Lo que no se ve y se ve del autismo




POR CHUS MARTÍNEZ

Fuente: Autismo en vivo | 25/11/2021

Fotografía: Pixabay



Día a día, las personas con TEA, realizan grandes esfuerzos para adaptarse a los diferentes ámbitos de la vida. Me atrevo a afirmar que, detrás de cada persona con TEA hay una historia de lucha y de superación, sin lugar a dudas.


Convivir con el trastorno no es fácil, empezando porque físicamente no es visible, no hay ningún rasgo físico que determine si una persona tiene TEA o no. ¡No se ve! Quizás este sea el mayor hándicap al que se enfrentan las personas con TEA.


Recuerdo la primera vez que vi a una niña con autismo. Me quedé prendada de sus ojos azules. Jugaba con unas hojas debajo de un árbol del patio del colegio. Tenía en mi mente todo el manual de estrategias, procedimientos, maneras de intervenir con las personas con autismo, sin embargo, no hice nada. Me quedé en una esquina, observándola, ensimismada ante cada movimiento que hacía con sus dedos, con las hojas, tirándolas hacia arriba y hacia abajo, viéndolas caer, una y otra vez. ¡Daba tanta paz! Estaba la niña tan a gusto, tan tranquila, que lo único que hice fue respetar su momento. Dejando a un lado todo el manual de intervención memorizado. A partir de este momento, entendí que hasta que no se comprende el TEA desde dentro poco se va a ayudar a las personas que han nacido con esta condición, y mucho menos a sus familiares. De nada sirven los conocimientos si no van acompañados de comprensión y respeto.


Hagamos trabajo de observación. Pensemos en alguien cercano con TEA, y vamos a enumerar lo que se ve y lo que no se ve de ella, para determinar que es lo que en realidad deberíamos ver.



Observemos a la persona con TEA


Lo que NO se VE


Las alteraciones que muestran en comunicación y lenguaje, en el área social, en las capacidades de anticipación y de flexibilidad cognitiva, a nivel sensorial, etc. están presentes en la mayoría de las personas con TEA, de forma muy variada entre unas y otras, pero de manera invisible.


Tampoco se ve la sensación de no controlar lo que ocurre inesperadamente, cuando hay que salirse de lo programado, lo previsto, cambiar de una actividad a otra, no entender lo que los demás quieren de ellas, o que deben hacer o decir en determinadas circunstancias y que pueden desencadenar ataques de ansiedad o de desregulación.


No se ve la necesidad de ayuda y de acompañamiento que muchas veces necesitan los familiares de la persona con TEA y muchas de ellas acaban aislándose socialmente.

No se ven las intervenciones y orientaciones dadas por los profesionales para que la persona con TEA se desarrolle de manera óptima en el contexto social donde ha nacido, con el único fin de lograr su bienestar.


Esto, es solo una breve descripción de la parte invisible que acompaña a las personas con TEA.



Lo que SÍ se VE


Físicamente no notaremos nada, no hay ninguna señal que nos indique que estamos ante una persona con TEA, pero si veremos su conducta. Posibles balanceos del cuerpo, aleteos de brazos, sacudidas de manos, morderse los nudillos de las manos, taparse los oídos, movimientos repetitivos de dedos, autolesiones, pataletas desproporcionadas, miradas ausentes, deambulaciones hablando solos/as, expresiones faciales no acordes con la situación, ver de manera repetitiva secuencias de películas, alinear objetos, encender y apagar luces o abrir y cerrar puertas, realización de una misma cadena de acciones a modo de rutina ante determinadas situaciones, repeticiones de palabras, de estructuras lingüísticas sin afán de comunicar, intereses desmesurados por diversos temas, conductas diferentes cuando están con los demás, hacer siempre lo mismo de la misma manera, etc.



Lo que deberíamos VER


A la persona por encima de todo, tenga la condición que tenga.


En una sociedad diversa como la nuestra, las personas con TEA necesitan sacar todo su potencial y solo se podrá conseguir desde la comprensión y el respeto hacía ellas.


Comprendamos que las personas con TEA necesitan amor, tranquilidad y ayuda, como los demás.


Hagamos visible a las personas con TEA. Observemos desde dentro, desde lo que No se VE, para así dar sentido a lo de fuera, lo que Si se VE.


Porque la superación también debe estar en cada uno de nosotros, los que nos llamamos neurotípicos.



Mª Jesús Martínez Molina es Pedagoga. Posee un master en Psicopedagogía e Inteligencia Emocional. Es experta en intervención logopédica de patologías del lenguaje; y en neurolingüística y neuroeducación. Hace 20 años, junto a su socia, fundo Cetea, gabinete especializado en el tratamiento y seguimiento de personas con TEA. Actualmente comparte su tiempo entre Cetea gabinete y plazaTEA, la primera comunidad virtual especializada en TEA.




María Jesús Martínez Molina


Pedagoga, experta en intervención logopédica de patologías del lenguaje y en neuroeducación y neurolingüística Más de 20 años de experiencia exclusiva en TEA. Socia fundadora del gabinete CETEA y Cetea ediciones. Autora del programa de Habilidades Sociales y Los problemas de conducta en adolescentes con TEA. Ha impartido cursos organizados sobre atención educativa de personas con TEA en colegios e institutos públicos y privados con aulas específicas de alumnado con TEA, en departamentos de atención a la diversidad de algunas comunidades autónomas y en escuelas de padres de asociaciones.




http://www.plazatea.net

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