La empatía “al revés”

Actualizado: jun 13


POR FELIX SANCHEZ

Fuente: Autismo en vivo

Fotografía: cuidatePlus- Marca

Barcelona, Cataluña, España, 16 06 2020




Mucho se habla de la falta de empatía de los Asperger entre sus características más frecuentes. Pero primero de todo, analicemos la definición de empatía. Según Wikipedia, “la empatía (del griego ἐμπαθής, «emocionado») es la capacidad de percibir, compartir o inferir en los sentimientos, pensamientos y emociones de los demás, basada en el reconocimiento del otro como similar, es decir, como un individuo similar con mente propia. Es por esto que es vital para la vida social. Además consiste en entender a una persona desde su punto de vista en vez del propio, o en experimentar indirectamente los sentimientos y percepciones del otro. La empatía no implica en sí misma motivación de ser una ayuda; sin embargo, puede volverse una base para la solidaridad o angustia personal, lo que podría resultar en una reacción”.

Según la Real Academia Española, la empatía tiene dos definiciones:

1. Sentimiento de identificación con algo o alguien.

2. Capacidad de identificarse con alguien y compartir sus sentimientos.

Elijan ustedes la que más les convenza. En cualquier caso, es un término que permite un abanico de interpretaciones bastante amplio, teniendo en cuenta todas las definiciones. La clave del tema está en la distinta forma de ser y funcionar de los Asperger respecto a los neuro-típicos, a partir de la cual todo empieza a desencajar. Ciertamente, a los Asperger nos cuesta entender los neuro-típicos en varias ocasiones –si bien la experiencia nos enseña con el paso del tiempo-, con lo cual la empatía resulta algo difícil en ocasiones.

En este punto hay que entender que para un Asperger (o TEA en general) la soledad es no solo la zona de confort sino la mejor forma de resarcirse de traumas emocionales y disgustos en general, de forma que la tendencia natural es hacer por los demás lo que te gustaría que hicieran contigo: dejarte solo y en paz. Por más que vengan a arroparte y entiendas la buena intención que hay en el gesto, lo que realmente quieres es que te dejen en paz. Sin duda, esta “empatía equivocada” no es más que una fuente de sufrimiento, tanto cuando tienes que aguantar que los demás te agobien con “su empatía”, como cuando se enfadan contigo por tu falta de empatía. Con el tiempo uno aprende a mitigar estos desajustes, pero no deja de ser una fuente de lo que podríamos llamar “cansancio social”.

Pero más aún, por la lógica de la excepción, resulta difícil a los neuro-típicos entender lo que sentimos los Asperger, con lo cual pocas veces somos receptores de empatía de su parte, más frecuentemente de todo lo contrario. Este hecho, no hace más que incrementar el aislamiento emocional de muchos Asperger respecto al resto de la sociedad, replicando la indiferencia –fruto de la incomprensión- que muchos neuro-típicos sienten por nosotros. Si no recibes empatía, es lógicamente menos probable que tú des empatía a los demás, por el aislamiento emocional y por la falta de aprendizaje que supone no recibir.

En mi caso, que no sé hasta qué punto es extrapolable al colectivo Asperger o tiende a ser la forma masculina de reaccionar, mi empatía para con los demás tiene un enfoque eminentemente práctico: ofrecer ayuda para resolver el problema, ya sea en forma de información, ideas u otras aportaciones. Para mí la solución es intentar resolver el problema, pues la empatía sirve de algo, pero de poco si no va acompañada de lo esencial que es ponerse manos a la obra para resolver el problema en cuestión. Ésta es, en esencia, la misión y la razón de ser de este proyecto divulgativo: proveer información a los TEA para ayudarles a resolver sus problemas y también a las personas de su entorno y la sociedad en general a entenderles mejor para facilitar la convivencia y la cooperación.

Es necesario añadir que ni la falta de empatía ni el deseo de soledad en momentos de crisis son exclusivos de los Asperger o TEA, hay muchos neuro-típicos que también se comportan de esta forma, por la razón que sea. La falta de empatía en particular, va con la creciente indiferencia y falta de sensibilidad de la civilización occidental fruto del individualismo imperante. En algunos entornos culturales, la frialdad es el comportamiento más habitual, de forma que la empatía es la excepción más que la regla.

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