Depresión. Enfermedad sin comprensión ni compasión




POR GERARDO GOMEZ

Fuente: Autismo en Vivo | 09/01/2022

Fotografía: Pixabay.com



La depresión es, como todas las enfermedades “invisibles” difícil de comprender para quienes no la han sufrido o la conocen de cerca. Ello hace que el reto sea aún mayor.


Hay muchas personas que no entienden la diferencia entre estar triste o abatido y sufrir depresión. Depresión es una enfermedad mental cuyo síntoma son los pensamientos de desesperanza que te dificultan motivarte o creer que algún esfuerzo o iniciativa va a valer la pena. Y si aún así lo tienes, muchas veces acabará saliendo mal por el simple hecho de que tu débil confianza en el futuro y la negatividad que llevas dentro resultan letales para sabotear el éxito. Es un círculo vicioso del que resulta difícil salir.


Por otro lado, mucha gente no entiende que cuando sufres depresión muchas veces prefieres estar solo o quedarte en casa en lugar de asistir a eventos o actividades sociales. Ahí va el reto de gestionar las relaciones sociales, especialmente con aquellos que no entienden la naturaleza de tu enfermedad ni tus necesidades para tratarla. El tema clave es que, así como muchos neuro-típicos necesitan de la compañía para subir el ánimo, los autistas necesitamos justo lo contrario, la tranquilidad que muchas veces sólo se encuentra en la soledad.


Digamos que cuando una persona con autismo tiene depresión se vuelve aún más autista, en el sentido de ser más insociable. Ni que decir tiene que esta conducta está muy mal vista en nuestra sociedad. Muchos se lo toman como una ofensa tipo “no quiere estar con nosotros”, otros te ven simplemente como un antipático, y todo ello no hace más que empeorar la situación, alimentar la negatividad. En este contexto, la depresión no sólo no tiene comprensión sino a veces tampoco tiene compasión, por cuanto algunos reaccionan realmente mal a raíz de tu comportamiento.


Ahí la única solución es tener un buen ramillete de buenas excusas para dosificar tus pocas energías positivas y exponerte a actividades sociales en cuentagotas, explicando claramente porque no haces más vida social, expresando asimismo el deseo de que así sea más adelante, con una sonrisa y expresión sinceras. Marcharse a tiempo antes de estar ya demasiado quemado por la presión social que consigue retenerte contra tu voluntad. Esta es la clave, a mi parecer.


Explicar o no la depresión ya depende de la confianza que tengas con cada cual. Desafortunadamente, hoy en día es una enfermedad cada vez más frecuente, por lo que creo que se puede comentar con bastante normalidad. Pero esto es sin duda una decisión muy personal.





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