Las hospederías. Un trocito de cielo en la tierra




POR ANTONIO RUIZ

Fuente: Autismo en Vivo | 10/02/2022

Fotografía: Pixabay.com



Lejos del mundanal ruido, existen algunas burbujas de paz, en las que descansar del ajetreo en el que nos vemos inmersos en nuestro día a día.


Hace poco menos de un año y medio que descubrí las hospederías, que no son más que alojamientos ubicados en edificios religiosos como monasterios o santuarios. A diferencia de un alojamiento convencional, el ambiente es mucho más espiritual. La gran mayoría de los huéspedes vienen a hacer retiros individuales o grupales, o en cualquier caso tienen fuertes inquietudes espirituales. Esto de por sí ya marca la diferencia en la experiencia.


Otra gran diferencia suele ser la ubicación. Lejos de las zonas urbanas, los santuarios o monasterios suelen estar algo o muy aislados de la civilización, en algún caso en lugares preciosos como en medio de la montaña, donde uno puede gozar del entorno natural más allá de la propia paz de la hospederia. Hay que añadir que, en algunos casos, las hospederías cobran por donación, por lo que se adaptan a los presupuestos de las personas menos pudientes.


Para una persona con autismo, un lugar así es un auténtico regalo. Un lugar donde relajarse y encontrarse a sí mismo, dónde hacer ejercicios de sanación, o concentrarse en tareas de interés especial. Tradicionalmente se usan mucho para personas que están en proceso de discernimiento sobre su vocación religiosa, pero cada vez están más abiertas a personas de todo tipo, incluidas las que no son creientes.


En algunos casos, los huéspedes pueden comer con los monjes o monjas, con lo que la experiencia es aún más única y enriquecedora. Se dan varios casos en los que uno puede trabajar como voluntario durante un cierto periodo de tiempo de forma que se costea la manutención. Esta es una buena solución para quienes necesitan pasar largos periodos y no pueden costearse la estancia de otra forma.

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