El metro y el autismo




POR IGNACIO PANTOJA

Fuente: Autismo en vivo | 17/08/2021

Fotografía: Pixabay



Bien, mi facultad seguirá cerrada por tercer año consecutivo, por la covid-19, eso quiere decir que me quedaré encerrado en casa por tercer año, también consecutivo.


Pero siempre todo tiene un lado bueno.


Por un lado, no tendré que estar en la facultad, el lugar donde me he sentido más ghosteado de toda mi vida, no solo ya por ser autista, sino por la enorme diferencia generacional con mis compañeros… pero es otra historia y como tal será contada en otra ocasión ;)


Quería hablar de algo que nos molesta a la mayoría de autistas: el transporte público y, en concreto, el metro.


Bien, cuando me desplazo a mi facultad tengo que coger la odiosa línea 6, hasta llegar a Ciudad Universitaria donde se haya la facultad de farmacia… es cierto que cuando iba a la facultad de biología de la UAM también tenía que coger el tren de cercanías, pero lo bien que lo pasaba con los compañeros hacía que mereciese la pena.


El metro… aquel lugar bajo tierra lleno de extraños.

Me molesta muchísimo, sobre todo en invierno, cuando se pone la calefacción, la gente va abrigada hasta la bufanda y no se puede ni respirar, los empujones, el sudor, el aliento de los demás, la ansiedad que lleva la gente. INSOPORTABLE.


Es tan molesto coger el metro que muchas veces con tal de no viajar no iba a la facultad, y es que le tengo verdadero asco y tensión.


Porque en el autobús puede que te pille un mal día, pero vas viendo el cielo.


Pero en el metro no ves más que túneles y gente angustiada con caras amargas.


Si hay un sitio yo me siento, me pongo la música a tope y dejo al mundo en pause, no pienso ceder el asiento.


Varias veces he tenido ataques de ansiedad en el metro, la gente me mira y se preocupa, empiezo a hiperventilar y a sudar.


Por ello conseguí que en la revisión de mi discapacidad me diesen la tarjeta para movilidad reducida, así algunos días mis padres me podían llevar a la facultad y luego devolverme aparcando en una plaza de personas con movilidad reducida. El tema es que me veo incapaz de viajar en metro, me crispa, me irrita, me angustia, es una sensación horrible de la que quiero escapar cuanto antes.


Otra cosa que de verdad me saca de quicio es la gente que toca y canta, me producen dolores y mareos de cabeza y cuando entran procuro cambiarme de vagón.


Y más aún con la desmotivación de saber que, cuando llegue a la facultad, voy a sentir miedo, miedo de encontrarme en un lugar hostil donde la gente me ghostea y donde me siento inseguro y amenazado.


Por ello, todo tiene su parte buena, la facultad seguirá cerrada, no sabemos hasta cuándo y yo seguiré en mi casa estudiando por el cacharro, pero no tendré que soportar el inmenso agobio de ir en el metro.


PD: quiero decir que durante la estancia en esta facultad, hubo una persona que me ayudó mucho a viajar en metro, recorría conmigo parte del trayecto y era muy amable y cariñosa conmigo, por motivos de privacidad no diré el nombre ni el apellido de esa persona a la que ya no conservo, pero un afectuoso saludo desde aquí y la dedico este artículo :)




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