Beneficios de la terapia de presión profunda para niños con autismo


POR YOLANDE LOFTUS, BA, LLB

Fuente: Autism Parenting / 01/02/2021

Fotografía: Pixabay



Al nacer, los nuevos padres a menudo envuelven a sus bebés que lloran con fuerza; instintivamente están utilizando la presión profunda para calmar a sus bebés angustiados. La presión profunda puede beneficiar también a su hijo en el espectro autista; en este artículo examinaremos más de cerca la terapia de presión profunda; qué es y cómo podría ayudar a su hijo.


¿Qué es la terapia de presión profunda?


El American Journal of Occupational Therapy define la presión profunda como la sensación que se experimenta al abrazar, apretar, acariciar o sostener (Krauss, 1987).


Una de las pioneras en este campo, la Dra. Temple Grandin, tiene experiencia personal con problemas de procesamiento sensorial. De niña era excesivamente sensible al tacto y al sonido. A pesar de mostrar síntomas desde el principio, la Dra. Grandin no recibió un diagnóstico oficial de autismo hasta los 40 años.


Desarrolló un dispositivo de presión de tacto profundo para superar su hipersensibilidad al tacto. Concibió la idea mientras observaba al ganado en la granja de un pariente. Los animales se apretaban a través de tolvas y salían notablemente más tranquilos. El efecto positivo de la presión del tacto profundo en los animales inspiró el diseño de la Dra. Grandin; lo perfeccionó y lo llamó "Máquina de abrazos Temple Grandin" (Grandin, 1992).


Las investigaciones de la Dra. Grandin y de otras personas dieron lugar a estudios que confirmaban lo que los padres ya sabían al observar a sus hijos con necesidades especiales; el toque de presión profunda puede calmar a un niño excitado. La terapia de presión puede reducir el nivel de ansiedad de un niño autista; ansiedad que puede ser el resultado de la incapacidad del niño para procesar adecuadamente las sensaciones de su cuerpo y del entorno.


Más de tres cuartas partes de los niños con autismo pueden tener también síntomas de integración sensorial; por tanto, un niño con autismo tiene muchas posibilidades de enfrentarse a problemas de procesamiento sensorial.


Los cerebros neurotípicos procesan la información de los sentidos de forma adecuada. No sólo los sentidos de la vista, el oído, el olfato, el gusto y el tacto. Sino tres sentidos adicionales de propiocepción, vestibular e interocepción; que también proporcionan información crucial al cerebro.


El sistema sensorial propioceptivo proporciona al cerebro información de nuestros músculos y articulaciones. Nuestro cerebro utiliza esta información para planificar los movimientos y coordinar el cuerpo. Nos proporciona una sensación de conciencia corporal. En la revista American Journal of Occupational Therapy varios autores informaron sobre los problemas de control motor derivados de un procesamiento propioceptivo deficiente entre los niños con autismo (Blanche, Reinoso, Chang, Bodison, 2012).


Un buen ejemplo para ilustrar cómo los diminutos receptores sensoriales de los músculos y las articulaciones le dicen a nuestro cerebro dónde están las partes de nuestro cuerpo, se puede observar al colocar un tenedor en la boca. No es necesario ver la boca o el tenedor para colocarlo correctamente; se debe en gran medida a que los receptores propioceptivos dan al cerebro la información necesaria.





¿Cómo funciona la terapia de presión profunda?


La terapia de presión profunda o la entrada sensorial táctil firme pueden proporcionar una entrada propioceptiva a todo el cuerpo. La administración de presión profunda a través de un abrazo firme, un pañuelo, un chaleco con peso o una manta podría tener un efecto calmante, reduciendo potencialmente el estrés y la ansiedad en las personas autistas. Cuando un niño con autismo tiene también un trastorno del procesamiento sensorial, la terapia de presión profunda podría promover además la conciencia corporal.


El toque de presión profunda funciona porque el peso o la presión aplicados proporcionan una entrada propioceptiva. Esta entrada podría calmar el sistema nervioso central, lo que ayuda a procesar la información sensorial (Grandin, 1992).


Si ha observado que su hijo autista busca la presión profunda, puede ser porque está buscando información propioceptiva. Puede que muestren una fuerte preferencia por la ropa ajustada o que prefieran dormir bajo mantas y almohadas pesadas. Este tipo de estímulo táctil puede dejarles tranquilos, relajados y concentrados.

Para aprovechar la preferencia natural del niño por la presión profunda, los padres pueden optar por invertir en una manta o chaleco con peso. El peso añadido ejerce presión sobre las articulaciones y los músculos, dando al cerebro una mejor sensación de dónde está el cuerpo en relación con el espacio. Ésta podría ser una de las razones por las que la presión profunda proporciona una sensación de estar conectado a tierra.


La terapia de presión profunda también puede tener un impacto en el sistema nervioso autónomo (SNA). Este sistema regula los procesos corporales y está formado por el sistema nervioso simpático (SNS) y el sistema nervioso parasimpático. El SNS (a veces denominado sistema de lucha o huida) toma el mando cuando nos enfrentamos a una situación estresante.


