Fortalezas Asperger: necesitar y (no) querer




POR JORDI PERA SEGARRA

Fuente: Autismo en vivo / 04/04/2021, Barcelona

Fotografía: Pixabay



Las fortalezas Asperger son frecuentemente valoradas muy positivamente en cuando se pregunta fríamente acerca de ellas, en tanto que son racionalmente beneficiosas para la organización. Sin embargo, a la hora de la verdad no se valoran lo suficiente.


Explica Daniel Kahneman, experto en economía conductual y Premio Nobel de Economía, que nuestro cerebro funciona con dos sistemas operativos: uno que podríamos llamar el piloto automático, más instintivo, y otro más reflexivo o racional en el que se procesa la memoria y se utiliza para las tareas en las que todavía estamos en proceso de aprendizaje o que simplemente no hemos hecho nunca. El instintivo es sin duda por el que nos guiamos en la mayor parte de las decisiones, en la medida que son decisiones para las que creemos que ya tenemos toda la información relevante o experiencia suficiente.


Estrechamente relacionado con esto, hay que añadir que los humanos somos seres eminentemente emocionales, pues tomamos decisiones en buena parte condicionados por nuestras emociones, y muy raro es el caso en que tomemos decisiones puramente racionales que vayan asociadas a emociones negativas. El bienestar emocional es clave en la mayor parte de la toma de decisiones, y me atrevo a añadir que en los países latinos lo es aún más.


Todo ello es para explicar que, si bien somos capaces de valorar positivamente las fortalezas de un Asperger, a la hora de tomar decisiones, domina la inercia de valorar los candidatos según los parámetros estándar que incluyen la necesidad de entenderse bien con los demás, aprendizaje rápido y flexibilidad (aspectos en los que los Asperger suelen fallar más), por encima de las valoraciones racionales.


Asimismo, las emociones que pueda generar un neuro-típico son, por lo general, mejores que las que generan los Asperger, por el hecho de ser diferentes, por la incomprensión de dicha diferencia, y por algunas de las actitudes típicas de los Asperger, como son la falta de empatía, la rigidez o la actitud excesivamente sincera en aspectos en los que es preferible no serlo tanto.


Todo ello explica la tendencia al rechazo hacia los Asperger, a pesar de la buena fe y la valía profesional que ellos puedan tener, simplemente porque el sistema de valoración y toma de decisiones de los neuro-típicos es demasiado apegado a lo convencional (y la seguridad que ello genera) y las emociones positivas que ponen a los neuro-típicos en situación mucho más favorable de lo que seguramente es razonable en un proceso de selección de personal.


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