¡Liberación!




ALEX GARCIA

Fuente: Autismo en Vivo | 15/12/2021

Fotografía: Pixabay.com



Las relaciones tóxicas son una constante para las personas con Síndrome de Asperger, con lo que los momentos en los que uno decide o consigue romper una relación tóxica son “especiales”


Cuando he estado haciendo terapias de sanación de traumas emocionales a menudo lees o escuchas que debes rescatar memorias de los momentos más felices de tu vida, para conectar con las emociones que sentiste en aquellos momentos. Sin duda, los momentos que recuerdo con más “cariño” son aquellos en los que decidí o pude romper una relación tóxica que había durado demasiado tiempo. Ya sea en familia, en el trabajo o con amigos, romper relaciones tóxicas resulta un placer y sobretodo una liberación.


Esta palabra, liberación, es la que mejor define los momentos gloriosos de mi vida, como cuando sale el sol después de una larga tormenta, o cuando sacas la cabeza fuera del agua después de haber buceado demasiado. Es sin duda una sensación agradable. Pero sinceramente, es un poco triste que estos sean los mejores momentos. Realmente nos motiva más liberarnos del dolor que buscar otras emociones positivas. Supongo que eso es porque todos tenemos nuestras cruces de las que queremos liberarnos después de haberlas cargado demasiado tiempo, y que nos restan calidad de vida. Supongo que la lógica es primero dejar de sufrir y después poder disfrutar más.


Ni que decir tiene que la inmensa mayoría debe acarrear alguna cruz de forma más o menos permanente durante largas etapas de su vida, y esto no quita entonces que uno intente buscar también satisfacciones, en la medida que puedas adaptarte y aprender a gestionar tu cruz. Lo que pasa en el caso de los Asperger, es que las cruces suelen doler más, por la condición hipersensible y por el hecho de ser una cruz que más difícilmente encuentra empatía de los demás, o que incluso está mal vista socialmente.


Ahí el reto es aprender a perdonar, sanar heridas emocionales y gestionar las emociones para evitar más heridas, y esto no es más que un proceso de maduración al que un Asperger se vé más obligado a afrontar que la mayoría de los neuro-típicos, o al menos así debería ser en la medida que quieran alcanzar un mayor bienestar emocional. Por desgracia, estos procesos de sanación son duros y requieren en si de una gran madurez.


Por suerte, cada vez hay más recursos para llevar a cabo dicho tipo de procesos, con distintas técnicas como la meditación y las llamadas nuevas espiritualidades o “new age”, como también la religión, que a título personal me está funcionando muy bien,

debo reconocer, pues había sentido bastante rechazo por ella casi toda mi vida. Ello requiere mucha fuerza de voluntad ya que afrontar las emociones negativas para sanarlas en lugar de refugiarse en el victimismo no es nada fácil. Pero sí muy muy recomendable.

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