El mirador




POR IGNACIO PANTOJA

Fuente: Autismo en vivo | 26/08/2022

Fotografía: Pixabay



Nuevo relato de Ignacio Pantoja en el que describe la soledad extrema con un lenguaje que no dejará a nadie indiferente.


El lugar más alto del mundo era demasiado alto, ni siquiera podía verse alzando la vista, pues se perdía más allá del cielo.


Desde ahí podía verlo todo, aunque ya su pelo era gris y le faltaban dientes.


Había nacido allí, no recordaba otro lugar en el que había estado.


Las frutas caían de arriba, no se sabe de dónde, pero al igual que las aves que iban cayendo poco a poco, las iba usando para alimentarse, así llevaba viviendo 80 años.



Solamente estaba ella, en esa especie de lugar circular lleno de hierba con la pequeña cabaña que había construido manualmente con los árboles que existieron hace mucho tiempo.


Y así pasaban los días, los meses y los años; comía, dormía y soñaba pero no podía hacer nada más.


Su única actividad consistía en mirar hacia abajo.


Podía ver pueblos, ciudades y seres que se parecían a ella y con los que le gustaría poder acercarse a ellos y hablar. Su capacidad de visión era impresionante, quizá agudizada por tantos años de soledad.


Igual algún día, llevaba pensado durante décadas, saltaría al abismo y podría relacionarse con ellos, pero el miedo a la caída era tal que superaba su necesidad de convivir con otros seres humanos.


Sus ojos ya vidriosos miraron al horizonte y vieron apagarse la luz, el ocaso de un día más o un día menos.



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