Vengarse del narcisista




POR JUAN FRANCISCO RODRÍGUEZ PÉREZ

Fuente: Autismo en vivo / 26/01/2021, Madrid, España

Fotografía: Pixabay



Vengarse del abusador es uno de los manjares más preferidos por las víctimas del abuso emocional, algo de lo que puede tentar hasta el punto de obsesionarse con la misma venganza. Sin embargo, la imaginación nunca es igual a la realidad…


Vengarse del narcisista… vengarse del narcisista

Ese pensamiento obsesivo de querer destruir a esa personalidad abusiva de la que tanto ha hecho daño tanto a la integridad como a la dignidad de uno mismo. Ese pensamiento insistente de querer rendir cuentas con el abusador al considerar que se tiene en poder de uno mismo la verdad absoluta de la situación, y que… por ende, hay que aplacarla sin importar el resto. Ese pensamiento repetitivo del que no deja tregua ni descanso al buscar una compensación por todo el daño sufrido, creyendo que con la destrucción de la otra persona puede obtener esa paz de la que tanto ansía. Ese pensamiento primitivo del que impide pensar, sintiéndose impotente al no poder llevar esa sed de justicia que tiene en sus cabales…


Miren, por muy monótono y monotemático que pueda saber esto, el hecho de querer buscar venganza al narcisista de turno o al psicópata integrado del que ha hecho tanto daño a la identidad, personalidad, integridad y dignidad es, sorprendentemente, uno de los pensamientos más normales que tienen todas las víctimas del abuso emocional. Eso ya es con o sin TEA.


El buscar la venganza es considerado como una secuela del abuso debido a que, para ello, el abusador se ha encargado personalmente, ya sea directa o indirectamente, de causar una devastación excesivamente tremenda en la vida de la otra persona, siempre con el objetivo de que la víctima centre su atención en el mismo maltratador para así convertirlo en un recipiente vacío de emociones y de sentimientos (Al menos los positivos) con el propósito de que el maltratador pueda saciar su dependencia emocional en base a que los otros sean los dependientes emocionales de él mismo para así poder reafirmar su egolatría y su egocentrismo en base a verse como un dios de todo el plano existencial. Y cuando hablo de todo el plano existencial, es incluso de llegar a creerse de que ellos han creado el mundo para que le sirvan en todos sus caprichos, siendo esto un reflejo de que ellos necesitan impulsivamente consumir a todo el prójimo por cuestiones de un vacío emocional del que son incapaces de gestionarlo si no es en base a tener las reacciones emocionales del prójimo para así poder reafirmarse en el mundo en el que están para así evitar que ellos mismos caigan en un estado de psicosis que los puedan conducir a la locura extrema, pudiendo llegar al mismo suicidio.


Si bien es cierto que el sentimiento de venganza hacia alguien, no necesariamente se tiene que tener con un depredador emocional, pudiendo haber riñas entre los mismos empáticos que, de una forma u otra, puedan durar desde apenas unos días, semanas o meses hasta perdurar de manera persistente. La diferencia entre el sentimiento de venganza hacia una persona medianamente normal o neurodivergente de un vampiro emocional es que con los primeros se pueden producir, o bien por una cuestión de fallas en la educación emocional de los mismos chavales, o bien es por una rivalidad enfermiza que ellos han tenido, teniendo como consecuencia el tener que enfrentarse en lo que sea y como sea para imponer la supremacía en el otro. En cambio, con un ser perverso y maligno como lo es el mismo narcisista, él ha tenido desde el principio intenciones de querer destruir a la otra persona, la que sería su siguiente víctima de la depredación emocional, haciendo que, de cumplir con ello, que los pensamientos obsesivos de la misma víctima se centren en el acosador al estar en un estado de hipervigilancia del que se encuentra constantemente en alerta roja, lo que hace que esa persona completamente despojada de su yo interior piense en querer devolver todo lo que ha sufrido al abusador por cuestiones de una malignidad de la que se camufló su agresor, y que… al haberse encargado también de llevar a cabo campañas de difamación en su contra, ahora es la víctima todo lo que el mismo agresor ha querido ver en la otra persona para así evitar que la envidia patológica le carcoma, ya que es la misma envidia patológica la que le hace estar en un estado de frustración, llevándole a una necesidad excesiva de destruir a todo el prójimo para así evitar que esa misma envidia lo vuelva verdaderamente demente.


