¿Navidad de qué manera?




POR IÑIGO ZABALLA

Fuente: Autismo en vivo | 05/12/2021

Fotografía: Pixabay



Llevo todo este 2021 preguntándome cómo pasaré las próximas navidades y, la verdad, no parece que esté todo tan claro como parece, porque dependemos demasiado de cómo evolucione la pandemia o de las restricciones que nos pongan las autoridades sanitarias que, sinceramente, ya me están tocando los huevos y pienso que no están haciendo nada más que jodernos.


Las navidades que a mí me gustaban eran las que pasaba en los viejos tiempos cuando el 24 las pasaba en donde mi abuelo materno y allí me reunía con mis primos y tíos, además de con mi abuelo materno, lástima que las últimas que pasé allí mi padre las pasara en el hospital por una infección urinaria; por otro lado el 25 siempre iba a donde mi abuelo paterno. Sobre todo el 24 me gustaba juntarme con mi tío Nacho y mi prima Gabriela porque en todo el año no consigo verlos ni quedar con ellos, pero en parte se debe a que no gestionan bien su tiempo y el móvil lo tienen a saber dónde, pero todo se jodió cuando mi abuelo materno se quedó a vivir en Galicia a raíz de su último ingreso hospitalario aunque la culpa fue de mi tío Francisco por haberlo tenido secuestrado en Galicia, con ello se acabaron las navidades que tanto me gustaban.


No me gustan los cambios y menos como éste porque he estado desde el 2016 hasta el 2020 moviendo el culo a Galicia y pasando allí el 24 y el 25 y viniendo cada año menos gente, las últimas a causa del COVID fueron un asco con mi hermana y yo juntándonos con cuatro gatos en cada casa a la que fuimos, por no mencionar que el 6 de enero cuando me tocó llevar a mi abuelo paterno a su casa al salir de casa de mi tía ya vi a mi abuelo en las últimas y cansándose a cada paso que daba.


Las navidades, sobre todo, no son épocas fáciles para quedar con la gente por mucho que nos pretendamos empecinar, porque son épocas en que la gente curra (autónomos sobre todo), está con la familia o viaja para estar con la familia. Lo que deseo más que nunca es poder juntarme la próxima nochebuena con mi tío Nacho y mi prima Gabriela, porque después de no haber coincidido con ellos durante cinco nochebuenas pienso que ya es hora. El problema ahora es que aunque haya acordado estar con ellos el 24 de diciembre, ahora se presenta el panorama pandémico porque estábamos mejorando con la vacunación, pero luego todo se tuerce por que cuatro gatos no se quieren vacunar y se vayan de botellón.


Luego en todo el año no encuentro nunca otros momentos para ver a mi prima y a mi tío, porque éstos no me cogen el teléfono y se enfrascan mucho en el curro. Sobre todo la muerte de mi abuelo paterno ha cambiado los planes de muchos de mis tíos paternos y ya no sé dónde pasaré el 25 y el 31. La verdad, ya tengo un agobio bastante gordo con las navidades y esperemos que las autoridades no nos pongan restricciones.


Lejanos quedan ya los viejos tiempos de pasar el 24 de diciembre en Somosaguas y el 25 de diciembre en Castellana, todo eso ya no volverá con mis abuelos fuera de combate y con la familia de mi madre enfrentada y separada.


Que Dios nos conceda el placer de reunirnos con nuestros seres queridos estas navidades, pero ya he de intentar buscar la forma de quedar con mi prima y mi tío en otros momentos del año.


Esperemos que estas navidades en vez de que tenga que cantar “Navidad, Navidad, mierda de Navidad” en vez de “Navidad, Navidad, dulce Navidad” o “Noche de Mierda” en vez de “Noche de Paz”. Pero es que a la gente que no se vacuna y se va a una discoteca sin mascarilla ya les vale.



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