La herencia del virus




POR IGNACIO PANTOJA

Fuente: Autismo en vivo | 17/10/2021

Fotografía: Pixabay



Este lunes 25 de octubre volveré a la facultad.


No voy desde el 9 de marzo de 2020.


Más de un año de estarme en casa encerrado.


Durante este año no me he relacionado apenas con nadie fisicamente, casi todo vía on line, teléfono, google meet, wasap, Instagram etc…


Si antes estaba ya súper deprimido, las consecuencias de la pandemia han hecho que me haya resignado hasta tal punto que ya ni quiero relacionarme.


No sé si es depresión o qué es, pero no me apetece nada salir de casa, me siento aburrido, apático, sin ganas de nada, ni de salir con nadie, ni de reír con nadie, ni de ir a ninguna parte.


Me paso los días entre cuatro paredes, o durmiendo o estudiando pero nada me motiva, por mucho que alguien quiera quedar conmigo soy incapaz, por más que me propongan planes me quedo en casa en un estado catatónico de pereza y miedo a salir de casa.


Hace ya tantísimo tiempo que dejé de insistir a la gente de quedar conmigo que, ahora, es al revés, ya no me apetece salir con nadie.


Dicen que vivir no solo es respirar, pero en muchos momentos ya siento que sí, que vivir solo es respirar.


En fin, como autista siempre he querido estar algo solo, he amado la soledad pero siempre con límites… antes quería hacer amigos, quería salir… ahora solo me apetece estar en casa.


La herencia del virus no solamente ha sido la enorme cantidad de muertes, las polémicas políticas por las vacunas sino cómo nos ha afectado a nuestra salud mental.


Personalmente creo que necesitaré otro año para alcanzar mi salud y atreverme a salir de casa, espero que con la rutina de volver a la universidad eso me ayude.


Os iré contando. Pero veo las cosas muy negras, cada vez más negras como tiempo de noche hay en el día a medida que avanza el otoño.







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