Pensar que vengarse de una persona normal es igual a vengarse de un abusador cuyo trastorno/desorden de la personalidad es impactante es, en gran medida, subestimar el poder maligno y abusivo de estos narcisistas patológicos, añadiendo también otros elementos de carácter enfermizos, como lo es la envidia patológica de la que ellos mismos carcomen. Una envidia patológica que tienen debido a su incapacidad absoluta de poder conectarse emocionalmente con nadie, trayendo como consecuencia a todos ellos una frustración de la que solo puede calmarse con la devastación tanto psicológica como emocional de la otra persona.


Es por eso por lo que nunca, pero nunca, hay que poner a prueba la malignidad de estos seres completamente vacíos de sí mismos ya que, una de las cosas que más envidian por encima de todo es el yo mismo que tienen los demás, cosa de la que todos estos seres malvados no lo tienen al tener todos patrones de conducta completamente similares en respecto a abusar del prójimo, pudiendo costar muy caro a todas aquellas personas de cualquier tipo el tener la osadía de desafiar la crueldad y la vileza de estos seres, pudiendo ser ellos mismos las futuras víctimas del abuso narcisista o psicopático con independencia absoluta de si son neurotípicos o neurodivergentes.



Explicando la mente de una víctima del abuso emocional


La mente de una víctima del abuso emocional puede tratarse como de alguien del que su único propósito es querer destruir al abusador. Solo piensa en destruir al abusador al haberse sido expuesto a unas artimañas de manipulación y de devastación emocional inimaginables para su lógica empática. Una lógica empática en el cual, si no se ha tenido mucha experiencia con estos maltratadores, hace ver que las personas, aunque puedan tener su lado oscuro, no son tan destructivas ni tan perversas como para desear la destrucción o incluso la muerte de la otra persona, algo de lo que la convierte en un blanco perfecto para sus depredaciones (O destrucciones emocionales) al desconocer un perfil lleno de conflictos internos como lo es un narcisista, un sociópata o un psicópata.


Esa lógica empática es la que causa a la misma víctima que considere esa escena como una inaceptable. Tan inaceptable e inadmisible considera todo lo vivido que, su mente trabaja a mil por hora para poder trazar su venganza contra el causante de toda esta crueldad sin control y sin límites desatada hacia su propia vida.


Y alguno dirá, ¿Puede pensar en la víctima en otra cosa distinta a la venganza al abusador?


Por poder puede, eso está claro. Lo que sucede es que la otra persona ha sido tergiversada y manipulada para que su centro de atención esté en el abusador, siendo muy difícil, por no decir casi imposible, que la persona piense en otras cosas de forma sana porqué el verdadero plan del mismo abusador es hacer que el centro de atención de la víctima no esté en sí misma, sino que esté para él, para él mismo. Él vive de ser el centro de atención de los demás ya que precisa de las reacciones emocionales y de la atención de los demás para poder reafirmar su existencia ya que ellos solo viven a través del reflejo de los demás, siendo esto una gran prueba de que ellos, a nivel personal, tienen una incapacidad absoluta de verse a sí mismos, lo que provoca que se odien en extremo al no tener personalidad propia. No tienen personalidad propia ya que, aunque es cierto que entre dos narcisistas, sociópatas y psicópatas pueden existir diferencias abismales, todos ellos en común tienen los mismos patrones de conducta abusivos. Lo único que podría “diferenciar” a ellos es el hecho de tener ciertos gustos, como lo es por ejemplo el mundo de los deportivos o los videojuegos, pero realmente, si se analiza de forma objetiva, todos ellos tienen el mismo patrón de conducta perverso de estar dando caza a los demás como si ellos fueran leopardos en medio de una ciudad, ahí completamente sueltos y cazando para devorar las energías de sus víctimas para así poder mantenerse psíquicamente.


Esto hace, guste o no, que las víctimas del abuso emocional estén completamente pendientes de lo que hace el abusador al considerar la destrucción del mismo abusador a su yo mismo como algo aborrecible. Ante esto, lo que pasa es que él, llevando ya un tiempo con esa necesidad de buscar venganza, que empiece a trazar planes como un obseso al considerar que su vida fue devastada hasta el punto de que nada, absolutamente nada, importa más que la misma venganza.


Aunque, el cómo la persona en cuestión quiere llevar a cabo su venganza depende de la personalidad en sí, generalmente todas ellas se ponen a analizar desesperadamente todo el maltrato y todo el abuso al que fueron sometidos, llegando incluso al punto de priorizar la venganza por encima de todas las cosas, pudiendo llegar a extremos de sacrificar a quien sea y como sea para poder trazar su justa venganza, o eso es lo que piensa la persona que ha sido abusada de la forma más vil y despiadada posible.


