Los Asperger y los tocapelotas




POR PEDRO PEREZ

Fuente: Spectrum | 19/06/2021

Fotografía: Pixabay



Más allá del consabido bullying, el sufrimiento psicológico de los Asperger pasa por las actitudes provocadoras de los a veces llamados “tocapelotas”.


Como se explica en el artículo acerca de la susceptibilidad y la irascibilidad de los Asperger, estos son víctimas preferentes de las personas a quienes les gusta provocar, con o sin mala intención, e incluso aquellos que no lo harían normalmente, por el simple hecho de que el Asperger suele ser el bicho raro o tiene comportamientos que incitan a ciertas bromas, ya sean de buen o mal gusto.


El Asperger tiene cierta dificultad en entender la naturaleza de la intención, por lo que según su intuición tenderá a interpretar el comentario como broma o como provocación. Ahí hay que tener en cuenta varios factores para entender y gestionar la situación:


  • Por un lado, el Asperger suele ir ya cargado de negatividad, a raíz de su mayor sensibilidad, la mayor acumulación y memoria de experiencias negativas de parecida índole, y el rechazo y falta de empatía que recibe habitualmente.

  • La experiencia del Asperger determinará en buena parte su capacidad para valorar adecuadamente la intención de la otra persona, si bien ahí juega mucho también la inteligencia.

  • Un factor clave para afrontar estas situaciones es la gestión de las emociones, lo cual conlleva el autocontrol de las mismas y su canalización evitando que se acumule en la mochila de las memorias negativas, lo cual puede tener consecuencias perjudiciales en forma de depresión o enfermedad psicosomática.

  • Más allá de la gestión de las emociones, es vital desarrollar estrategias asertivas para lograr que te rebote la energía negativa del otro y evitar más provocaciones.

  • El sentido del humor es una de las mejores herramientas para gestionar cualquier situación. Sirve para hacer ver a los demás que no te afectan las bromas o provocaciones e incluso ganarte la simpatía de los demás, neutralizando así el poder del provocador. En algún caso también puede servir para poner en evidencia el provocador sin que se pueda enfadar demasiado. Es fácil decirlo y no tanto hacerlo, pero merece la pena trabajar esta estrategia.


Otras estrategias para gestionar las situaciones puede ser buscarse aliados asertivos que estén a tu lado para defenderte del provocador o simplemente buscar un grupo en el que arroparse de estas amenazas, en la medida que el carácter solitario del Asperger es precisamente la debilidad que las causa.

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