Nuestro cuerpo depende de este sistema de alarma natural, pero si se mantiene al mando durante demasiado tiempo, puede producirse una sensación de ansiedad e irritabilidad. El sistema nervioso parasimpático, también conocido como sistema de descanso y digestión, tiene la función opuesta: ralentiza el ritmo cardíaco y relaja los músculos.


Lo ideal es que estos dos sistemas trabajen en armonía para regular los complicados procesos de nuestro cuerpo; sin embargo, las personas con trastornos del procesamiento sensorial suelen sufrir desequilibrios. La terapia de presión profunda puede ayudar a la regulación. También puede ayudar a la producción de neurotransmisores del bienestar como la dopamina y la serotonina, nuestras llamadas hormonas de la felicidad.


La dopamina y la serotonina producidas por la presión profunda podrían disminuir o contrarrestar los efectos del cortisol, la principal hormona del estrés de nuestro cuerpo. Esto puede ser importante para su hijo con necesidades especiales, que puede experimentar ansiedad y estrés de forma regular.


Muchos terapeutas ocupacionales apoyan el toque o la estimulación de presión profunda porque creen que cambia la excitación fisiológica (excitación como un aumento de la presión sanguínea y de la frecuencia respiratoria, y una disminución de la actividad del sistema gastrointestinal).


Debido a la relación entre el autismo y la excitación fisiológica anormal, se dice que la terapia de presión profunda es especialmente beneficiosa para los niños del espectro autista. Puede disminuir la excitación y reducir la sensación de estrés y ansiedad.





Un estudio de 2011 publicado en el Journal of Medical and Biological Engineering encontró resultados alentadores en la terapia de presión profunda; "Para los pacientes con altos niveles de ansiedad o excitación [fisiológica], las intervenciones [de presión profunda] actúan como un agente calmante o de enfoque para aumentar la actividad en la división parasimpática del sistema nervioso autónomo." Las mantas con peso beneficiaron a los sujetos del estudio al reducir la ansiedad e inducir un mejor sueño (Chen, Yang, Chi y Chen, 2012).


Si la presoterapia funcionara de forma similar en su hijo autista (aumentando la actividad de su sistema parasimpático) podría calmarlo y reducir el estrés. Cualquier padre que haya visto a su hijo en un estado emocional agitado, encontrará estos posibles beneficios alentadores.



Beneficios de la terapia de presión profunda para niños con autismo


Los beneficios de la terapia de presión profunda pueden ser especialmente valiosos para su hijo autista. La evidencia anecdótica sugiere que los niños del espectro se benefician de la presión profunda de muchas maneras diferentes; con la mayoría de los padres testificando una reducción significativa de la tensión y la ansiedad después de la terapia de presión. Estos resultados son alentadores y esperamos que allanen el camino para futuras investigaciones.


Un estudio piloto en el que se utilizó la Máquina del Abrazo de Grandin (Edelson, Edelson, Kerr y Grandin, 1999) obtuvo resultados alentadores al investigar los efectos de la presión profunda sobre la excitación y la reducción de la ansiedad en niños autistas. El estudio encontró apoyo a la hipótesis de que la terapia de presión profunda puede tener un efecto calmante para las personas con autismo, en particular las que presentan niveles elevados de ansiedad y excitación.


Otro estudio, que investigó los efectos de la presión profunda en jóvenes con autismo, encontró que la presión profunda era de beneficio inmediato para los participantes con autismo (Bestbier, Williams, 2017). El estudio sí encontró una amplia variedad en la respuesta y recomendó un seguimiento cuidadoso de la respuesta de los participantes a la presión.


El mismo estudio concluyó que la presión profunda era estadísticamente significativa para los participantes jóvenes y autistas. Los niños se beneficiaron, pero de diferentes maneras, lo que plantea que la terapia de presión profunda debe adaptarse a las necesidades específicas de cada niño.


La investigación pone de manifiesto lo individualistas que son los niños con autismo y lo variadas que son sus respuestas a la información táctil. Hay que observar cuidadosamente a cada niño y ajustar la terapia de presión profunda para garantizar que el tratamiento sea beneficioso. La terapia de presión profunda podría haber sido incluso más eficaz en algunos de estos estudios, si la terapia se hubiera adaptado a las necesidades individuales del niño autista.



Señales de que su hijo está buscando el aporte de la presión profunda


Los estudios clínicos y las pruebas anecdóticas pueden dar esperanzas a los padres, pero ¿qué señales debe buscar para establecer que su hijo está buscando la presión profunda?