Como las víctimas del abuso emocional generalmente buscan venganza, ellas trabajan la mente y el cuerpo de una forma excesivamente obsesiva e insana en buscar el lugar, el momento e incluso las palabras o los actos que hacer para así tratar de recompensar un ego herido, devastado y humillado al creer en lemas al estilo de “Ojo por ojo, diente por diente”, creyendo que así pueden volver a la normalidad sin tener ellas que cambiar.


Piensan que ellas están en su derecho de hacer la justicia que les corresponde, haciendo que, hasta ellas mismas, aunque sea con agonía y melancolía, sueñen todos los días con ver al maltratador devastado, destruido, siendo un reflejo de cómo se sienten en ese momento, porqué eso es el concepto que tienen de justicia. Un concepto completamente inundado por la de emociones y sentimientos negativos que tienen hacia el maltratador, siendo los más notables el rencor, el odio, el dolor y la indignidad. Pues ellos son, desafortunadamente, un mero reflejo del mismo narcisista, sociópata o psicópata, un reflejo de lo que son realmente ellos, seres completamente vacíos y sin sustancia de ningún tipo, habiendo arrebatado esa sustancia a los demás para poder sobrevivir en el mundo donde están. Y las víctimas, habiendo recibido lo que se suele decir de ellas como una violación de su alma, siendo esta confirmación una verdadera prueba de que ellos han sido destruidos por personalidades megatóxica, una confirmación característica de toda persona que se ha sentido realmente indignada por una abominación monstruosa de ese calibre.


Lo peor de todo no es tanto lo que siente la misma víctima en ese momento… lo peor de todo es esa necesidad tan obsesiva (Algo de lo que, por supuesto, es comprensible desde el punto de vista de que el causante es alguien tremendamente peligroso tanto para la misma víctima como para la sociedad en general) de querer vengarse en el sentido de que, primero… quiere que todos lo comprendan para que estén de su lado y así poder trazar su venganza como un acto de justicia. Si esto es insuficiente, su obsesión de estar viviendo en la fantasía de querer vengarse de la otra persona le inunda día y noche.


Es más, no es nada de extrañar que, la víctima del abuso emocional, ya sea en mayor o menor medida, esté en esa condición de querer cumplir su venganza, algo de lo que, como es lógico, en su imaginación se verá cómo alguien que, tiene sentido que la otra persona, refiriéndose en ese caso a su agresor, sufra por todo el atentado que este ha hecho a su vida, que pague con lo mismo que este ha hecho, y que, de una forma u otra, que la misma víctima se merezca vengarse de la otra persona al considerar tal acto como uno imperdonable, sin tener tiempo para pensar en otras cosas que no sea en la misma venganza.



Nota adicional

Puede que todo esto suene repetitivo hasta más no poder, algo de lo que, por supuesto, incluso yo mismo admito haber repetido un montón de palabras en este artículo. Sin embargo, toda esta sensación de repetir lo mismo una y otra vez, siendo como único tema principal el mismo abusador, es una de las secuelas del abuso. Una secuela que tiene como propósito centrar su atención en querer impartir esa justicia divina en contra del depredador emocional ya que, como se comentaba antes, el verdadero objetivo de la depredación emocional, que no es más que un proceso de destrucción emocional devastador hacia alguien, teniendo como propósito convertirlo en un clon de sí mismo en base a querer arrancarle todos sus elementos positivos a la otra persona por cuestiones de la envidia patológica, es que la atención de la otra persona no esté en sí misma, sino que esté en el mismo depredador, para que así el vampiro emocional pueda ser completamente autónomo en base a que su víctima esté completamente dependiente de él. Lógicamente, nunca un depredador emocional será completamente autónomo ya que él depende por completo de todos los demás para así poder reafirmar su existencia en el mundo, algo de lo que es completamente consciente de lo que hace, pero que, por cuestiones de una egolatría enfermiza e insana, no lo va a admitir al creer que uno existe en base a su ego, y no en base a lo que es a sí mismo.



Pasando de la imaginación a los hechos

En la imaginación, es completamente lógico que la víctima saldrá ganando haga lo que haga el depredador. Pues su obsesión por querer buscar la revancha hace que este sueñe con ganar en todo al abusador, haciendo que todos esos sentimientos que tiene la misma víctima se transfieran al otro, como si aquello pudiera recompensar e incluso reconstruir su ego ya dolido, mermado y pisoteado hacia niveles indescriptibles.


Sin embargo, de pasar de la imaginación a los hechos es algo completamente distinto. Tan distinto es, que… si tuviera que decir algo a la víctima del abuso emocional, siendo en este caso una web para autistas, lo diría de la siguiente forma:


“Estimado amigo/a TEA:

He de decirte que, comprendo por todo lo que has pasado, pero todo… sin excepción.


Es más, tanto lo comprendo que yo por mi parte no soy nadie para juzgarte por todas tus experiencias traumáticas con el depredador emocional.


