El confinamiento para los Asperger

Actualizado: hace 7 días




POR GUILLERMO GONZALEZ

Fuente: Autismo en vivo / Barcelona, 17/07/2020

Fotografía: Bing Images


El confinamiento ha sido una experiencia dura para muchos y no tanto para otros, dependiendo de muchas variables como la situación laboral, las personas con quien convives, el lugar donde vives, etc. ¿Y para los Asperger?

No pretendo generalizar ni representar al colectivo Asperger, como tampoco en los otros artículos, pero sí puedo asegurar que una buena parte del colectivo sí se siente representado por mis valoraciones, en la medida que también leo blogs de personas Asperger y participo en fórums de discusión de personas Asperger, que me permiten valorar hasta qué punto mis valoraciones se deben a la condición Asperger o no.

Dicho simple y llanamente, el confinamiento no se me ha hecho nada duro, si bien he echado algo de menos las actividades al aire libre que tanto me gustan. Como se explica en otros artículos, los Asperger disfrutamos al máximo con nuestras tareas de interés especial, que normalmente son de tipo intelectual; luego, tener que estar en casa en cierto modo no te deja otra elección que realizar este tipo de tareas, en muchos casos. Lo he vivido como una oportunidad para pasar aún más horas con las tareas intelectuales que me gustan, y la verdad es que necesitaría años de confinamiento para saciarme, si es que esto es posible (saciarme de mis intereses especiales).

La comunicación por vías telemáticas es suficiente para mantener el contacto y cultivar las relaciones, con lo que la vida social se echa de menos entre poco y nada. La calidad de la relación personal se mide en función del valor que se aporta y se recibe, de la confianza que hay para contar las cosas, y del feeling entre las personas, y afortunadamente todo esto se puede mantener con la comunicación telemática. Entiendo que para muchos el contacto físico sea importante, pero no lo es para mí.

Por lo que respecta a la distancia social, tampoco resulta ninguna incomodidad para la mayoría de los Asperger. Más bien nos sentimos más cómodos cuando hay cierta distancia, como en los países centroeuropeos, que cuando la distancia tiende a ser nula, por más que uno se acostumbre a ello.

Desde el momento que la mayor parte de las emociones positivas vienen de disfrutar las actividades de interés especial y, la mayor parte de las emociones negativas vienen de la interacción social, la falta de vida social, aun siendo conveniente y teniendo aspectos positivos, hace que la vida sea más tranquila y placentera. No ha existido cansancio social alguno.

Quizás la excepción está en aquellos Asperger cuyos intereses especiales son actividades al aire libre o en grupo, en la medida que no las pueda practicar en su casa con quienes convive. En este caso sí se puede decir que el confinamiento tiene que haber sido un aburrimiento continuo.

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