En defensa de las vacunas y de los autistas




POR IGNACIO PANTOJA

Fuente: Autismo en vivo

Fotografía: Bing Images


Ignacio nos explica los beneficios de las vacunas y quién fue el famoso doctor Andrew Jeremy Wakefield

Ahora que tanto y tanto se habla de vacunas se me echan las manos a la cabeza y me dan ganas de llorar cuando escucho los argumentos de ciertas personas, los llamados “antivacunas”.


Los antivacunas son aquellas personas que dicen que las vacunas producen autismo.

A mí me duele profundamente lo que hacen estas personas, primero porque instigan a que la gente no se vacune, a que el sarampión, la rabia, la gripe, la meningitis, la hepatitis, la varicela, etc… o la COVID-19 sigan infectando y matando seres humanos y segundo, porque a los autistas nos llaman enfermos, productos de la enfermedad producida por una vacuna.

Esto es lo más hiriente, quiero decir que soy biólogo, máster en neurociencias y estudiante de Farmacia en la Complutense de Madrid, que es una facultad muy muy seria y profesional y allí me han negado taxativamente que las vacunas produzcan autismo, sobre todo las catedráticas de salud pública.

Pero también soy autista y me jode que me digan que mi condición viene de una vacuna.

¿Tendrían valor estas mismas personas a decir que un homosexual lo es por culpa de una vacuna?

Las vacunas, en concreto las víricas, son virus atenuados o inactivos, la triple vírica es de virus atenuados y puede llegar a sufrir reacciones, pero nunca llegar a cambiar la condición de una persona.

Pues en el discurso antivacunas, se esconde el insulto y el desprecio a los autistas, que implícitamente llama a la discriminación y a nuestro aislamiento.

Cuando el artículo de Andrew Wakefield (véase más abajo su trayectoria profesional) fue retirado de The Lancet y el autor condenado por farsante, muchas personas siguieron el bulo de la triple vírica para seguir insultándonos y marginándonos.

Las vacunas producen reacciones, es cierto, las vacunas pueden ser peligrosas, pero ellas no son motivo para atacar e insultar a los autistas.

La tasa de aumento del autismo es, por una mejora de los diagnósticos. A mí, por ejemplo, me diagnosticaron con 18 años de TEA y ahora a los niños los diagnostican con 18 meses.

Las vacunas han salvado millones de vidas y las seguirán salvando y es bien cierto que hay que hacer los ensayos clínicos bien para que sean seguras, pero, por favor, no las usen para insultarnos a los autistas.

Según Wikipedia

Andrew Jeremy Wakefield (nacido hacia 1957) es un exmédico británico y actual activista antivacuna, conocido por su artículo de investigación fraudulenta de 1998 en apoyo de la tesis, ya desacreditada, que existe una relación entre la administración de la vacuna triple vírica y la aparición del autismo y ciertas enfermedades intestinales.

Tras la publicación de su artículo, investigadores independientes intentaron reproducir sin éxito los hallazgos de Wakefield, con el fin de confirmar la hipótesis que relaciona la vacuna triple vírica y el autismo​ o el autismo y las enfermedades gastrointestinales. ​ En 2004, una investigación del reportero Brian Deer publicada en el Sunday Times reveló la existencia de conflictos de intereses financieros por parte de Wakefield, ​ tras lo cual la mayoría de sus coautores retiraron su apoyo a las interpretaciones del estudio. ​

Tras los alegatos de falta de ética profesional, el Consejo Médico General (GMC) del Reino Unido abrió una investigación por mala praxis contra Wakefield y dos de sus antiguos colegas. ​ La investigación se centró en los numerosos descubrimientos de Deer, entre ellos que se sometió a varios niños autistas a procedimientos médicos invasivos e innecesarios​ (como colonoscopias y punciones lumbares) y que Wakefield actuó sin la necesaria aprobación de un comité de ética.

El 28 de enero de 2010, un tribunal compuesto por cinco miembros del GMC halló probadas 32 acusaciones, entre ellas cuatro de fraude y doce de abuso de niños con discapacidad de desarrollo. ​ El comité dictaminó que Wakefield había «faltado a su deber como médico especialista responsable», actuado en contra de los intereses de sus pacientes y obrado «de manera deshonesta e irresponsable» en su investigación publicada. ​ A raíz de las conclusiones del GMC, la revista The Lancet se retractó de forma inmediata y por completo del artículo que había publicado en 1998, señalando que los datos del manuscrito habían sido falsificados. ​ Wakefield fue excluido del registro médico en mayo de 2010 con una observación que indica la falsificación fraudulenta en que incurrió​ y se le revocó la licencia para ejercer la medicina en el Reino Unido.​

El estudio de Wakefield y su tesis que la vacuna triple vírica podía causar autismo condujo a un descenso en los índices de vacunación en Estados Unidos, Reino Unido e Irlanda, y al consecuente aumento de los casos sarampión y paperas, provocando casos graves y fatales. Sus continuas advertencias en contra de la vacunación han contribuido a un clima de desconfianza hacia todas las vacunas y a la reaparición de otras enfermedades que se creían controladas. ​ Wakefield sigue defendiendo su investigación y sus conclusiones, afirmando que no fue un fraude ni estuvo motivada por el lucro.​ En febrero de 2015, ha vuelto a negar públicamente las acusaciones en su contra y rechazó retractarse de sus afirmaciones, ​ a pesar del hecho de que, como lo afirmó la British Administrative Court Justice en un fallo relacionado, "actualmente no existe ninguna organización respetable que apoye la hipótesis [de Wakefield] que exista una relación causal entre la vacuna triple vírica y el autismo o la enterocolitis".

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