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Tener una hija muda




POR GABRIEL MARIA PÉREZ

Fuente: Univers Àgatha | 26/11/2023

Fotografía: Pixabay



Tengo una hija muda, sí, no habla y tiene enormes dificutades para comunicarse, lo que le provoca estados anímicos variados, desde insomnios, inapetencia, seriedad, silencio o absolutamente lo contrario.


Son muchos años conviviendo con esta persona que no suelta ni una sola palabra.


Su poca verbalidad fue desapareciendo muy rápidamente cuando solo era un bebé.


Sí, llegó a decir, papapapapapa, mamamamama, tatatatatatata y algún que otro intento de vocalizar, pero muy rápidamente estas clásicas primeras palabras o intentos de palabras que todas las criaturas humanas de pocos meses emiten desapareció, dando paso a rabietas, a miedos a las sombras y a un silencio resquebrajado, a veces, por gritos contundentes, por cantos hiper-agudos, por benévolas y maravillosas risas, o por sombras, ojos oscuros y cerrazón hacia lo que la rodeaba.


Sí, tengo una hija muda y no imagináis lo que puede ser, porque si no sabe hablar, no te sabe decir qué le pasa, qué le duele, si es hambre, sed, dolor, ganas, ansiedad, etc.


Sus ojos se encienden cuando parece estar feliz, su entorno vibra de alegría cuando se le dibuja esa sonrisa, tantas veces sin venir a cuento, pero, ¡tan luminosa!


Pero sí, mi hija es muda y a veces, tú pones palabras en ella, impostando su voz, y así te haces la ilusión de que habla.


¡Y cuántas veces hemos soñado que hablaba, que nos pedía cosas, que razonaba!


Tenemos suerte, mi hijita no se auto-lesiona, ni, de momento, tiene ataques epilépticos, ni nos pega, no, al contrario, muchas veces busca el contacto cuerpo a cuerpo, como si de una gatita se tratara.


En el autismo el mudismo tiene una alta prevalencia y no tiene un diagnóstico de “Autismo no verbal”. Algunos usan algunas palabras, pero tienen altas dificultades para enlazarlas, encadenar un lenguaje con significado. Otros realizan ecolalias o sea, repetición de palabras sin sentido. A falta de este lenguaje hablado o escrito, muchas de estas personas con autismo aprenden gracias a los pictogramas, y muchos con terapias conductuales que no todos acaban de asimilar.


Ese sería el caso de mi hija.


Porque sí, mi hija es muda, y le cuesta comunicarse y se esconde bajo la seriedad, alguna esterotípia, algunas patadas al suelo, y muchas veces regresa de su auto-ausencia con la luz de su sonrisa y pequeñas carcajadas de alegría.


No, no es fácil tener una hija muda.



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