Un estudio indica que hay diferencias microbianas en los niños con autismo


Comprobación de tripas: el muestreo repetido en los estudios de los microbiomas intestinales puede ayudar a controlar las variables de confusión. / Steve Gschmeissner / Science Photo Library



POR SARAH DEWEERDT

Fuente: Spectrum / 14/01/2021

Fotografía: Steve Gschmeissner / Science Photo Library



Los niños con autismo pueden tener un conjunto sutilmente diferente de bacterias en sus intestinos que sus hermanos no autistas, según datos inéditos presentados virtualmente el martes en el 2021 Society for Neuroscience Global Connectome.

La perspectiva de que la manipulación del microbioma podría aliviar los problemas gastrointestinales y otros rasgos del autismo ha atormentado a muchas familias de niños autistas. Pero los estudios del microbioma intestinal en personas con autismo son escasos y han mostrado resultados contradictorios, y los estudios con ratones pueden ser difíciles de interpretar.


Para el nuevo trabajo, los investigadores reclutaron 111 familias que tienen cada una dos niños - uno con autismo y otro sin él - nacidos con dos años de diferencia y con edades comprendidas entre los 2 y los 7 años.


"Tratamos de ser lo más cuidadosos posible usando una cohorte de control que eran hermanos", dice la líder del estudio Maude David, profesora asistente de microbiología en la Universidad Estatal de Oregon en Corvallis. Este diseño de estudio ayudó a controlar variables como el entorno del hogar, las mascotas y otros factores que pueden dar forma al microbioma, dice.


Los investigadores recogieron muestras de heces de los niños en tres puntos de tiempo, con dos semanas de diferencia. Las muestras repetidas redujeron la probabilidad de que los cambios a corto plazo en el microbioma intestinal de los niños -debido a las influencias ambientales transitorias, como los cambios en la dieta diaria- sesgaran los resultados.


Las familias también compartieron información sobre los comportamientos autistas de sus hijos, los hábitos alimenticios, el uso de vitaminas, suplementos y antibióticos, y la salud gastrointestinal y general. La información produjo un rico ecosistema de metadatos que los investigadores pudieron usar para clasificar las variables potencialmente confusas cuando buscaban diferencias en grupos de organismos, o taxones.


"Cuando miramos todo esto, todavía encontramos algunos taxones que son un poco diferentes en los niños con autismo", dice David.



Heces


David y su equipo analizaron el material genético microbiano en 432 muestras de heces de 72 familias. Encontraron ocho secuencias genéticas bacterianas que tenían más probabilidades de estar presentes en las entrañas de los niños con autismo que en las de sus hermanos no autistas, y tres secuencias que eran menos probables.


Todavía no está claro qué especies de bacterias representan o cuáles son sus consecuencias funcionales, dice David. Los investigadores están llevando a cabo una secuenciación más detallada del material genético microbiano de algunas de las muestras.


El equipo también llevó a cabo un análisis estadístico para investigar los vínculos entre el microbioma de los niños y varios factores del estilo de vida y la dieta. Encontraron algunas variables que influyen en el microbioma y que también están asociadas con el autismo.


Por ejemplo, los niños autistas tienen más probabilidades de ser intolerantes a la lactosa y de evitar los productos lácteos, y también tienden a comer menos fruta que los niños no autistas. Ambos hábitos alimenticios pueden tener un poderoso impacto en el microbioma.


Estos datos proporcionan el contexto para interpretar las diferencias entre los dos grupos, dice David.


Como otra comprobación de sus resultados, los investigadores utilizaron un algoritmo de aprendizaje automático para predecir si los niños eran autistas o no basándose en varias combinaciones de los metadatos que habían recogido. La precisión del algoritmo mejoró modestamente cuando también agregaron información sobre el microbioma intestinal, lo cual, según los investigadores, es una prueba más de las pequeñas pero reales diferencias del microbioma en los niños con autismo.


Los investigadores planean analizar la expresión genética, los marcadores inflamatorios y los metabolitos de las muestras. También están probando seis compuestos que son más prevalentes en las heces de los participantes no autistas para ver si tienen un efecto sobre los comportamientos que recuerdan al autismo en ratones que carecen del gen vinculado al autismo CNTNAP2.



TAGS: SFN GC 2021, autismo, medio ambiente, intestino, microbioma


https://www.spectrumnews.org/news/study-hints-at-microbiome-differences-in-children-with-autism/


Buzón de preferencias

Al suscribirte estás aceptando nuestra política de privacidad

Al rellenar formularios estás aceptando nuestra política de privacidad

  • Instagram
  • White Facebook Icon

© 2023 by TheHours. Proudly created with Wix.com