La soledad y la paz




POR IGNACIO PANTOJA

Fuente: Autismo en vivo | 20/07/2021

Fotografía: Pixabay



En verano de 1996 llegó a mis manos un ejemplar de “El misterio del solitario” de Jostein Gaarder, libro que me marcó profundamente y aunque parezca poco creíble ha dirigido mi vida en el último cuarto de siglo.

Quien no haya leído ese libro o mis anteriores artículos y no lo comprenda, en aquel libro se expone una visión horrible de la soledad, al menos yo lo entendí así y por ello, desde entonces, comencé a hacer aquello que no había hecho hasta entonces: empezar a relacionarme con los demás.


Con mis iguales, con los otros niños del colegio Estilo, pues cursaba ya 1º de la E.S.O. y hasta entonces me había dedicado únicamente a dar vueltas solo por el patio ante la sorpresa de compañeros y profesores.


Pero la pregunta es: ¿yo quería realmente relacionarme o fue algo impuesto por la sociedad? Por mi familia, mis profesores, mi psicólogo, etc…


¿Me hubiera ido mejor sin intentar hacer amigos?


Mis experiencias sociales no son buenas, ya he comentado varias veces los maltratos que sufrí tanto en el Estilo como en el Ágora, no quiero decir que fuesen malos colegios, al contrario, me trataron de ayudar y salvo pocos profesores que me hicieron más difícil la existencia, el balance fue positivo, salí de allí con acceso a la universidad… pero hay ángulos muertos que los profesores no ven y donde se produce el bullying a los autistas.


Mi experiencia en la facultad de biología de la UAM fue diferente, allí no sufrí bullying, pero como he contado muchas veces sí la indiferencia y la marginación de algunos compañeros, otros sin embargo me trataron con mucho afecto, pero muchas veces no cuajó por mi falta de habilidad social y dejadez.


Y esto es lo que me pregunto ahora: ¿me hace falta tener amigos y forzarme a salir con ellos? ¿o necesito paz y tranquilidad y relacionarme lo justo?


Entre las demás personas autistas no me ha ido bien salvo pocos casos, he encontrado un mundo tóxico de envidias donde se me ha insultado de varias maneras.


Estoy cansado de hacer amigos.


Estoy cansado de hacer vida social.


Estoy harto de forzarme a salir de casa.


Estoy harto…


Estoy mucho más tranquilo y relajado solo, quizá en la Isla Mágica hubiese encontrado la paz que tanto necesito.


Solo necesito eso que me dejen en paz, por primera vez en 25 años lo he comprendo, el “más vale solo que mal acompañado”.


Aprecio a los pocos amigos que tengo pero no quiero forzarme, ni insistir, ni agobiarme, ni estresarme, ni violentarme por hacer amigos y salir con ellos.


Puede que esto sea transitorio pero ahora necesito estar solo, encontrar la paz espiritual y el descanso que me merezco.





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