La siguiente lista no es exhaustiva, pero puede indicar que el niño busca la presión profunda:


  • Duerme con muchas mantas pesadas (incluso en verano), prefiere dormir bajo almohadas o con un número excesivo de peluches

  • Le gusta la ropa ajustada, puede pedir que le aten los cordones de los zapatos muy apretados, se envuelve con bandas elásticas alrededor de los brazos y las piernas

  • Le gusta que le envuelvan, le envuelvan o le abracen fuertemente

  • Le gusta estar en espacios pequeños

  • Puede tener comportamientos aparentemente "inapropiados", como tocar a las personas, lamer superficies, morder objetos no alimentarios, buscar estímulos sensoriales

  • Rechinar los dientes, golpear la cabeza

  • Comportamiento que busca el estímulo táctil, como apoyarse en las personas o chocar continuamente con los muebles

  • Actividades de presión profunda para probar en casa

  • Los terapeutas ocupacionales suelen recomendar una manta con peso, una almohadilla para el regazo o un chaleco con peso cuando los padres quieren empezar una terapia de presión profunda. Estos productos pueden reducir la ansiedad, calmar al niño y mejorar su concentración, entre otros muchos beneficios.


También hay actividades que puedes probar en casa con tu hijo para ver cómo reacciona a la presión profunda. Es posible que tarde un tiempo en disfrutar de la sensación, pero si el niño tiene una reacción negativa continuada, la terapia no debe continuar sin consultar con un terapeuta ocupacional.



Algunas de estas actividades son:


  • Protocolo de cepillado de Wiilbarger

  • Abrazos de oso o aplastar al niño con almohadas grandes, teniendo cuidado de no aplicar demasiada presión

  • Enrollar al niño firmemente en una manta o colchoneta de gimnasia, como un burrito o una momia

  • Hacer rodar una pelota grande (pelota terapéutica) sobre el niño ejerciendo una presión firme pero no excesiva

  • Masaje profundo

  • Es muy importante no forzar nunca estas actividades. Si tu hijo autista tiene un trastorno del procesamiento sensorial (que provoca una mayor sensibilidad táctil), estas actividades pueden no ser adecuadas. Empiece despacio y observe con atención la respuesta de su hijo.


Aunque se necesita más investigación para ver cómo responden los niños del espectro con diferentes problemas sensoriales a la terapia de presión profunda, el veredicto actual es positivo con beneficios como la reducción del estrés, el aumento de la felicidad y un efecto calmante significativo.


Hay muchos productos notables, diseñados para proporcionar los máximos beneficios de la presión de toque profundo. Es posible que quiera discutir con su terapeuta ocupacional opciones como chalecos con peso, mantas y almohadillas para el regazo.


Es posible que tu hijo te pida una presión de tacto profundo al adoptar un comportamiento de búsqueda sensorial. Comience por darle a su hijo abrazos de oso, rodeándolo con sus brazos. Toma nota de la respuesta de tu hijo y asegúrate de que el nivel de presión es el adecuado. A continuación, puedes recurrir a tu terapeuta ocupacional, pidiéndole consejo para incorporar la terapia táctil a tu vida diaria.



Referencias


Bestbier, L., y Williams, T. I. (2017). Los efectos inmediatos de la presión profunda en jóvenes con autismo y dificultades intelectuales severas: Demostrando las Diferencias Individuales. Terapia ocupacional internacional, 2017, 7534972. Recuperado el 13 de enero de 2021, de https://doi.org/10.1155/2017/7534972


Blanche, E. I., Reinoso, G., Chang, M. C., & Bodison, S. (2012). Dificultades de procesamiento propioceptivo entre los niños con trastornos del espectro autista y discapacidades del desarrollo. The American journal of occupational therapy: official publication of the American Occupational Therapy Association, 66(5), 621-624. https://doi.org/10.5014/ajot.2012.004234.


Chen, H.Y., Yang, H., Chi, H.-J., & Chen, H.-M. (2012). Efectos fisiológicos de la presión de toque profundo en el alivio de la ansiedad: El enfoque de la manta ponderada. Journal of Medical and Biological Engineering, (33)(5), 1-8.


Grandin, T. (1992). Efectos calmantes de la presión del tacto profundo en pacientes con trastorno autista, estudiantes universitarios y animales. Journal of Child and Adolescent Psychopharmacology, 2(1), 63-71. doi: 10.1089/cap.1992.2.63. Obtenido el 13 de enero de 2021, de https://doi.org/10.1089/cap.1992.2.63


Krauss K. E. The effects of deep pressure touch on anxiety. The American Journal of Occupational Therapy. 1987;41(6):366-373. doi: 10.5014/ajot.41.6.366. Extraído el 14 de enero de 2021 de https://doi.org/10.5014/ajot.41.6.366


Stephen M. Edelson, Meredyth Goldberg Edelson, David C. R. Kerr, Temple Grandin; Behavioral and Physiological Effects of Deep Pressure on Children With Autism: A Pilot Study Evaluating the Efficacy of Grandin's Hug Machine. Am J Occup Ther 1999;53(2):145-152. https://doi.org/10.5014/ajot.53.2.145




Katherine G. Hobbs, AA


Katherine G. Hobbs, AA tiene un título de Asociado de Artes en Comunicaciones y ha enseñado a niños de edad preescolar y primaria de todas las capacidades. Reside en Florida y su pasión por la concienciación sobre el autismo comenzó cuando era niña en la escuela primaria con una querida amiga.

Sitio web: katherinehobbs.com Instagram: @one.wild.and.precious.life



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