Sin embargo, seamos sinceros. Si tu objetivo de vida en este momento es querer vengarte del narcisista de turno que te ha humillado y hundido de la forma más salvaje y desenfrenada posible, me gustaría comentarte lo siguiente…


Espero que no seas tan ingenuo de pensar que el narcisista vaya a reconocer todo el abuso y/o el acoso hecho hacia tu vida, dignidad e integridad; espero que no seas tan insensato de pensar que el depredador emocional de pedir disculpas por algo de lo que este ha hecho; espero que no seas tan inconsciente de pensar que la otra persona va a cambiar porqué tú se lo digas; espero que no seas tan necio de pensar que el otro tenga la misma lógica que tú tienes; espero, especialmente, que no seas tan ciego o ciega de pensar que la otra persona va a tener su ‘lado bueno’.


Si piensas todo esto, lamento tener que decirte que necesitas verdaderamente de un profesional de la psicología, pero de un profesional… no uno cualquiera. Digo en este caso, no uno cualquiera porqué los habrá que invalidarán tus sentimientos pensando que el problema de todo esto lo tienes tú, cosa de la que, lamentablemente, no todos los psicólogos profesionales lo hacen de mala gana, o no al menos de forma inconsciente. Necesitas de un profesional que sepa del tema para que te ayude a bajar de esa nube fantasiosa de la que vives, una nube fantasiosa de la que es producto de tu lógica empática, junto a la influencia de la sociedad que tenemos en el buen sentido de que todos somos buenos y que, los malos, si los hay, están todos o casi todos en la cárcel…


Mi objetivo con esto último no es juzgar tu forma de ver las cosas ya que ese no es mi cometido. Sin embargo, mi verdadero objetivo con esto último es quitarte de esa fantasía de la que te han impuesto los demás, una fantasía en el cual, no te sirve más que para que pienses que todos son como tú cuando, desafortunadamente, no es así.


Deberías empezar a cambiar desde ya si piensas de esta forma porqué, además de que no te sirve para nada, te hará mucho más vulnerable y ser poseedor de muchas más debilidades de las que has tenido antes.


Algo de lo que, por supuesto, te lo demostraré con ciertas venganzas de las que, muy posiblemente, las hayas pensado.”



Datos a tener en consideración


Si el narcisista de turno ha llegado a cometer un delito que haya llegado a atentar a la vida de la víctima en cuestión, como lo es por ejemplo una estafa, fraude (siendo en estos casos económicos), pudiendo llegar a delitos violentos que impliquen causar magulladuras y huesos rotos, lo más sensato en ese aspecto reside en acudir a las autoridades, con las pruebas que se tienen del caso, y… siempre que sea posible, buscar la mejor asesoría legal que uno pueda tener.


Y se habla de la mejor asesoría legal posible ya que se está refiriendo en ese caso de un narcisista, sociópata o psicópata de carácter criminal, un ser que, desde un punto determinado, ha llegado al punto de causar caos y destrucción donde se le encuentre, llegando a romper límites mucho más graves de los que uno pueda imaginar.


Desde ese momento, se está hablando de un ser mucho más perverso de lo habitual, un ser cuya mente para manipular, maquinar y destruir al otro van mucho más allá de aquellos “narcisistas” pequeños o “psicópatas” a modo de diablillos. Y se habla de esto ya que, realmente muy pocas personas saben de narcisistas, sociópatas y psicópatas, considerando mucho más viable sacrificar todo o casi todo lo que se tiene a favor de mantener la dignidad y la integridad tranquilas, a buscar a la asesoría más barata y que esa misma asesoría se le ponga en contra de la víctima, pudiendo incluso tener como consecuencia ser encarcelado por delitos de los que no ha cometido.


Adicionalmente, hay que tener muy en cuenta que, no siempre se puede probar toda clase de delitos ya que influyen muchísimas cosas. Si el narcisista, sociópata o psicópata que ha llegado al punto de ser considerado como un criminal por la ley ha estado en numerosos juicios, estaría bien recordarles que ellos pueden tergiversar a los jueces más implacables e impecables del mundo al tratarse de seres perversos que están todos los días maquinando planes para salir ileso de todo lo que ellos hacen para poder hacer lo que les dé la gana, y… enfrentarse a un ser así cuyo ego va mucho más allá de lo imaginable, es un verdadero infierno.


En el siguiente artículo relacionado con el tema de la venganza, voy a hacer mención a todas las venganzas que, ya sean muy reconocidas por profesionales del tema, o bien algunas de las que surgen en mi cabeza, algo de lo que más de uno podría haberlo pensado con el tiempo.