Un grupo de rasgos vinculados a mutaciones raras en un gen relacionado con el autismo


Falta de aislamiento: Las mutaciones en el gen MYT1L desactivan un factor de transcripción importante para las células que producen mielina, que recubre las fibras nerviosas./ Cortesía de Biophoto Associates / Science Source



POR ANNA GOSHUA

Fuente: Spectrum | 20/12/2021

Fotografía: Autism Spectrum



Las personas con mutaciones en el gen MYT1L, vinculado al autismo, presentan diversos rasgos, como retraso en el desarrollo y discapacidad intelectual.


Según un nuevo estudio, las personas con mutaciones en el gen MYT1L, vinculado al autismo, presentan diversos rasgos, como retraso en el desarrollo y discapacidad intelectual. El gen codifica un factor de transcripción importante para las células que fabrican mielina, que aísla las células nerviosas, y es deficiente en algunas formas de autismo.


El trabajo, publicado el 8 de noviembre en Human Genetics, representa el estudio más detallado hasta la fecha de los rasgos asociados a las mutaciones de MYT1L.


"Queríamos reunir más casos para ofrecer un cuadro clínico y molecular más claro de la enfermedad a los científicos de laboratorio, a los clínicos y también a los pacientes y familiares", afirma la investigadora del estudio Juliette Coursimault, médico-investigadora del departamento de genética del Hospital Universitario de Rouen (Francia). Ella y sus co-investigadores describieron a 62 personas, mientras que la literatura anterior sólo incluía 12 casos.


La nueva caracterización "beneficiará a los médicos en el diagnóstico y las estrategias de tratamiento cuando llegue a su consulta un paciente con la mutación MYT1L", afirma Brady Maher, investigador principal del Instituto Lieber para el Desarrollo del Cerebro de la Universidad Johns Hopkins de Baltimore (Maryland), que no participó en el estudio.


Los investigadores identificaron y revisaron los datos de 22 personas con mutaciones de MYT1L que habían sido descritas en la literatura académica, y recogieron datos clínicos y moleculares de otras 40 personas, de entre 1 y 34 años, con variantes patogénicas probables o confirmadas de MYT1L. Reclutaron a los participantes a través del Hospital Universitario de Rouen y de redes de intercambio de datos como GeneMatcher, que conecta a médicos e investigadores.


Casi todos los integrantes de la cohorte presentan un retraso global en el desarrollo y problemas de conducta, y el 70 por ciento tiene discapacidad intelectual. Casi el 60 por ciento son obesos, el 43 por ciento tienen una sospecha clínica o un diagnóstico formal de autismo, y el 23 por ciento tienen epilepsia.


Además, los investigadores describieron rasgos que no se habían relacionado anteriormente con las mutaciones de MYT1L, como el retraso en el desarrollo y las dificultades de alimentación.


"La recopilación de grandes conjuntos de casos para comprender el fenotipo es esencial para profundizar en nuestra comprensión de estas formas de autismo y discapacidad intelectual", afirma Joseph Dougherty, profesor asociado de genética y psiquiatría de la Universidad de Washington en San Luis (Misuri), que no participó en el estudio.


Los rasgos de los participantes eran muy similares, independientemente del tipo de mutación del MYT1L que tuvieran, quizá porque todas las variantes inactivan una de las dos copias del MYT1L y disminuyen la expresión del gen de forma similar.


Es probable que el tipo de mutación del MYT1L actúe en combinación con los "antecedentes genéticos únicos de un individuo para determinar la gravedad de sus síntomas", afirma Maher.


Aún se desconoce cómo las mutaciones de MYT1L conducen a estos rasgos. Los investigadores señalan que es especialmente preocupante la prevalencia de la obesidad entre las personas con enfermedades asociadas a MYT1L.


El mapeo del patrón de aumento de peso en los participantes con sobrepeso y obesidad reveló una edad media de aumento rápido a los 3 años y medio. Estos niños fueron capaces de normalizar su peso una vez que sus padres empezaron a controlar su ingesta de alimentos, lo que sugiere que la obesidad de inicio temprano puede ser una característica de las condiciones de neurodesarrollo asociadas a MYT1L y que estos niños se benefician de una intervención temprana, dicen los investigadores.


Los investigadores afirman que los pasos futuros importantes consisten en modelar los trastornos del neurodesarrollo asociados a MYT1L en modelos celulares, tisulares y animales.


"Si comprendiéramos qué variantes genéticas comunes proporcionan resistencia o protección, podríamos desarrollar terapias basadas en estos conocimientos", afirma Maher.


Cite este artículo: https://doi.org/10.53053/DGGE3322




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