sobre nosotros.


Y es algo que yo debo de tener en cuenta también, porqué a veces yo soy el primero que me cuesta entender. Nuestro mayor enemigo de esto es nuestra rigidez mental, lo cual provoca muchas peleas, peleas que acabaron mal y que provocaron muchos malos entendidos entre nosotros, porque cuando hablamos de comunidad siempre buscamos tener un discurso uniforme y muchas veces todos somos un poco tercos pretendiendo que nuestras verdades y puntos de vista sean escuchados. Yo soy una persona muy inflexible que me cuesta entender otros puntos de vista, donde a veces cuando cosas que tengo ya arraigadas en mi vida siento que me las quieren imponer, me dan arrebatos y eso provoca que haya tenido problemas con otros autistas. Esto ha hecho, por una parte, darme cuenta que yo solo puedo hablar de autismo desde mi punto de vista, así como que muchas veces creo que tenemos que entender las perspectivas de otras personas, respetarlas y entenderlas. No pretender imponer las nuestras propias, ya que, entre nosotros, hay diferentes valores, ideologías políticas y formas de ver el mundo que influyen al hablar de nuestro autismo. Y yo soy el primero que he caído en este error y por peleas que he tenido con otros activistas, ahora me da un poco de vergüenza, pero debo intentar superar aquel episodio y seguir hablando.


Por esto, hoy más que nunca, quiero reseñar la importancia de que juntos, somos más fuertes.


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